Los ganaderos admiten que hay que reducir los gases invernadero
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Los ganaderos admiten que hay que reducir los gases invernadero

Después de que miles de españoles criticaran al ministro de Consumo, Alberto Garzón, el sector cárnico reconoce que deben reducir su impacto medioambiental con una campaña y estrategia enfocada a la sostenibilidad

Foto: Industria cárnica.
Industria cárnica.

El consumo de carne de vacuno en España ha bajado en los últimos diez años de 12 kg por persona al año a siete. De alguna forma, se han seguido las indicaciones de los estudios clínicos y de los médicos, que llevan ya unos años advirtiendo que hay que moderar el consumo de carne roja -todo menos pavo, pollo y conejo- porque es perjudicIal. La OMS en 2015 afirmó que era un factor de riesgo para el cáncer colorrectal.

Al mismo tiempo, el cerco se hizo más estrecho para los ganaderos cuando la diana no solo fue la salud, sino también el medioambiente: la ganadería intensiva para satisfacer ese consumo de carne generaba gases invernadero en exceso. Otra razón más para moderar el consumo. Hasta ahí las certezas. En junio, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, levantó al país entero cuando presentó un plan en el que se exponía claramente que había que reducir el consumo de carne por ambas cuestiones. La batalla que se había estado librando en EEUU desde hace una década había llegado definitivamente a España.

Los ganaderos están en pie de guerra porque les indigna la posición del Gobierno

El ruido tapó un debate que será intenso y del que Alimente ya avisó hace tiempo. Hay también muchas dudas. ¿Cómo se mide el impacto medioambiental? ¿El descenso del consumo se debe a las campañas de salud o a otros cambios? La cuestión es que los ganaderos españoles están en pie de guerra porque les indigna la posición del Gobierno y del ministro -a pesar del guiño de Sánchez- y defienden que no todo es lo que se cuenta. Los ganaderos asociados en Provacuno explican a Alimente la otra cara de la moneda: ellos reconocen que hay que seguir una dieta equilibrada y que efectivamente contaminan, pero también que no son las cifras que se trasladan a la población y que la solución no es hundir, digamos, su negocio.

Ultraprocesados no procesados

Aquí hay guerra para rato porque la UE está empezando a legislar. Desde el sector cárnico aducen además que existen intereses para disminuir el consumo: arremeten contra los productos 'plant based', los vegetales, que hace un año ganaron una importante batalla cuando la UE permitió que comercializaran sus productos vegetales como 'hamburguesas' o 'salchichas' aunque no llevaran carne. Hay otro detalle, la OMS en 2015 puso el énfasis en la carne roja procesada: precisamente hamburguesas, salchichas, kebabs... y no tanto en los productos de la carnicería.

placeholder Vacas pastando en Galicia.
Vacas pastando en Galicia.

Aun así, el sector médico ha sido contundente: la carne roja solo debería tomarse dos o tres veces por semana, no más. Esto es la versión de un sector que ciertamente ha sido señalado con cierta saña y, sin embargo, la realidad es que ellos mismos son moderados y reconocen que algunos cambios habría que hacer. Responde a Alimente Eliseu Isla, director del área de vacuno de Coop Ivars, presidente de Provacuno, la asociación que aglutina en España a todo el sector.

PREGUNTA.- Sabemos que los estudios clínicos señalaron ya hace unos años a la carne como posible vector de complicaciones médicas, al menos en relación al consumo casi diario. Para ello pidieron reducirlo. ¿Aceptan esa corriente científica o están en contra?

RESPUESTA.- Nosotros estamos en la dinámica de que hay que comer de todo. Así que nosotros tenemos nuestro momento, pero lo entendemos dentro de una dieta equilibrada, dentro de la dieta mediterránea, dentro de la variada España, dentro de una mejor calidad de vida. Por tanto, nosotros apoyamos la comida de carne, también el resto de las comidas. Sin embargo, lo que es innegable es que el descenso del consumo se debe a un bombardeo en contra de la carne por parte de los animalistas, de los ecologistas e incluso hasta políticos como el propio ministro de Consumo, Alberto Garzón, que tendría que haber sido más responsable antes de presentar un proyecto así.

Nosotros nunca hemos negado que contaminamos, pero como muchas otras industrias

P.- El caso es que se planteó otro problema que entraba dentro de la corriente de la sostenibilidad y el medioambiente: resulta que comer mucha carne fuerza a una ganadería intensiva y esta es contaminante porque emite muchos gases de efecto invernadero...

R.- Sí, nosotros nunca hemos negado que contaminamos, pero como muchas otras industrias, lo que planteamos son buenas prácticas y soluciones para que sea menor, pero tampoco sirve de nada si luego en otras partes del planeta no se siguen. Tenemos nuestra propia agenda para reducir esas emisiones que se producen porque las vacas transforman oxígeno en CO2.

Todo esto en cualquier caso es discutible porque las cifras que se emplean a veces para atacar este sector son muy revisables. De hecho, es una de las grandes cuestiones ahora: necesitamos poner las mismas reglas y baremos para que sea justo y no unas mediciones que tienen como objeto cuestionar a la industria cuando es muy necesaria la carne, ya que contiene proteínas, aminoácidos y vitaminas esenciales que apenas se pueden encontrar en otros productos.

El chuletón y el ministro

P.-¿Cómo fue lo de Alberto Garzón?

R.- Sinceramente, yo lo que creo es que este señor mintió cuando dijo esta cosas. No las midió bien porque detrás de la industria cárnica hay un montón de familias. Al final también tenemos la exportación y en general estamos bien respecto al descenso, pero es muy alarmante que se esté trasladando este mensaje. Se ha desbocado porque parece casi una arista autoritaria. Aún así nosotros creemos que hemos hecho bien, como en las campañas europeas. Ha habido parlamentarios europeos que nos han dicho que teníamos que parar la campaña, campañas financiadas por la Unión Europea. Hay una lucha a cara perro con eso, más aún ahora que se están pensando leyes: ahí está Vox y también nosotros.

Tenemos un proyecto que se llama Carbono Neutral 50, donde la ganadería de vacuno va a ser neutral

P.- ¿Pensáis que es una amenaza?

R.- Nosotros amenaza no vemos, pero vemos un problema. Todo esto se hace para mejorar cada vez. Es un producto supernatural, un material regulado de bienestar animal, sostenibilidad del medioambiente. Aun así, yo creo que esto es porque ahora estamos recibiendo muchos muchos ataques.

P.- Al mismo tiempo vosotros mismos os habéis autoimpuesto una agenda para seguir en la brecha, ¿no?

R.- Nosotros hemos hecho un montón de buenas prácticas y estamos sacando estudios, al punto que tenemos un proyecto que se llama Carbono Neutral 50, donde la ganadería de vacuno va a ser neutral.

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