Cuando un amante de la cocina se pone el delantal y enciende los fogones, las recetas caseras y naturales toman todo el protagonismo. Da igual si se trata de un estofado, un cocido, una hamburguesa o el más suculento de los pescados. Todos los ingredientes pasan por un proceso de elaboración muy exhaustivo. Bueno, todos menos uno: las salsas.

Existe un grupo muy reducido de aderezos que los comensales evitan preparar por su supuesta dificultad. No hablamos de la bechamel, el pesto o la salsa boloñesa, ya que estas suelen quedar mucho más ricas cuando se preparan al momento. Nos referimos a las salsas que todos compramos en el supermercado y que dan sabor a los platos más insípidos. Por ejemplo, ¿quién suele atreverse a preparar en casa su propio kétchup? No es tan complicado, solo hay que seguir los pasos adecuados.

Mayonesa

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Empezamos con una de las salsas más sencillas y accesibles. La mayonesa solo requiere cuatro ingredientes y sirve como base para otras muchas salsas igual de deliciosas: la salsa tártara, el alioli, la salsa rosa…

Ingredientes:

  • 2 yemas de huevo
  • 1 cucharadita de mostaza de Dijon
  • 3 cucharaditas de zumo de limón recién exprimido
  • 225 ml de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta, al gusto

En primer lugar, se separan las yemas de las claras y mezclamos las primeras con una cucharadita de mostaza y otra de zumo de limón. A continuación, batimos todo hasta que quede una pasta homogénea. Cuando lo hayamos conseguido, añadimos poco a poco el aceite de oliva en un hilo continuo, mientras que al mismo tiempo seguimos batiendo todos los ingredientes. Así sucesivamente hasta incluir todo el aceite. El resultado debe ser una mayonesa amarilla y muy espesa. Para finalizar, se añade el resto del zumo de limón, la sal y la pimienta, y volvemos a batir por última vez.

Kétchup

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Una de las salsas más consumidas en todo el mundo, gracias en parte a recetas típicas de la gastronomía americana como las hamburguesas o los perritos calientes. La mayoría de personas no saben que también existe una receta para el kétchup, menos industrializada que la del supermercado. ¿Qué pasos hay que seguir?

Ingredientes:

  • 1 kg de tomates maduros
  • Media cebolla
  • 1 ajo
  • 50 ml de vinagre
  • 50 g de miel
  • Media cayena pequeña
  • Canela
  • Pimentón dulce
  • 4 clavos
  • 1 cucharadita de mostaza en grano

Iniciamos la elaboración pochando la cebolla y el ajo. Después, agregamos el tomate pelado y sin pepitas, y lo cocinamos todo a fuego lento durante unos 15 minutos. Pasado ese tiempo, añadimos el vinagre, la miel, el pimentón, la cayena, la mostaza y los clavos, dejando que los ingredientes reposen de nuevo alrededor de unos 35 minutos. Una vez cocinada, batimos la mezcla y la pasamos por un colador chino –el mismo que se utiliza para el salmorejo– para que quede una salsa de kétchup muy suave. Antes de meterla en el frigorífico, dejamos que enfríe durante una hora fuera a temperatura ambiente.

Mostaza

Foto: iStock.
Foto: iStock.

La mostaza es una de las salsas con más personalidad de la cocina, ideal para acompañar una buena pieza de carne o pescado. Lamentablemente, la mayoría de versiones que venden en el supermercado no hacen honor a su nombre, por eso los expertos recomiendan prepararla en casa.

Ingredientes:

  • 55 g de semillas de mostaza
  • 80 ml de vinagre blanco
  • 80 ml de vino blanco seco
  • 1 cucharada sopera de sirope de arce
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • ½ cucharadita de sal
  • 1 cucharada de salsa Perrins

Metemos todas las semillas de mostaza en un bol de cristal junto al vinagre, el vino blanco, el sirope de arce, la cúrcuma y la sal. Después, tapamos el recipiente con un film transparente y lo dejamos macerar durante tres días en la nevera. Cuando pase ese tiempo, añadimos la salsa Perrins –un condimento líquido fermentado usado como saborizante de salsas– y lo trituramos todo con la batidora eléctrica. Para finalizar, pasamos la salsa a un frasco hermético y la conservamos en el frigorífico hasta su consumo.

Barbacoa

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Como su propio nombre indica, esta salsa es la compañera perfecta de todas aquellas piezas de carne que han sido elaboradas a la parrilla o a la barbacoa, especialmente las costillas y el pollo asado. Sin embargo, con el paso del tiempo ha ampliado su propio rango de actuación, sustituyendo incluso al tomate como base de las pizzas.

Ingredientes:

  • 2 cebolletas
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 2 cucharadas de salsa Perrins
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • 1 cucharada de mostaza triturada o en grano
  • 2 cucharadas de miel
  • 2 cucharadas de kétchup
  • 200 g de salsa de tomate o tomate natural triturado
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 4 cucharadas de vinagre
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 7-8 gotas de tabasco (opcional)
  • Pimienta negra molida y sal

Lavamos, pelamos y picamos las cebolletas para echarlas después en una sartén con aceite de oliva y un poco de sal. El fuego debe estar a una temperatura media hasta que la cebolleta esté blanda y transparente. Intenta que no se dore. A continuación, añadimos el azúcar moreno y lo revolvemos todo durante un par de minutos hasta que la mezcla termine de caramelizar. Después se incluye la salsa de tomate y dejamos que cueza otros dos minutos. Una vez haya terminado el proceso, agregamos el resto de ingredientes y cocinamos todo a fuego lento durante 15 minutos, removiendo de vez en cuando y procurando que no se pegue.

De yogur

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Su versatilidad ha hecho de esta salsa una de las opciones predilectas entre los comensales. Sobre todo, si además tenemos en cuenta que es una opción mucho más saludable que el resto, pues apenas incluye cuatro ingredientes, todos ellos de gran valor nutricional. Ideal para darle un toque diferente a la ensaladilla rusa o como aderezo en ensaladas y platos de pescado.

Ingredientes:

  • Un yogur natural
  • Zumo de medio limón
  • 30 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharada de perejil fresco recién picado
  • Sal y pimienta negra recién molida, al gusto

Echamos el yogur, el aceite de oliva, el perejil picado, el zumo de medio limón, la pimienta y la sal en un recipiente, para batirlo todo a continuación hasta conseguir una salsa densa. Si queremos que quede con un toque crujiente muy interesante, podemos añadir también unos frutos secos o unos piñones. A pesar de su facilidad, la composición de los ingredientes nos obliga a consumir la salsa de yogur nada más prepararla.