La ironía del coronavirus: reducirá el consumo de carne que pedían los nutricionistas
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La ironía del coronavirus: reducirá el consumo de carne que pedían los nutricionistas

Durante años la OMS, los expertos de endocrinología y de cardiología han advertido de su consumo excesivo. La pandemia ha conseguido lo que parecía imposible, pero no todo será bueno...

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Carne roja, el enemigo de los nutricionistas

A partir de 2015 comenzó una guerra contra las carnes rojas -vacuno, cerdo, cordero- por parte, primero de la OMS y después de la mayor parte de federaciones y asociaciones como la FEN (Federación Española de Nutrición), la Asociación de Cardiología, entre otras. Estalló una gran polémica cuando estas se asociaron a diferentes tipos de cáncer. Principalmente de colon, intestino y estómago. Los ganaderos y el sector cárnico se quejaron, la OMS rectificó un tanto sus recomendaciones, pero la tormenta no había hecho más que comenzar.

La carne estaba en el disparadero de la mayor parte de los estudios de nutrición y de las recomendaciones de las asociaciones de médicos. En España, el Observatorio para la Obesidad y otros organismos, se sumaron a las recomendaciones de limitar cada vez más el consumo de carnes rojas.

Seis años después nadie podía imaginar que un problema grave de salud, el covid, pudiera revertir positivamente la recomendación nutricional

En concreto, a no más de dos piezas por semana. Era una campaña difícil por la gran aceptación que tiene en nuestro país. Había matices, por supuesto: tanto en las raciones como en el tipo de carne. Se desaconsejaba tajantemente las carnes rojas procesadas, -que eran las que según la OMS eran las más cancerígenas-, mientras que la carne fresca era menos dañina. Asimismo, no era igual la carne de vacuno que la de cerdo e, incluso, la preparación de las mismas podía hacerlas más o menos seguras, si bien los estudios realizados hasta ahora no son suficientemente concluyentes.

Restaurantes y renta

Seis años después, aunque las campañas tuvieran algún efecto, lo que nadie podía imaginar es que irónicamente un problema de gravedad para la salud pública como ha sido la pandemia del covid-19, pudiera revertir de forma positiva en una recomendación nutricional.

Lo cierto es que el consumo de carne de vacuno en 2020 ha decrecido notablemente en España -prácticamente un 18% menos en los últimos meses respecto al año anterior, según los datos de MAPA- al igual que en el resto del mundo precisamente como fruto de la pandemia. ¿El motivo? La cuestión principal para su reducción se encuentra en dos variables, tal y como apunta el último estudio del MAPA realizado sobre marzo de 2020 en los principios de la pandemia. La tendencia tras los rebrotes tiene todas las papeletas de continuar.

placeholder Entrecote de carne de vacuno.
Entrecote de carne de vacuno.

Por una parte, el canal HORECA -Hoteles y Restaurantes- se desplomó durante en el confinamiento y según la propia FAO, que publicó también datos a finales de junio, la realidad es que cuando salimos a comer fuera pedimos más carnes rojas. Los nuevos rebrotes y el corto verano del covid, que prácticamente se paralizó a finales de julio en España con nuevas restricciones, parece que ha condenado de nuevo a las carnes rojas en favor del pollo o la de cerdo.

La razón estriba en la renta. Algo imprevisible y desde luego, nada deseable. Tengamos en cuenta que lo que se pedía cuando se descubrió que la carne roja en exceso acarreaba a la larga problemas de salud, era un cambio de hábitos en lo nutricional. Lo que ha ocurrido ahora es peor: las expectativas de nuevos ERTES, despidos y recesión económica es una losa para la renta de los españoles y la carne fresca es uno de los productos más caros de la cesta.

A partir de las primeras semanas del confinamiento, se ralentizó el consumo y el gasto y a pesar de la apertura de los restaurantes sigue estancado

Desde Provacuno alertaron ya en julio de la ralentización de la compra y consumo de carne debido a la Pandemia: "Después de las primeras semanas del confinamiento comenzamos a experimentar un retroceso en el consumo y una contención en el gasto". No solo se unía ya la ausencia de restaurantes, sino en la propia cesta de la compra por la preocupación económica. Irónicamente, según sus previsiones, 2020 iba a ser un buen año. A pesar de que tras los días de encierro la situación mejoró con la apertura de los restaurantes, los nuevos rebrotes y la incertidumbre, amenazan de nuevo al sector.

Caída mundial

No es solo una cuestión de España. De hecho, según datos de la FAO, el consumo per capita de carne roja descenderá en 2020 a unos niveles que no se veían desde hace nueve años y la caída de un 3% frente al año anterior es ya la mayor desde el año 2000. Es decir, desde hace dos décadas. El covid parece haber acentuado una tendencia que había comenzado a bajar, precisamente por las recomendaciones nutricionales, pero no de forma tan brusca.

El menor consumo de carne no ha sido producto de una decisión nutricional que haya permitido a la industria ajustarse sino a una cuestión externa

La explicación que dan la mayoría de los expertos reside en el desmoronamiento del sector de la hostelería mientras no se consigan verdaderas condiciones de seguridad en los espacios públicos cerrados. Básicamente, una vacuna o un medicamento eficaz. Así, lo que en un principio podría haber sido un buen dato en cuanto a hábitos de consumo, es en realidad un laberinto.

No depende tanto de la decisión racional que conllevase también un ajuste de la industria en las cantidades y el stock sino una situación que en lo que va de año destruirá muchos puestos de trabajo y ahondará la crisis, aunque a la fuerza nuestra ingesta de carne roja se asemeje mucho más en términos globales a las recomendaciones que hace cinco años pedían ya los nutricionistas y médicos. Mientras, en España asociaciones como Provacuno confían en las ayudas que puedan llegar al gobierno a través de la UE para salvar un año desastroso.

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