La panga, cuyo nombre científico es Pangasius hypophthalmus, es un tipo de pez de agua dulce que se alimenta de otros peces, de crustáceos y de vegetales. En la etapa adulta puede llegar a pesar hasta 40 kilos y medir aproximadamente 1,5 metros, siendo una especie de tamaño bastante considerable.

De él se extraen los famosos filetes de panga, con un alto consumo mundial debido a su bajo precio, a su sabor suave y a la ausencia de espinas, que facilita el consumo incluso entre aquellos que no están muy familiarizados con el pescado. El 90% de estos filetes de panga proceden del río Mekong, en Vietnam. También se pueden encontrar especies en la acuicultura de Tailandia. En Latinoamérica se pueden comprar bajo el nombre de basa.

Según el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, en 2015 importábamos más de 23.000 toneladas de panga. Sin embargo, su consumo está envuelto en una fuerte polémica. ¿De verdad es un pescado peligroso para la salud?

Algunos supermercados ya no lo venden

Según la Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos (Apromar), no hay ningún problema y todo el pescado que se vende en la UE es seguro, incluso la OCU también publicó un estudio en el que se analizaban diferentes muestras de panga y concluyó que, a pesar de que existían en este pescado sustancias contaminantes, no se superaban los límites establecidos por la legislación europea.

Carrefour retiró la panga de sus supermercados debido al alto impacto medioambiental derivado

Algunos supermercados lo retiraron de sus estanterías. El caso más sonado fue el de Carrefour, quien, a pesar de que manifestó que todo el pescado que vendía era seguro, tomó esta decisión motivado por el impacto medioambiental de las granjas de panga.

Según la FAO, se teme una crisis ecológica en los ríos vietnamitas debido a las técnicas utilizadas para aumentar la producción de panga (cambios en el suelo, deforestación, contaminación por los piensos y medicamentos utilizados en las piscifactorías…).

¿Qué ocurre con el mercurio?

Cuando se habla de la toxicidad de la panga se relaciona directamente con los altos niveles de mercurio. Según la Organización Mundial de la Salud, el metilmercurio es uno de los compuestos químicos más peligrosos del mundo. Sus efectos sobre la salud pueden abarcar problemas en el desarrollo neuronal, el sistema nervioso, el hígado, los riñones y los órganos reproductivos.

Foto: iStock.
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Volvemos a remitirnos a los estudios de la OCU, quien afirmó que, en algunos casos, se han encontrado 0,25 mg/kg de mercurio en los filetes de panga. Según la Unión Europea, la cantidad máxima legal permitida sería de 0,5 mg/kg (Reglamento CE nº1881/2006 de la Comisión, de 19 de diciembre de 2016). Un solo filete de panga no sería peligroso, en base a estos datos; sin embargo, desde la OCU se recomienda no abusar de este pescado, ya que tomarlo varias veces por semana (algo que podría ser común en los comedores escolares, debido al bajo precio y a la ausencia de espinas y piel) sí podría dar lugar a altos niveles de toxicidad. Además, continuando con los datos extraídos de este informe de la OCU, en 4 de las 23 muestras de panga analizadas se encontró trifluoralina, un herbicida prohibido en Europa.

Pero, al contrario de lo que dice la OCU, en base a los resultados obtenidos en otro estudio publicado por la revista 'Chemosphere', llevado a cabo por investigadores españoles, en algunos casos sí se supera esa concentración máxima de 0,5 mg/kg. Este análisis se ha realizado mediante una espectrofotometría de absorción atómica de vapor frío y ha determinado que, a pesar de que los valores medios se sitúan en 0,22 mg/kg, en algunos casos, especialmente en las presentaciones en adobo, se llegó a alcanzar los 0,69 mg/kg.

Las conclusiones del estudio fueron que, debido a la acumulación de mercurio por un consumo continuado y al posible riesgo de que algunas muestras superen la concentración máxima permitida, se recomienda buscar alternativas, especialmente en el caso de los niños.

Entonces, ¿es seguro consumir panga?

Como hemos visto a lo largo de este artículo, la panga está vinculada con ciertos niveles de toxicidad debido a la presencia de mercurio en sus presentaciones comerciales y a una negativa huella ecológica por el alto volumen de importaciones internacionales y los resultados desfavorecedores en su hábitat natural, Vietnam.

Sin embargo, a priori, consumir panga debería ser seguro siempre que se sigan algunas precauciones.

Foto: iStock.
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La primera de ellas es comprar aquella que esté certificada por la UE, que cuente con algún tipo de distinción en la que se nos garantice que no supera la cantidad máxima recomendada de mercurio. De este modo, podemos estar seguros de estar consumiendo un producto que no es tóxico para nuestra salud.

Teniendo en cuenta que el mercurio se acumula en el organismo, lo ideal es limitar su consumo a una vez por semana o menos. De este modo, tampoco superaremos los niveles máximos permitidos por acumulación.

Por último, es recomendable buscar alternativas, especialmente en la alimentación infantil y en embarazadas, donde los riesgos podrían ser mayores y donde el bajo aporte nutricional de este pescado hace que no sea de las mejores especies que podemos consumir.

Existen otros pescados baratos y sanos, como la brótola, los boquerones, el jurel o la pota, que no suelen superar el precio de cinco euros por kilo de media.