Sanidad ha lanzado la alerta. La Agencia Española de Seguridad alimentaria y Nutrición, dependiente de este ministerio, ha actualizado recientemente las recomendaciones de consumo de pescado por la presencia de mercurio en algunas de las especies más grandes elaboradas en 2011, aconsejando ahora a la población más vulnerable evitar el consumo de atún rojo, pez espada/emperador, lucio y tiburón (cazón, marrajo, mielgas, pintarroja y tontorera).

"La cantidad de mercurio en los peces está relacionada con su posición dentro de la cadena trófica, por tanto, los depredadores, de gran tamaño y más longevos como el pez espada, tiburón, atún rojo o lucio tienen concentraciones más altas", explican desde el organismo estatal, que hace hincapié en que las mujeres embarazadas, aquellas que estén planificando estarlo y las que están en lactancia deben evitar su consumo así como también deberían obviarlo de sus dietas los niños de entre 0 y 10 años.

Emperador, atún rojo o lucio: los pescados que no deben comer embarazadas y niños

Sin embargo, todos ellos, clasificados por Aecosan como "población vulnerable", para mantener una dieta equlibrada deben incluir en sus comidas entre tres y cuatro raciones por semana de pescados de especies con bajo y medio contenido en mercurio, procurando variar entre la ingesta de pescados blancos y azules.

Por su parte, los niños de entre 10 y 14 años deberían limitar el consumo de las especies con alta presencia de mercurio a 120 gramos al mes, mientras que la ingesta de pescados con bajo y medio contenido de mercurio está considerada óptima para una dieta equilibrada si se comen entre tres y cuatro raciones por semana, procurando también variar entre pescados blancos y azules.

Fuera de estas edades, es decir, para lo que Sanidad considera "población general", los pescados con alta presencia de mercurio no suponen un riesgo alarmante, pues según indica el organismo se pueden consumir peces de todas las especies siempre y cuando se preparen entre tres y cuatro platos por semana para mantener una dieta saludable.

Estas son las especies con bajo contenido en mercurio (el resto, se consideran como peces coin contenido medio): Abadejo, Anchoa/Boquerón Arenque, Bacalao, Bacaladilla, Berberecho, Caballa, Calamar, Camarón, Cangrejo, Cañadilla, Carbonero/Fogonero, Carpa, Chipirón, Chirla/Almeja, Choco/Sepia/Jibia, Cigala, Coquina, Dorada, Espadín, Gamba, Jurel, Langosta, Langostino, Lenguado europeo, Limanda/Lenguadina, Lubina, Mejillón, Merlan, Merluza/Pescadilla, Navaja, Ostión, Palometa, Platija, Pota, Pulpo, Quisquilla, Salmón atlántico/Salmón, Salmón del Pacífico, Sardina, Sardinela, Sardinopa, Solla, y Trucha

Pero, ¿qué es el mercurio y cómo afecta?

El mercurio, tal y como indican desde Sanidad, es un contaminante medioambiental que puede encontrarse en los alimentos debido a su presencia en la corteza terrestre y como resultado de la actividad humana. Así, después de ser liberado al medio ambiente, el mercurio llega hasta las aguas de mares y ríos y se concentra en los peces, provocando que los depredadores, los de de mayor envergadura y los más longevos, acumulen más en su interior después de haberse comido a ejemplares de especies más pequeñas. Esto, se conoce como bioacumulación.

Tras la ingesta humana de este pescado, el mercurio acumulado en él puede a afectar al sistema nervioso central si este está en desarrollo, pudiendo llegar a estar presente en la leche materna. Por ello, las mujeres embarazadas o aquellas que estén planteándose estarlo y los niños más pequeños, son la población más vulnerable a la presencia de este contaminante en los alimentos.