Tenemos asumido que el tabaco mata. De hecho, es dificilísimo no ser consciente de este hecho, dada la enorme cantidad de información que hay al respecto. Es completamente imposible defender al tabaco. Lo curioso es que algo similar afecta a la sal, y nadie dice nada.

Hablemos de números. Según la Organización Mundial de la Salud, cada año pierden la vida algo más de 7 millones de personas debido al consumo directo de tabaco. Por su parte, las enfermedades cardiovasculares matan en el mismo periodo de tiempo a 17,9 millones de habitantes.

El eslogan sería: 'El exceso de sodio puede provocar una alta presión sanguínea y cáncer de estómago'

Dar sentido a estos datos es más difícil de lo que puede parecer. Para empezar, el tabaco es un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, por eso algunos de esos 7 millones también forman parte de los 17,9. Por otro lado, la forma de contar en estos casos es extraordinariamente complicada. A pesar de fumar, las enfermedades provocadas por el consumo de tabaco también se pueden dar por otros factores, por lo que diferenciar si son causa única y exclusiva de esta actividad o no es prácticamente imposible. Por eso solo nos podemos basar en la estadística.

Ahora bien, como explica el doctor Norm Campbell, expresidente de la World Hypertension League, "las dietas insanas son la principal causa de muerte en el mundo y el exceso de sal es el mayor culpable; de hecho, se estima que es el responsable de más de 3 millones de muertes a nivel global en 2017". Esto representa una cifra igual al 42,8% de los fallecimientos producidos por el consumo de tabaco. Por decirlo de otro modo: es una auténtica barbaridad.

Los saleros deberían llevar la advertencia 'La sal mata' como el tabaco

Según Jacqui Webster, directora del Centro de Colaboración para la Reducción del Consumo de Sal en la Población de la OMS, "tomar demasiada sal aumenta la presión sanguínea, lo que es uno de los mayores factores de riesgo para la muerte prematura por infarto y enfermedad cardiaca".

Qué acciones tomar

Y no somos los primeros en avisar de los riesgos del consumo de sal. En 1982, los investigadores M. J. Fregly y M. R. Kare publicaron un libro titulado 'El papel de la sal en la hipertensión cardiovascular', en el que recopilaban más de 33 estudios anteriores que probaban los efectos negativos de este condimento. Desde entonces, cientos de nuevos trabajos científicos han corroborado esta hipótesis. La sal es perjudicial. De hecho, recientemente la Organización Mundial de la Salud ha propuesto ciertos cambios legislativos, como explica el doctor Campbell: "La OMS ha puesto a los países miembro el objetivo de reducir el consumo de sodio un 30% en el año 2025. Aunque tanto la industria como los gobiernos han estado trabajando juntos para cumplir estos objetivos, hace falta tomar medidas para hacer que el consumidor sea consciente de estos riesgos".

Ahora bien, el sodio es un tema complicado. Por poner un ejemplo, el tabaco es malo en cualquier cantidad. No lo necesitamos para nada. Pero la sal es buena hasta cierto punto. Según el Real Decreto 1669/2009, que establece la ingesta diaria recomendada para la población española, debemos tomar un mínimo de 3,5 mg de cloruro al día, y la mejor fuente de este micronutriente es la sal (pues se trata de cloruro de sodio). Sus funciones son vitales pues, en la cantidad correcta, es el responsable de mantener el equilibrio osmótico en nuestras células y además forma parte fundamental de los jugos gástricos de los que nos valemos para digerir la comida.

Foto: iStock.
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Esta es la principal razón de que no tengamos nada claro cuál es la cantidad correcta de sal que debemos consumir cada día. Los paquetes de comida en la Unión Europea están obligados a incluir el contenido de cloruro sódico que contienen entre la información de su composición nutricional, pero interpretar estos datos es complicado. Por eso, según mantienen los profesionales del George Institute for Global Health, "las advertencias sanitarias en los saleros y en los envases serían una forma simple y barata de hacer saber los peligros del exceso de sal a miles de millones de personas a lo largo y ancho del mundo", explica Jacqui Webster.

Por su parte, el doctor Tom Frieden, presidente de Resolve to Save Lives, explica que "la mayor parte de la población no es consciente de la cantidad enorme de sal que consume día a día, y que esta está aumentando su tensión sanguínea y acortando sus vidas. Las etiquetas de peligro en menús, saleros y paquetes pueden ayudar a la gente a hacer mejores elecciones".

Los autores sostienen que, para ser realmente efectivos, el texto de las etiquetas de advertencia debería ser: 'El exceso de sodio puede provocar una alta presión sanguínea y cáncer de estómago. Limita su uso'. ¿Sería tan diferente del tabaco?