Pasadas las nueve de la mañana, después de dejar a sus dos hijos en el colegio, Josep Maria Ruiz, de 39 años, llega a Can Ribas, en Girona, la granja de su familia. No vive aquí desde que se emancipó, pero dice que es su casa, la que ha visto nacer a cuatro generaciones de ganaderos en estos 80 años. Aquí pasa hasta los fines de semana, entre vacas y bajo el sol, con su esposa y los niños.

"Cuando llega el lunes no es dramático, yo tengo ilusión por ir a trabajar". Y el primer día de la semana lo primero que hace es sentarse al ordenador y mirar el correo electrónico; repasar el ordeño, cuántas vacas hay que inseminar o si hay alguna que necesita veterinario; cargar la leche en el camión que la llevará a transformarse en yogures; limpiar el patio, y ayudar en el campo a los trabajadores, cuatro en total, en este terreno de 100 hectáreas.

Doscientas son las vacas que viven aquí, entre crías, adolescentes y adultas. Algunas están en la pequeña pradera de recreo, donde pueden correr. El resto reposa y come en una zona a cubierto con música clásica de fondo. "También les pongo pop-rock durante el ordeño, es mi preferida", cuenta Josep Maria. Las vacas no solo se acercan a los visitantes que pasan hoy por la granja sino que, cual mansos canes, les buscan las manos para lamérselas. "Si estuvieran estresadas o mal cuidadas, ya te digo yo que no se acercaban a nadie".

Con el sistema de 'camas frías' se evita que las vacas desarrollen mastitis. (Paula Aler)
Con el sistema de 'camas frías' se evita que las vacas desarrollen mastitis. (Paula Aler)

La mejora del bienestar animal es uno de los aspectos a buscar en estos nuevos tiempos. Ahí entran las camas de látex donde reposan las reses o sus duchas, el sistema de 'camas frías', de origen israelí, que evita la mastitis al mantener mejor la temperatura, y un enorme cepillo giratorio en el que una de ellas lleva un buen rato rascándose la cabeza. También a través de la alimentación, a base del 'raygrass', una especie de césped, o el sorgo, un cereal que Josep Maria siembra en su propia granja.

"Los granjeros de hoy son auténticos hombres renacentistas, tienen que saber hacer de todo, de animales y de la tierra", explica Antoni Bandrés, director de Gestión de Leche de Danone. La marca ha escogido Can Ribas como protagonista de su última campaña, 'Granjas familiares', que destaca la importancia de estas familias como motor económico y social, clave para la continuidad del mundo rural. En total, Danone apoya y asesora a los ganaderos de 220 granjas en toda España en calidad, seguridad alimentaria, gestión técnica y económica, medioambiente, bienestar animal o legislación.

Granjas de última generación

En estas explotaciones se generan unos 1.000 empleos directos. "Queremos dar valor a la leche de proximidad, a la calidad de esta, y fomentar la sostenibilidad. Y a la profesionalización", añade Bandrés. Si hace 80 años las pequeñas casas de payés eran de autoconsumo, hoy se han profesionalizado, desde la inseminación artificial de las reses hasta las máquinas de ordeño, pasando por la tecnología más puntera. "Tenemos hasta una aplicación que detecta, gracias a un collar que se le pone a la vaca, dónde y cómo se encuentra, cuál es su temperatura", explica Josep Maria.

Danone cuenta con un protocolo de bienestar animal elaborado junto con la organización benéfica Compassion in World Farming y el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria, certificado por Aenor. "Hemos sido recertificados como empresa B Corp, que cumple las directrices de impacto de todos los actores del proceso de producción (trabajadores, proveedores, medioambiente o clientes)", dice Bandrés, que habla del objetivo de reducción en un 50% de las emisiones de CO2 para 2030 y llegar a cero en 2050.

El granjero Josep Maria Ruiz y el director de Gestión de Leche de Danone, Antoni Bandrés. (Paula Aler)
El granjero Josep Maria Ruiz y el director de Gestión de Leche de Danone, Antoni Bandrés. (Paula Aler)

Llegados a este punto, toca hacer la pregunta de rigor a Josep Maria: ¿por qué quisiste quedarte en el campo? "Yo nací aquí y aquí me crié con las historias de mi bisabuela y mi abuela sobre lo mucho que les costó comprar esta casa en plena Guerra Civil. Con mi abuelo arrancando nabos para las 50 vacas que teníamos entonces. Ver tanta ilusión y dedicación me creó la necesidad de seguir luchando por esto".

Este ganadero añade que "pese a los cambios que necesitaba la explotación, ya tenía el negocio encauzado y esto es un privilegio". ¿Te gustaría que tus hijos continuaran la saga? "Claro, pero son aún muy pequeños. Que decidan lo que ellos deseen". Miquel, el padre de Josep Maria, que tiene 70 años pero todavía sigue ayudando en la granja, aparece en escena: "Si no fuera por mi hijo, nuestra historia familiar se hubiera esfumado".

Josep Maria Ruiz y su padre, Miquel Ruiz, quien aún sigue ayudando en Can Ribas. (Paula Aler)
Josep Maria Ruiz y su padre, Miquel Ruiz, quien aún sigue ayudando en Can Ribas. (Paula Aler)

Actualmente, el 61% de las granjas familiares con las que trabaja Danone son de segunda generación. De esta forma, la compañía busca asegurar el relevo generacional, empoderando a los ganaderos más jóvenes a través de formaciones y de un equipo de más de 20 expertos. El objetivo es que en 2025, el 90% de su producción de leche proceda de granjas de relevo generacional.

A las nueve de la noche, Josep Maria vuelve a casa y acuesta a sus hijos con todo el amor del mundo. El mismo con el que cuida de su granja. Al final, ese va a ser el secreto de todo.