La maragota, el pescado hermafrodita que puede vivir hasta los 22 años
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La maragota, el pescado hermafrodita que puede vivir hasta los 22 años

Es un pez muy curioso. Los ejemplares de esta especie nacen del sexo femenino y sobre los siete años se transforman en macho. Pero sobre todo es muy sabroso

Foto: Foto: iStock.
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La maragota (Labrus bergylta) es un pescado blanco de roca abundante en el Norte de España y que presenta la peculiaridad de que es hermafrodita. Así, todo los ejemplares nacen hembras, pero sobre los siete años cambian de sexo.

Esta circunstancia, tal y como explican los científicos, obliga a reconsiderar la pauta de la talla para su pesca. De esta manera, las medidas de gestión clásicas como, por ejemplo, el uso de tallas mínimas no son válidas para esta especie puesto que no protegen a los machos, que siempre son los ejemplares mayores. Los científicos proponen medidas alternativas a las habituales como la defensa de pequeñas zonas y hábitats que permitirían mantener intactas las poblaciones que allí viven. En definitiva, esta especie reclama una protección especial.

Así, en Galicia es una de las cuatro especies más pescadas por la flota artesanal, que la captura sobre todo con artes menores de enmalle. A este longevo pez, que puede vivir hasta los 22 años, aunque su esperanza de vida media son los 13 años, no le gusta mucho hacer las maletas. De hecho, no recorre más de de 1.000 metros al día y es poco aficionado a las aventuras nómadas, pues permanece fiel a un área concreta en la que se alimenta y desarrolla su ciclo vital. Durante su reproducción, los huevos quedan depositados en las rocas y es el macho el responsable de su cuidado hasta la eclosión de las larvas.

Seguramente a muchos les picará la curiosidad por su sabor, porque ¿a qué sabe este curioso pescado? Pues su carne evoca a la del bacalao con un sabor delicado y muy agradable. Al igual que otros muchos pescados blancos, presenta un alto nivel alto de proteínas y son ricos en vitaminas del grupo B. Además, resulta fácilmente digerible y muy bajo en grasas. Desafortunadamente posee infinidad de espinas que lo hacen un tanto desaconsejable para los más pequeños de la casa.

La maragota y el pinto: la misma especie

Durante muchos años se había considerado que el pinto y la maragota pertenecían a la misma especie, pero la cuestión no estaba del todo clara. Sin embargo, un estudio de Investigaciones Marinas fechado en 2013 parece confirmar definitivamente esta teoría. Aún así, aunque las similitudes son evidentes, pues ambos son peces hermafroditas, podemos establecer ciertas diferencias.

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Foto: iStock.

En concreto, los pintos suelen ser más grandes que la maragota, además su transformación en macho sucede en épocas diferentes. De esta manera, el cambio de sexo se retrasa en el caso de los pintos, pues las maragotas pasan a macho sobre los 7 años mientras que los pintos lo hacen a los 11. En los últimos años se está apostando por este pez para la cohabitación con el salmón procedente de piscifactorías, ya que la dieta de la maragota incluye al piojo de mar, un parásito letal para el salmón.

Una vez realizadas las pertinentes presentaciones y que la maragota ya no es un pescado desconocido, quizás os interese saber qué clase de plato podemos elaborar con este producto del mar. Sin duda, el guiso marinero de maragota o pinto puede ser la mejor opción para adentrarnos en su sabor. Este plato es muy habitual en los barcos pesqueros gallegos. Su preparación resulta muy sencilla y requiere poco más de media hora para su elaboración. Por lo tanto, una vez que nos hemos hecho con un estupendo ejemplar de maragota o pinto, vamos a ver en qué consiste esta receta:

Guiso marinero de pinto o maragota

Ingredientes para cuatro personas:

  • 1 maragota o pinto de 1,5 kilo
  • 1 cebolla
  • 4 patatas
  • Guisantes
  • Orégano
  • Media taza de aceite de oliva
  • Medio vaso de agua con azafrán
  • Pimentón en polvo.
  • 1 hoja de laurel
  • Sal y pimienta al gusto

Elaboración:

Lavamos correctamente el pescado y lo cortamos en rodajas o en filetes. Limpiamos las escamas y desprendemos las espinas. Para ayudarnos en esta farragosa tarea podemos introducirlo en un bol con vinagre y agua que nos ayudará a que las escamas y las espinas se vayan soltando. A continuación, salamos el pescado durante dos horas aproximadamente, no conviene superar este tiempo, pues puede quedar excesivamente salado.

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Foto: iStock.

Luego cortamos las patatas y las cebollas en gruesas rodajas. Las colocamos en una cazuela y añadimos los guisantes. Terminamos colocando el pescado ya salado. Añadimos la hoja de laurel junto con el orégano espolvoreado. Asimismo, debemos agregar bastante aceite, el agua de azafrán, la pimienta y el agua que ha de recubrir todo el guiso.

Lo ponemos al fuego y lo dejamos hervir durante cinco minutos. Al terminar este tiempo, destapamos, bajamos el fuego y dejamos que se cocine durante cinco minutos más. Una vez concluido este último paso, apagamos el fuego, lo dejamos reposar y lo servimos. Todo un deleite.

Pescado blanco Sal Bacalao
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