Los niveles más altos de microplásticos están en los mariscos
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Problema global

Los niveles más altos de microplásticos están en los mariscos

Estos pequeños fragmentos suponen una amenaza para el ser humano y para la vida animal. Además, se espera que en los próximos 40 años su presencia se triplique, también en lo que comemos

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Este año 2020 será recordado siempre por una sola cosa: el covid-19. Desde luego, no cabe duda de que es un evento excepcional que ha puesto a prueba a todos y cada uno de los miembros de la población mundial, desde médicos a camareros, militares y políticos. Se han pedido cambios urgentes tanto en legislación como en nuestro estilo de vida para poner freno a la expansión del virus debido a que se trata de una amenaza seria a nuestra salud. ¿Pero el resto de amenazas que apenas se mencionan? Este es el caso de los microplásticos, uno de los grandes olvidados.

Se trata de un contaminante ambiental que es cada día más común en nuestros mares, en la tierra y también en el aire que respiramos. Se encuentra en mayor concentración en los océanos y, por tanto, las especies animales que los habitan son las que más expuestas están a ellos. Se considera (aunque sigue existiendo discusión al respecto) que los microplásticos son todos los fragmentos de estos compuestos químicos que tengan menos de 5 milímetros de longitud. Uno de sus principales peligros es que tienen la capacidad de 'obturar' el tracto digestivo y respiratorio de multitud de especies animales, teniendo un importante efecto sobre su ecosistema, lo que repercute en su población.

"Un paso crítico a la hora de entender el impacto de los microplásticos para el ser humano es determinar cuántos consumimos"

Del mismo modo, consumir animales 'contaminados' por microplásticos significa que estos compuestos químicos acaban también dentro de nuestro organismo. Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad de York en el Reino Unido han publicado un estudio en el que afirman que los mayores niveles de microplásticos se encuentran en los moluscos.

Para llevar a cabo su investigación científica han analizado los datos de más de 50 estudios llevados a cabo entre los años 2014 y 2020 para averiguar cuáles son los niveles de contaminación real, a nivel mundial, entre los pescados y los mariscos. Todavía a día de hoy el mundo científico sigue investigando cuál es la repercusión que estos compuestos químicos tienen sobre nuestro organismo; pero sean los que sean, debido a los resultados del estudio, aquellos seres humanos que más pescados y mariscos consuman serán los que mayor cantidad de microplásticos ingieran a través de la dieta. Esto es de especial relevancia para los españoles pues somos el tercer mayor consumidor de pescado per cápita de la Unión Europea (por detrás de Islandia y Portugal) según datos de la FAO.

Como explica uno de los autores principales del estudio, el investigador Evangelos Danopoulos: "Nadie, a día de hoy, entiende del todo el impacto de los microplásticos en la biología del ser humano, pero las evidencias de las que disponemos en este momento sugieren con total claridad que nos hacen daño". Y continúa: "Un paso crítico a la hora de entender el impacto global del consumo de microplásticos para el ser humano es determinar cuántos consumimos con exactitud. Una forma de hacerlo es prestar atención a cuánto marisco y pescado comemos, y analizar cuántos microplásticos contienen estos alimentos".

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El estudio científico determinó que, por cada gramo de moluscos, podían llegarse a encontrar hasta 10,5 microplásticos; por cada gramo de crustáceos hasta 8,6; y por cada gramo de pescado, hasta 2,9. Estos son datos preocupantes, pues su presencia, además de ser elevada, es global. Su repercusión, en cambio, depende de la especie. En el caso de los pescados, por ejemplo, se almacenan en el tracto digestivo, las branquias o el hígado, partes que suelen desecharse. Por otro lado, en los moluscos, aunque también se almacenan en estos órganos (o sus equivalentes por función) se consumen de forma íntegra por el ser humano (exceptuando la concha). Esto supone que, además de ser los que más microplásticos contienen, son los que más nos aportan.

Por otra parte, a día de hoy no hay expectativas de mejora. En vez de estar reduciéndose la contaminación por microplásticos, esta está aumentando. De hecho, los modelos científicos realizados sugieren que, en el año 2060, los desechos plásticos en el mundo se triplicarán hasta alcanzar los 265 millones de toneladas métricas. En el momento en el que dichos desechos entren en contacto con una fuerza con el potencial de erosionarlos, como un río o el mar, se convierten en los susodichos microplásticos, capaces de contaminarlo todo.

Es por esto que los investigadores avisan de la necesidad de estandarizar los métodos para medir la contaminación por microplásticos a nivel mundial. También avisan de que el problema no es igual de grave en todo el mundo, sino que hay áreas mucho más perjudicadas, como la costa pacífica de Asia.

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