Por qué el yogur helado ni lo es, ni es tan sano como creías
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ALTERNATIVA AL HELADO TRADICIONAL

Por qué el yogur helado ni lo es, ni es tan sano como creías

En los últimos años, el se ha convertido en una alternativa saludable a los helados tradicionales. Una tendencia que esconde casi el triple de calorías que un yogur natural y que los expertos recomiendan con moderación

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El helado tradicional encontró hace unos años un rival con el potencial suficiente como para desbancar los sabores más clásicos del sector. Desde entonces, la vainilla y el chocolate han visto cómo su corona reposa sobre la cabeza de un nuevo y “milagroso” ingrediente: el yogur. Rico, cremoso y mucho más saludable que sus predecesores, así fue presentado al público y así se mantiene en la mente de la mayoría de consumidores. Sin embargo, son muchos los expertos en la materia que luchan a destajo por impugnar dicha creencia. Según afirman, el yogur helado tiene casi el triple de calorías que un yogur natural. Y esto es solo el principio.

El yogur helado es helado, no yogur

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Próximas a las heladerías convencionales residen ahora infinidad de cadenas especializadas en este nuevo producto. ¿Quién no ha oído hablar de Llao Llao o Smöoy? Siempre acompañados de su gran variedad de toppings y unos llamativos carteles de neón capaces de atraer a cualquiera. Incluso los grandes nombres de la industria han caído rendidos a las supuestas bondades del yogur helado. Hacendado, Danone o La Sirena son solo algunos de ellos.

En el lado contrario del ring encontramos a la Organización de Consumidores y Usuarios y otras entidades totalmente independientes y sin ánimo de lucro que luchan por defender los derechos de los usuarios. Ellos lo tienen claro: “son un helado que sabe a yogur. Si los consideramos helado, sus cantidades de azúcar y grasas saturadas no tienen nada de raro”, sin mencionar los edulcorantes que también incluyen para mejorar la congelación. El problema viene cuando quieren venderlo a sus clientes como la versión veraniega del yogur que comemos el resto del año. “Un yogur natural sin azúcar aporta la mitad de calorías que uno de estos productos, tanto por el azúcar en sí como por el tamaño de la ración”, añade la OCU.

Si los consideramos helado, sus cantidades de azúcar y grasas saturadas no tienen nada de raro

Estas afirmaciones concuerdan a la perfección con las del Centro de Enseñanza Superior de Nutrición y Dietética. Este compara las 57 kilocalorías –correspondientes a 100 gramos– del yogur natural con las 159 kilocalorías del yogur helado. Una cifra que representa más del triple en términos generales y a la que hay que añadir los toppings que siempre adornan dicha elaboración. Frutos secos caramelizados, galletas crujientes, sirope de chocolate, dulce de leche, caramelo… Las posibilidades son infinitas, entre las que también se encuentran afortunadamente porciones de fruta fresca de temporada.

A estas “cualidades” se suma el reclamo “bajo en grasa” que presentan algunas variedades de yogur helado disponibles en el supermercado. Una trama para la Universidad de Salud Pública de Harvard, que alerta de que estas opciones no son más saludables que el resto pues su contenido en azúcar es mucho más elevado. “Una excepción a esta consideración serían los yogures helados elaborados con edulcorantes bajos en calorías, aunque existen dudas en el ámbito científico sobre si estos edulcorantes, cuyo poder dulce es muy elevado, podrían alterar las preferencias alimentarias de la población que los toma a menudo”, añade el dietista-nutricionista Julio Basulto.

¿Y qué dicen los responsables de todo esto?

Tal ha sido la avalancha de críticas que las grandes cadenas especializadas han salido a la palestra para defender los supuestos valores nutricionales de su producto. Por ejemplo, Llao Llao alaba en su página web oficial el bajo contenido en grasas y calorías de su yogur –”por debajo del yogur natural azucarado”–, y recuerda a sus clientes que es una fuente natural de calcio. “Además, es rico en proteínas. Tiene casi las mismas proteínas que un yogur natural azucarado. ¿Y gluten? ¡No tiene! Llao Llao está exento de gluten. Además, es bajo en azúcares. Vamos, que si echamos un vistazo a todas las tablas… veremos que los valores energéticos son de lo más bajo que nos podemos encontrar”, añaden.

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Si existe un sello que garantiza la calidad de los compuestos que forman parte del yogur helado es ‘Live and Active Cultures’, presente en muchos de los productos que nacen en Estados Unidos. Este defiende el rechazo de ciertas marcas a añadir probióticos adicionales para suplantar las bacterias beneficiosas para el organismo que mata el proceso de congelación del yogur helado.

“Este sello, creado por la Asociación Nacional de Yogur, confirma que un producto tiene 100 millones de cultivos por gramo, lo cual, entre otros beneficios para la salud, puede ayudar a que personas con intolerancia a la lactosa digieran los productos lácteos”, explica Alex Orlov en el medio estadounidense Daily Burn. No obstante, a pesar de este punto a favor, los expertos continúan recalcando que dichos probióticos no hacen que el yogur helado sea más saludable, el azúcar y las calorías siguen muy presentes en su composición. Para evitar cualquier tipo de malentendido, opta por un yogur natural al uso o una pieza de fruta fresca, el único postre absento de riesgos nutricionales.

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