Este melón tiene un aspecto y un nombre raros, pero es sanísimo
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CADA VEZ SE CULTIVA MÁS EN ESPAÑA

Este melón tiene un aspecto y un nombre raros, pero es sanísimo

Hay mucho mundo más allá del piel de sapo y la sandía. Es hora de que le demos una merecida oportunidad a esta fruta con gran acogida en Francia y Estados Unidos

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Foto: iStock.

Hay un melón que lleva décadas ganando terreno en nuestros campos, pues goza de gran demanda entre los franceses, pero al que los españoles apenas prestamos la debida atención. Es el melón charentais y –como decíamos– es el preferido por los vecinos del norte, que son unos devotos consumidores. Tanto es así que la mayor parte de la producción española de esta fruta va destinada al mercado galo.

Sin embargo, los franceses también son grandes productores de este melón. Sin ir más lejos, el nombre de la variedad 'charentais' tiene su origen en la región francesa de Charente. Aunque dado que la mayor parte de la producción de este melón ha empezado a concentrarse en los alrededores de Cavaillon, los productores de esta región lo denominan melón cavaillon. Esta ambigüedad lleva a equívoco y a veces lastra las oportunidades de exportación. Lo cierto es que el nombre de melón charentais es el original y más antiguo y por el que se decanta la mayoría de productores. Entre los mercados que degustan con especial entusiasmo esta fruta no podemos olvidar el estadounidense, que se ha convertido en el mayor consumidor del mundo.

El campo español apuesta por el charentais

El cultivo del charentais coge brío en España. En concreto, las zonas españolas que apuestan por su cultivo se localizan en Murcia y Alicante, donde encontramos la variedad de charentais amarillo. También las áreas de Málaga y Sevilla apuestan por esta última, mientras que Almería prefiere teñir sus campos de la variedad verde del charentais.

Lo cierto es que estamos ante un melón con largo recorrido. “Se piensa que es originario de la India, de los desiertos iraníes o de África. Cinco siglos antes de nuestra era los egipcios ya lo cultivaban, atravesó el Mediterráneo para llegar a Grecia, después a Roma en el siglo I”, podemos leer en la web corporativa de Melones Juanjor.

Sin embargo, el melón que se degustaba por aquel entonces difería del actual pues se caracterizaba por ser pequeño y no muy dulce. De hecho, se comía acompañado de pimienta o vinagre como una ensalada. Pero con el paso de los siglos evolucionó hasta el perfumado y dulce melón de pulpa naranja que ahora nos tienta desde las fruterías.

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Foto: iStock.

¿Qué nos aporta el melón charentais?

Este melón se distingue por su escaso aporte calórico, su gran capacidad hidratante, además de ofrecernos nutrientes como las vitaminas A, C, fosfatos B9 y ácido fólico. Este último es esencial para las mujeres gestantes tanto antes como durante el embarazo pues previene la espina bífida en el embrión.

Como sucede con todos los melones, el charentais empieza a aflorar en los mercados durante el final de la primavera y los meses de verano, que es cuando nuestro cuerpo necesita un extra de hidratación y aquí viene este melón dispuesto a socorrernos.

“Nos aporta una gran cantidad de agua, la mitad de las necesidades diarias de provitamina A (antioxidantes) y un tercio de las necesidades en vitamina C (refuerza las defensas), además favorece la diuresis, el tránsito intestinal y la eliminación de toxinas. Gracias a que contiene pocas calorías nos ayuda a guardar la línea”, detallan en Juanjor.

¿Cómo saber reconocer un buen melón?

Sin embargo, es cierto que uno de los secretos de los melones es saber elegirlos. Dicha habilidad no es fácil de dominar, por lo tanto aquí adjuntamos unas pautas que os ayudarán en la elección.

Este melón se distingue por su escaso aporte calórico y su gran capacidad hidratante

Uno de los primeros aspectos en los que debemos fijarnos es su redondez. Otro criterio a tener en cuenta es la ausencia de manchas en la piel. "La presencia de una resquebrajadura en la base del pedúnculo (no confundir con una grieta), signo de que ha alcanzado su estado de madurez óptimo y de un gusto desarrollado. Respecto al color no tiene que ser ni muy amarillo, ni muy verde, más bien color crema", describen en Juanjor.

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Al tacto, el melón tiene que ser compacto y firme con una ligera flexibilidad, además debe notarse pesado. Esto último indicará una concentración de azúcares. Su aroma también debe servirnos de pista, pues debe exhalar un perfume agradable, pero no excesivamente intenso, pues esto supondría que ha madurado demasiado.

Dicho todo esto, además de comerlo a rodajas en el postre o como tentempié, vamos a ver cómo nos podemos refrescar con esta fruta tan veraniega. Un helado de melón parece que es lo que nos pide el cuerpo para sobrellevar la canícula.

Helado de melón charentais

Ingredientes:

  • 6 yemas huevo batidas
  • 1 taza leche
  • 1 y 1/4 tazas azúcar
  • 2 melones cantalupo, maduros ya pelados y en puré
  • 1/4 taza zumo de limón
  • 2 tazas de nata montada

Preparación:

En primer lugar, mezclamos las yemas junto con la leche y el azúcar. Añadimos los restantes ingredientes. A continuación lo ponemos a helar en el congelador en un recipiente adecuado. Una hora más tarde, más o menos, empezará a adquirir firmeza. En este momento lo sacamos y lo batimos dos o tres minutos para que se vaya aireando. Lo volvemos a meter en el congelador a fin de que se congele por completo. Una vez listo, lo sacamos y lo servimos en coquetas copas. ¡A disfrutarlo!

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