El secreto de que el café descafeinado nos ponga nerviosos
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El secreto de que el café descafeinado nos ponga nerviosos

No podemos vivir sin él pero son muchos que con él tampoco. La solución es recurrir a la variedad casi libre del estimulante. Mejor así que renunciar a esta bebida que tanto bien hace a nuestra salud (y ánimo)

Foto: Foto: iStock
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Está claro, nos gusta el café. Las cifras de consumo son abrumadoras: 10.000 millones de kilos de café al año, 1,3 kilos por persona al año, aunque los españoles tomamos 4,5 kg anuales, esto es 3,6 tazas al día. Pero ya sabemos que a muchos la cafeína les pone nerviosos por lo que la evitan, especialmente por la tarde, cuando su efecto estimulante puede dar al traste con el descanso nocturno.

Optar por la versión descafeinada es una opción menos drástica que la de prescindir totalmente del café, y es un recurso frecuente como se desprende del hecho de que el 10% del consumo de café es de la modalidad libre del componente estimulante. Sin embargo, hay quienes ni así se libran del nerviosismo que les provoca el café. ¿Existe una razón objetiva o es sugestión?

El proceso de descafeinización elimina el 97% de la cafeína y el café resultante es nutricionalmente idéntico al original

El descafeinado se consigue lavando los granos de café en agua, solventes orgánicos o dióxido de carbono. Con cualquiera de estos procedimientos se consigue eliminar, al menos, el 97% de la cafeína. Después, los granos se tuestan y se muelen. El producto resultante es nutricionalmente idéntico al original aunque su sabor y su olor son más suaves.

Cafeina en su justa medida

Por tanto, el descafeinado no está totalmente libre de cafeína, y en una taza de 150 mililitros hay 3 mg de cafeína, frente a 85 mg del café normal. Dado que la tolerancia individual a la cafeína es muy variable –aunque los adultos sanos no deberían sobrepasar los 400 mg diarios (cuatro tazas)- y que el café nunca está totalmente exento de cafeína, está justificado que haya quien prefiera no beber nada de café.

Foto: unsplash/@acreativegangster
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El precio de la tranquilidad por no consumir ni una gota de cafeína también es relevante. El café es uno de los alimentos con más antioxidantes, y aunque el descafeínado pierde aproximadamente un 15% de cantidad de antioxidantes, su contenido sigue siendo importante.

Los antioxidantes principales que hay en el café son los ácidos hidrocinámicos y los polifenoles, y su efecto en la salud incluye protección frente al cáncer, enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2 (un estudio de la Universidad de Harvard señala que cada taza diaria de café reduce hasta un 7% el riesgo de diabetes).

Al café descafeinado también se le reconoce como un protector del hígado y un reductor del riesgo de muerte prematura.

Además de antioxidantes, también contiene otros nutrientes importantes para el organismo, como magnesio, potasio y vitamina B3.

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Beneficios exclusivos

Los beneficios apuntados son casi idénticos a los atribuidos al café normal, pero hay otros que son exclusivos del descafeínado. Concretamente, los relacionados con la acidez gástrica. Muchas personas refieren este problema después de tomar café, pero en menor medida después del descafeinado (aunque la cafeína no parece ser la causa del síntoma). Además, beber al menos dos tazas de café descafeinado al día se relaciona con un 48% menos riesgo de cáncer de recto.

Por el contrario, el café normal tiene unos efectos exclusivos que no proporciona la variedad descafeinada: estimula la mente y mejora el humor, aumenta la tasa metabólica y la quema de grasa, mejora el rendimiento atlético y disminuye el riesgo de depresión leve en mujeres.

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