¿Debemos meter el queso (incluyendo el curado) en la nevera?
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¿Debemos meter el queso (incluyendo el curado) en la nevera?

La gran variedad de tipos que existen genera confusión en cuanto a dónde conservarlos para asegurar que mantengan todo su sabor y propiedades. Alimente te da todas las claves

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El queso es uno de esos manjares que no falta en ninguna cocina. Es, además, una joya que se puede consumir con la conciencia tranquila por todas las propiedades y beneficios para la salud que aporta este derivado lácteo. Y, como ocurre con toda delicia, es importante mantener su sabor, intensidad y aroma en un estado óptimo. Hay muchos tipos de quesos, y en ocasiones nos puede asaltar la duda… ¿Cómo conservarlo? ¿Debemos meterlos en la nevera? ¿Y los quesos curados?

Por norma general

Pues, efectivamente, como norma general, todos los quesos deben conservarse en la nevera y dentro de su envase. Eso sí, antes de consumirlos hay que dejar que se atemperen para disfrutar al máximo de su sabor. ¿También los quesos curados deben ir al frigorífico? Sí, esta recomendación incluye a los quesos curados. Meterlos en la nevera no solo no afectará negativamente al sabor, sino que ayudará a conservar el queso en perfecto estado.

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Las condiciones de conservación varían evidentemente según el envoltorio y corte del queso, pero por lo general se recomienda conservar a una temperatura entre 5ºC y 10ºC. Y, atención, porque la temperatura no es el único factor a tener en cuenta. También es importante la humedad. En concreto, se recomienda una humedad aproximada del 85-90%.

Problemas microbiológicos

Aunque es cierto que un queso curado, posiblemente, no tenga problemas microbiológicos al dejarse a temperatura ambiente, sí podría desarrollar moho, insectos, etc. También pierde humedad, exuda grasa, se puede descomponer la corteza, etc. Además, la conservación de sus características organolépticas sería más corta fuera de nevera. Dependerá mucho del lugar en el que esté. No es lo mismo dejar un queso fuera de la nevera en Sevilla que en Santander, incluso a la misma temperatura.

Antiguamente, cuando no había nevera, para conservar el queso curado, por ejemplo, de oveja, este se sumergía en aceite de oliva virgen extra. Allí podía aguantar meses. Eso sí, almacenado en un lugar fresco (que no supere los 20ºC) y en el que no diese la luz. Esto refleja que, aunque es posible conservar el queso fuera del frigorífico, tiene que estar en condiciones concretas para mantenerse perfecto.

Por todo ello, para asegurar la máxima seguridad alimentaria y sabor, siempre es recomendable conservar el queso en la nevera. Y, desde luego, si el queso ya ha sido cortado y extraído de su envase, esta recomendación se convierte en una obligación.

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