Ahora que el tema de la sostenibilidad se ha convertido –a la fuerza– en un desvelo mundial, no cesan de salir a la luz nuevas informaciones que tratan de encaminarnos correctamente para que cada vez que abramos la boca para comer no le estemos propinando una sonora patada al planeta comiendo un producto ultracontaminante.

Porque si eres amante de la proteína animal y la vegetal no te acaba de convencer como reemplazo válido, ¿cuál es la mejor opción? Al parecer, y según las conclusiones del Índice de Producción de Proteínas Coller FAIRR 2019, que se ha publicado recientemente, comer salmón noruego es una de las maneras más sostenibles de proveernos de proteínas.

El índice analiza a los principales productores mundiales de proteína de origen animal como carne, lácteos, pescados y mariscos. En esta clasificación se tienen en cuenta para su elaboración criterios como el uso de antibióticos, bienestar animal, las emisiones de CO2, empleo del agua, deforestación o condiciones de trabajo, entre otros factores.

“Los resultados dejan pocas dudas de que la acuicultura noruega se encuentra entre la producción alimentaria más sostenible que existe. Comer más pescado y marisco es una buena manera de reducir nuestras emisiones climáticas, y las compañías de salmón noruegas están liderando el camino en la producción sostenible de proteínas”, asegura Bjørn-Erik Stabell, director del Consejo de Productos del Mar de Noruega en España.

Foto: iStock.
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Lo cierto es que las informaciones apuntan que el salmón es una fuente sostenible de proteínas para todos. De hecho, si se hace bien, puede tener una huella de carbono menor que la carne de cerdo. Al respecto, según el informe de sostenibilidad presentado por el Global Salmon Initiative, la acuicultura de este pescado azul encarna una de las "formas más ecoeficientes de producción de proteína animal, con la huella de carbono más baja con el factor de conversión del pienso y el uso de la tierra más bajos".

Por supuesto, no todos los productores de salmón son iguales, pues hay algunos que se esmeran por ofrecer un producto imbatible en términos de sostenibilidad. Así, según el citado índice, el productor de salmón más grande del mundo, Mowi, ocupa el puesto número uno en el índice de este año.

Comer más pescado y marisco es una buena manera de reducir nuestras emisiones climáticas

“Este es un gran reconocimiento al trabajo que hacemos en Mowi en sostenibilidad y bienestar animal. Estoy extremadamente orgullosa del trabajo que mis colegas hacen todos los días para reducir nuestra huella y continuar mejorando la forma en que operamos ", afirma Catarina Martins, directora de sostenibilidad de Mowi en un artículo de su web.

Un 2% de nuestros alimentos llegan del océano

En esta empresa se han propuesto obtener el máximo rendimiento posible del mar ya que, en su opinión, a pesar de que el 70% de nuestro planeta está cubierto de agua, únicamente el 2% del suministro mundial de alimentos procede de esta fuente. "Con la pesca de captura silvestre bajo una presión creciente, es importante que la acuicultura cierre esta brecha, asumiendo un papel cada vez más importante en la provisión de seguridad alimentaria para el planeta. En Mowi, creemos que al cultivar el océano, podemos producir de manera sostenible alimentos saludables, nutritivos y asequibles para la sociedad en general”, podemos leer en la web de esta importante compañía.

Foto: iStock.
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Parece que la industria salmonera de Noruega está haciendo buena letra dado que en este ranking encontramos en el tercer y cuatro puesto dos compañías (una Noruega y otra afincada en las Islas Feroe) que también se afanan en este sector. No podemos pasar por alto que, según datos del informe de sostenibilidad presentado por el Global Salmon Initiative, se ha disminuido "en un 50% el uso de tratamientos contra los piojos de mar que combinado con un aumento de un 120% en el uso de métodos no medicinales; los avances tecnológicos y el intercambio de mejores prácticas han facilitado este desplazamiento hacia una metodología más holística para el manejo de los piojos de mar".

También la cantidad de harina de pescado y aceite que se emplea para alimentar a los salmones se ha reducido y ha pasado de un 17% a un 9%, respectivamente.

La industria láctea neozelandesa más sostenible

En este ranking que encabeza esta puntera empresa de salmón noruega encontramos en el segundo puesto a una compañía láctea empeñada también en recorrer el camino de la sostenibilidad y volver verde una industria que tiene fama de no serlo: la láctea.

“La agricultura representa aproximadamente la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero de Nueva Zelanda. Fonterra representa aproximadamente el 20% de las emisiones brutas de gases de efecto invernadero de Nueva Zelanda. El 89% de estas emisiones provienen de la granja, el 10% de la fabricación y el 1% de la distribución. La industria láctea de Nueva Zelanda es una de las más eficientes en carbono del mundo, 30-50% más eficiente que el promedio mundial”, podemos leer en la web de esta compañía.