¿Sabías que el naranjo dulce procede de las regiones surorientales de Asia? Un cultivo que comenzó su expansión en el sur de China hasta inundar en el presente las fruterías y supermercados de medio mundo. Y es que las naranjas son consideradas un alimento de increíble sabor y propiedades nutricionales, antes utilizadas como método curativo para diversas enfermedades. Los responsables de su llegada a España fueron los árabes en el siglo X y desde entonces ninguna de sus variedades ha faltado en nuestra despensa.

A pesar de que a simple vista puedan parecer todas iguales, el mercado está repleto de tipos de naranjas de diferente sabor, tamaño, forma, época de maduración o color de la pulpa, entre otros factores. En términos generales, existen cuatro grandes familias de naranjas: navel, blancas, sanguíneas y sucreñas, que a su vez incluyen otras muchas variedades que lucen con orgullo sus propias cualidades. ¿En qué se diferencian?

Naranjas navel

Foto: iStock.
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“Esta variedad se caracteriza por ser temprana y muy dulce, se produjo por una mutación espontánea en 1820 en Brasil aunque posee varios nombres, entre ellos California. De allí curiosamente se volvió a exportar a Europa”, explican desde el portal Mercado Calabajío. Navel en inglés significa 'ombligo', un dato que permite diferenciar las especies que forman parte de este grupo: todas ellas presentan en uno de sus extremos –la zona opuesta al rabito– un cierre en forma de ombligo, resultado de una maduración precoz. Siguiendo con su apariencia, son unas naranjas de gran tamaño, piel rugosa y grosor considerable, aunque fáciles de pelar y sin pepitas.

Las naranjas navel bahía son una de las variedades más consumidas en España

Estas dos cualidades la convierten en una variedad perfecta para consumir entera pues posee además un sabor dulce y muy sabroso, aderezado con una pulpa de color anaranjado muy intenso. Eso sí, no se recomienda utilizarla para hacer zumo ya que le confiere un sabor más desagradable, solo apreciable al ser exprimida. Esto se debe a que durante la operación se desprende la limonina, un compuesto presente también en el limón que se caracteriza por un sabor amargo y molesto.

En cuanto a las propias variedades que habitan dentro de la familia navel, destacan las naranjas washington, disponibles a partir de noviembre y famosas por una carne dulce y con poco jugo; la navelate, más pequeña y resistente al frío; o la navelina, la más comercializada actualmente, muy carnosa, con mucho jugo y sin pepitas. Bahianinha, lane laten, leng, newhall, ricalate o bahía, una de las más consumidas en España, completan el grupo.

Naranjas blancas

Foto: iStock.
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Esta variedad se diferencia de las navel tanto por su aspecto interno como externo. En primer lugar, presenta una apariencia esférica y achatada, su tamaño es medio y, lo más importante, no tiene ombligo. Su piel también es más lisa y no tan gruesa, y el color puede ir desde el amarillo pálido al naranja intenso propio de dicha fruta. En este caso, las piezas sí suelen contener pepitas, lo que hace que sean muy incómodas para comer enteras. En contraposición, son uno de los tipos más utilizados por la industria de los zumos ya que tienen una acidez inferior al resto y no padecen el problema de la limonina.

Las principales variedades de naranjas blancas son ambersweet, hamlin, pera, salustiana, jaff a o shamouti y valencia late, siendo esta última una de las responsables de que España se convirtiera en el pasado en uno de los mayores productores de naranjas del mundo.

Naranjas sanguíneas

Foto: iStock.
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Como su propio nombre indica, las naranjas sanguíneas son aquellas que presentan un color más rojizo en su pulpa y su piel. Esta curiosa tonalidad se debe a las antocianinas, unos pigmentos hidrosolubles que solo aparecen cuando el cultivo sufre la influencia de las bajas temperaturas nocturnas. Además, “los frutos no adquieren la tonalidad rojiza hasta el otoño o invierno, adquiriendo el zumo un sabor especial que recuerda al de las cerezas o las frambuesas”, explican desde el blog Consumer. Una cualidad que las convierte en una pieza única en su especie y de lo más apetecible para los amantes de la fruta.

Tal y como demuestra su hermoso aspecto, se suelen recolectar a finales de invierno y principios de primavera; sobre todo en España y Marruecos, donde son las variedad más cultivada. En cuanto a su consumo, las naranjas sanguíneas “no son aptas para la industria dado que los pigmentos suelen proporcionar un color oscuro al zumo. Sin embargo en Italia se produce un zumo de naranjas sanguinas atractivo y refrescante que recuerda al zumo del tomate”, aseguran desde el portal Frutas y Hortalizas.

Naranjas sucreñas

Foto: iStock.
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Y finalizamos con la variedad menos conocida de todas, de hecho algunos expertos ni siquiera la incluyen dentro de las grandes familias. El motivo es que carece de la acidez propia de las naranjas y su sabor es ligeramente insípido, por lo que no resultan demasiado interesantes ni beneficiosas para la industria, lo que también influye en la escasez de sus cultivos. No obstante, a excepción de estas dos carencias, el resto de sus características son muy similares a las naranjas blancas. Entre las especies más conocidas dentro de este grupo destacan las lima, succari –una variedad egipcia de origen todavía desconocido– o la vaniglia.