Cinco formas creativas de utilizar los restos de comida
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Formas de reciclar

Cinco formas creativas de utilizar los restos de comida

El desperdicio de alimentos es un problema grave: agota muchos de nuestros recursos naturales, aumenta las emisiones de gases y contribuye al cambio climático

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Los españoles tiramos a la basura una media de 1,3 millones de toneladas de comida al año. Esta cantidad es suficiente para alimentar a más de un millón de hogares. ¿Quieres poner tu granito de arena para frenar esta locura? La cocinera Alejandra von Franquet Ribera nos propone formas creativas de reciclaje de alimentos.

Los hogares españoles desperdiciaron entre enero y diciembre de 2018 un total de 1.339 millones de kg/l de alimentos y bebidas, lo que supone un incremento del 8,9% con respecto al año anterior, es decir, 109 millones de kg/l más, según los datos recogidos en el 'Panel de cuantificación del desperdicio alimentario en los hogares', del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

España desperdicia más de 1,3 toneladas de alimentos y bebidas al año


Del volumen total de alimentos desechados, 1.127 millones de kg/l corresponden a productos sin utilizar y 212 millones a alimentos cocinados. Quienes desperdician productos sin utilizar son principalmente hogares familiares con personas de hasta 49 años, con niños menores de 6 años o parejas sin hijos.

La tasa total de desperdicio, es decir, la proporción aproximada entre los alimentos desechados y el total de alimentos comprados, se sitúa en un 4,6%, lo que supone un aumento del 0,3% respecto a 2017.

Entre los productos sin utilizar que más se desperdician se encuentran las frutas y hortalizas y las verduras, con un 46% del volumen de productos sin utilizar, seguido de los derivados lácteos (13%). Por el contrario, se han registrado disminuciones del desperdicio en el caso del pan (5%) y del pescado (2,3%).

Por lo que respecta a alimentos cocinados, los platos basados en legumbres, sopas, cremas y purés, junto con los platos con base de carne y con base de arroz, son las recetas que más terminan en el cubo de la basura. Los desperdicios más significativos en este apartado son las lentejas, ensalada verde y tortilla de patata.

Asimismo, 8 de cada 10 hogares reconocen tirar alimentos y bebidas a la basura. En este ámbito, el 81,5% de los hogares tira productos tal y como los compraron, sin haber sufrido ningún tipo de elaboración. Quienes desperdician productos sin utilizar son principalmente hogares familiares de hasta 49 años, con niños menores de 6 años o parejas sin hijos.

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Por zonas geográficas, Andalucía es la región que más volumen de productos sin utilizar desperdicia, seguida del Levante, el área metropolitana de Madrid, noreste peninsular (Cataluña y Aragón), noroeste y centro peninsular, y Barcelona metropolitana.

Andalucía es también la región que más volumen de alimentos elaborados desperdicia, tras la que se sitúa el área metropolitana madrileña, noroeste peninsular, Levante, norte-centro, noreste peninsular y Barcelona metropolitana.

Aunque el desperdicio de alimentos es un problema grave, hay varias medidas para disminuirlo, como la planificación de las comidas con anticipación, comprar solo lo que se necesita y practicar el almacenamiento adecuado de alimentos. Alimente nos dio 10 trucos sencillos que pueden ayudarnos a cambiar nuestra manera de consumir la comida, así como comprar, almacenar y reutilizar minimizando los desechos en la cocina.

Hoy, Von Franquet Ribera no va a explicar cómo reciclar alimentos mediante 5 formas creativas de aprovechar restos de comida en lugar de tirarlos. Es una forma sencilla de reducir el desperdicio, minimizar el impacto ambiental y ahorrar dinero:

1. Sobras de pescado y carne

Hoy hemos comido un sabroso pollo asado, ha sobrado un filete o el pescado al horno no se ha acabado. ¿Qué hacemos con los restos? Prueba a hacer una tortillitas mexicanas con el pollo deshuesado y ‘deshilachado’; pica el filete, lo salteas con verduras y soja, y preparas una rica pasta; el pescado desmenuzado puede servir como un sabroso relleno para unos calabacines al horno.

2. Huesos

Del mismo pollo, la carcasa no se va aún a la basura. Mete los huesos asados en una olla y añade agua hasta sumergirlos. Cuece a fuego lento con un poco de sal. Cuela el caldo y ya tienes un rico consomé o, si le añades unos fideos, una sopa.

También se puede hacer con los huesos sobrantes de cualquier carne. Y si lo guardas en frascos en la nevera o en el congelador, te puede servir para guisos y salsas. Si lo congelas, no llenes del todo el tarro de cristal en el que lo conserves.

3. Pan duro

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No tires el pan duro. También tiene segunda vida. Con este puedes hacer:

  • Pan rallado.
  • Picatostes para ensaladas, sopas y guisos al horno (unos diez minutos) o fritos (hasta que se doren) tras cortarlo en cubitos. Verás qué ricos si los sazonas con aceite de oliva y los condimentos que prefieras, como ajo en polvo, romero, pimienta negra o cebolla en polvo.
  • Tostaditas sazonadas y horneadas para tus patés y tus quesos.
  • Ingrediente de gazpacho o salmorejo. Se mete en agua unos minutos para ablandarlo.

4. Recortes de verduras

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Añade los restos de verduras a una olla grande, cúbrelos con agua, condimenta con un chorrito de aceite y sal, llevarlo a ebullición y cuece a fuego lento durante 20 minutos.

Si quieres caldo, fíltralo y congélalo o refrigéralo. Sirve para preparar una sopa, cocinar pasta o legumbres más sabrosas y, en general, para potenciar el sabor de salsas y guisos. Si prefieres un puré, pasa por la túrmix y por un pasapuré.

Por otra parte, solemos desechar los tallos de las verduras como acelgas o berzas. Prueba a cortarlos en trozos pequeños y saltearlos con un poco de aceite de oliva y tus condimentos favoritos. ¡Es una fuente de nutrientes!

Tampoco tires las hojas verdes de las hortalizas de raíz, como la remolacha, las zanahorias y los rábanos. Salteadas sirven de guarnición y crudas se pueden añadir a la ensalada.

5. Cáscaras de frutas

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Para hacer una rica mermelada de cáscaras de frutas, por ejemplo de naranjas o manzanas, cuécelas durante 25-30 minutos, las cuelas y hierves el líquido a fuego alto con azúcar y zumo de limón antes de verterlo en tarros o latas esterilizados.

Y no olvides que las cáscaras de los cítricos (lima, limón y naranja) sirven como ambientador porque absorben los olores. Ponlos en la huevera de la nevera o en algún rincón de la misma y notarás los resultados.

¿Me das alguna idea más?

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