Nos gusta comprar de todo sin despegarnos del escaparate online que suponen nuestros dispositivos electrónicos y, a pesar de que nos hemos hecho los duros, los productos frescos también empiezan a llamar a la puerta de nuestra casa, pero ¿es una buena idea?

Quizás seas de los que tras mucha reflexión y tras haberte negado de forma reiterada a esta nueva forma de consumo, pues la experiencia de poder tocar y oler previamente el producto te parece irrenunciable, has dado tu brazo a torcer. Sí, finalmente la comodidad ha ganado la partida, pues en esta era sin tiempo, la conveniencia de hacerlo todo desde casa es un valor en alza.

Aunque es cierto que muchos se decantan por la versión online de su supermercado habitual, cada vez encontramos más propuestas de plataformas especializadas en proveernos de frutas y verduras de una manera diferente. No en vano, cuentan con el reclamo de proporcionarnos un producto que, según aseguran, viene directamente desde el campo de cultivo a nuestra casa. Las propuestas crecen abonadas por nuestra comodidad: Comefruta, El Mandil Negro, Del Bancal a Casa, Mediterranean Box, El Puente Viejo y Agroboca, entre otros.

Cada vez encontramos más propuestas de plataformas especializadas en proveernos de frutas y verduras


La posibilidad de comprar directamente al productor, sin duda, garantiza la frescura de la fruta y verdura que recibamos en nuestros hogares. Una opción que únicamente con la llegada de internet y la consolidación de estos portales hemos comenzado a paladear en nuestra cesta de la compra.

El summum de esta nueva forma de llenar nuestra nevera la encontramos en la conocida como 'crowfarming', donde como consumidores podemos apadrinar a un productor por un precio más o menos módico y disfrutar de su cosecha: naranjas, aceite de oliva, granadas, uva de mesa...

Al realizar la venta directamente del productor al consumidor, los productos no pasan por ninguna cadena de distribución que retrase el tiempo en el que llegan a las tiendas y, más aún, a nuestras casas. Por supuesto, el precio final resulta más económico pues hay menos con los que repartir el pastel de las ganancias.

Las mujeres, las que más confían en esta compra

De acuerdo con el estudio FoodISDIgital, el 60% de los usuarios valora muy positivamente el poder hacer la compra a cualquier hora. También parece que esta nueva forma de consumir redunda en ahorro de las familias ya que, según este mismo documento, el 42% de los consumidores asegura controlar mejor el gasto cuando se decanta por un supermercado o tienda online de productos frescos.

Según este informe, la categoría de productos perecederos es ya la novena en las compras online en España y se espera que crezca de forma espectacular en los próximos años. A día de hoy, las mujeres son las principales compradoras ya que efectúan una compra mensual, especialmente aquellas que viven en la zona centro del norte de España, en Madrid y Levante.

Foto: iStock.
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Muchos de estos negocios realizan las entregas con bastante premura, pues en 24 horas podemos tener el pedido ya en nuestro domicilio. No obstante, con esta nueva forma de comprar, de alguna manera, perdemos nuestro contacto con la comida, ese 'slow shopping' del que muchos hablan que nos permite oler, tocar e incluso informarnos en el puesto a través de una amable charla con el vendedor, y por supuesto ayudar al comercio local de nuestro alrededor que de lo contrario moriría.

Ahora vienen los problemas

Sin embargo, a pesar de que la venta de producto fresco es una de las últimas parcelas que todavía resisten y que no han caído en manos del comercio online, cada vez nos convence más. En este sentido, según el informe 'Comercio conectado', elaborado por la consultora Nielsen, los consumidores están venciendo estas reticencias y la compra de producto fresco de manera online ha dejado de ser un bastión inexpugnable.

Foto: iStock.
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“El interés de los consumidores en temas de la salud y bienestar se ha intensificado en los últimos años y esto le suma relevancia a la necesidad de alimentos frescos (frutas, vegetales, productos lácteos, carne, pescado y aves) que son una parte importante de los bienes de consumo masivo. Anteriormente, esta categoría contaba con los niveles de penetración en línea más bajos del mundo; sin embargo, la compra de productos frescos ha ganado terreno aumentando dos puntos porcentuales en 2018”, podemos leer en el citado documento.

Por supuesto, hay muchos escollos por delante. En concreto, en este informe aseguran que las ventas no acaban de dispararse por ciertos factores que juegan en su contra y que, sin duda, son grandes desventajas: "Etiquetas que indiquen el nivel frescura, descripciones detalladas del producto e impresión clara de su fecha de caducidad son indicadores importantes de calidad que ayudarán a los consumidores a evaluar el nivel de frescura de los productos. Además, cuando las expectativas de los clientes no son satisfechas, los reembolsos y la capacidad de hacer cambios el mismo día, evitarán que renuncie a comprar estos artículos en línea".

Sin embargo, todas estas contingencias todavía no se han resuelto y muchos consumidores todavía no ven claro dar el paso, pues temen que se rompa la cadena de frío y que tengan problemas para reclamar. Así, según recoge la consultora The Cocktail, solo entre un 10% y un 15% de los compradores habituales del supermercado electrónico acaba incluyendo frescos en sus pedidos.