La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha emitido un informe este martes advirtiendo de la presencia de micotoxinas "especialmente peligrosas" en productos que llevan algún derivado del pimiento y la nuez moscada. Las toxinas que menciona la OCU son, concretamente, la aflatoxina B1 y la ocratoxina A, que aparecen, "juntas o por separado", en un 71! de productos. Las micotoxinas son una serie de toxinas producidas por hongos responsables de "una de cada cinco alertas alimentarias en la Unión Europea": "ingeridas de forma habitual y continuada a través de los alimentos contaminados por ellas, pueden causar cáncer, además de tener efectos inmunodepresores y genotóxicos (afectan al ADN), dañar el hígado y los riñones"

[Cómo evitar las sustancias tóxinas naturales de muchos alimentos]

Desde el organismo señalan que gracias al sistema de alerta rápida para alimentos y piensos, conocido por las siglas RASFF, se sabe que "es habitual" encontrar este tipo de toxinas en determinadas especies, como las anteriormente citadas, razón por la cual han rastreado estos productos, y han hallado presencia de la aflatoxina B1 y la ocratoxina en productos que llevan algún derivado del pimiento (en el 77% de las muestras) y en la nuez moscada, aunque en menor medida (en el 46% de las muestras). Estos datos han sido extraídos de 26 muestras de nuez moscada y 100 de pimentón y sus variedades recogidas en España, Bélgica y Portugal.

Micotoxinas halladas en pimentón y nuez moscada (OCU)
Micotoxinas halladas en pimentón y nuez moscada (OCU)

En el caso del pimentón, concretamente, se han rastreado diferentes variedades: dulce, picante, cayena, ñora, pimiento choricero y el portugués piri-piri. Tal y como señalan en el informe, la presencia de micotoxinas fúngicas en otros alimentos "no es rara": el 25% de los cultivos están contaminados por micotoxinas, especialmente en regiones con climas cálidos y húmedos, según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO). De hecho, es habitual encontrar aflatoxinas en el maíz, en los cacahuetes, en las nueces, en el arroz, en los higos secos, en el cacao, en aceites vegetales y en especias.

Por otro lado, la ocratoxina A puede hallarse en cereales, legumbres, café, cerveza, vino, zumo de uva, frutas desecadas, cacao, nueces y también especias. "Pero es que además del 'efecto suma' causado por el consumo continuado y habitual de alimentos contaminados por micotoxinas, se sospecha que los daños podrían multiplicarse cuando se combinan dos o más micotoxinas en nuestro organismo".

Frecuencia alta, nivel debajo del límite

La OCU señala que la frecuencia de la contaminación por micotoxinas es alta, no así el nivel detectado: "Generalmente [está] por debajo de los límites establecidos por la normativa europea", apuntan. No obstante, es aquí donde entra el factor del 'efecto suma': "El problema es que las micotoxinas, ingeridas día tras día y mes tras mes, se van acumulando en nuestro organismo junto con las que pudieran contener otros alimentos".

Según los datos publicados por el RASFF, las notificaciones de peligros alimentarios en la UE más numerosas son las de microorganismos patógenos (como la salmonella o la listeria, cuyo brote en España ha generado una auténtica crisis alimentaria este año) y las de micotoxinas, que no se identifican a simple vista. "Un alimento aparentemente limpio, sabroso y saludable puede estar contaminado por ellas", sostiene la OCU.