Tres potentes razones para amar las acelgas en invierno
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Tres potentes razones para amar las acelgas en invierno

Forman parte de la dieta mediterránea y ya los romanos y los griegos las tomaban por sus propiedades nutricionales. Fuente de minerales y vitaminas, ayudan a fortalecer el sistema inmunológico y proteger al organismo de las afecciones invernales

Foto: Foto: iStock.
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Las plantas han sido utilizadas durante cientos de años en la medicina natural para tratar diferentes enfermedades y condiciones. También eran usadas para prevenir y para preparar el cuerpo ante grandes desafíos: guerras, frío, sequías, expediciones. Muchas de esta plantas medicinales son consideradas hoy por la ciencia como excelentes fuentes de nutrientes capaces de reforzar nuestro sistema inmunológico y prepararlo para la estación más fría del año: el invierno.

Las acelgas, en el mundo de los vegetales, podrían considerarse todo un superalimento por ser unas de las más ricas en vitaminas y minerales. Quizás por esa razón, hay científicos que abogan por que la acelga sea el primer vegetal que se cultive en el espacio exterior, en las estaciones espaciales lunares o planetarias.

La acelga es hermana de la espinaca y la remolacha. Rica en vitaminas y minerales, refuerza el sistema inmunitario

Pero ¿qué es la acelga y por qué es tan importante? Es una planta hermana de las espinacas y las remolachas, con un tallo blanco, grueso y crujiente del que emergen unas grandes hojas verdes. Las acelgas son un alimento arraigado a la dieta mediterránea, muy usado en las zonas que rodean este mar y que ha sido, desde tiempos antiguos, un alimento con propiedades medicinales. Los griegos y romanos usaban las acelgas enteras y en zumos porque eran descongestionantes y laxantes.

Los romanos no iban, entonces, muy desencaminados. La ciencia ofrece razones para amar y reintroducir las acelgas en nuestra dieta ahora que se acerca su temporada, el invierno.

Pura fibra

El mayor macronutriente y carbohidrato que tienen las acelgas es su fibra dietética, por encima de todos los otros. La fibra, a pesar de que el cuerpo humano no la digiere, tiene importantes funciones para la salud: ayuda a retener el agua en el intestino grueso y esto ayuda a prevenir el estreñimiento, los divertículos y las hemorroides. Se ha demostrado que una dieta rica en fibra, como la que encontramos en las acelgas, disminuye el riesgo de padecer cáncer de colon y contribuye a bajar los niveles de colesterol en el organismo.

placeholder La fibra de la acelga favorece la salud intestinal.
La fibra de la acelga favorece la salud intestinal.

Cóctel de vitaminas y antioxidantes antienvejecimiento

Las personas no pueden crear ni sintetizar vitaminas, por lo que necesitan ser ingeridas diariamente a través de los alimentos. Seguir una dieta rica en vitaminas, apostando por alimentos reales y de origen vegetal, nos echará una mano a la hora de mantener la salud de nuestro sistema inmune, que nos protegerá de las injerencias del frío.

Concretamente, las acelgas son ricas en:

  • Vitamina C: mantiene el colágeno en la piel, ligamentos y huesos; ayuda a la formación de células rojas; combate infecciones bacterianas y activa el ácido fólico.
  • Vitamina E: es un potente antioxidante que previene la acumulación de radicales libres dentro de las células. Esto nos protege de un daño celular que nos puede llevar a un envejecimiento precoz o a enfermedades más serias.
  • Vitamina K: importante factor de vitalidad y longevidad, y clave para la salud de los huesos, previniendo la osteoporosis.
  • Vitamina B6: participa en la síntesis de las proteínas y de la hemoglobina, facilita la conciliación del sueño, evita los calambres, la caída del cabello y la aparición de grietas en la boca y ojos.

Minerales para un cerebro sano

La mayoría de los minerales de nuestra dieta proceden directa o indirectamente de las plantas, aunque también pueden estar presentes en el agua que bebemos. Las acelgas tienen un alto contenido de magnesio, potasio, hierro y manganeso. Estos cuatro minerales regulan una gran cantidad de funciones fisiológicas, como el transporte de oxígeno a las células y el mantenimiento del sistema nervioso central. Sus propiedades son imprescindibles para el crecimiento, mantenimiento y reparación de todos los tejidos corporales.

En la cocina

placeholder Las acelgas admiten muchas preparaciones.
Las acelgas admiten muchas preparaciones.

Se pueden encontrar acelgas en las secciones de fruta y verdura de los supermercados o, ahora que empieza su temporada, enteras en una frutería local y de barrio. Se compran ya cortadas o con los tallos y hay diferentes maneras de utilizarlas en recetas saludables que nos nutran por dentro.

Las hojas verdes, sin el tallo blanco, se utilizan en ensaladas o en batidos verdes saludables. Y tanto los tallos como las hojas se pueden cocinar en salteados o en woks de pasta, en guisos, en cremas y purés, en revueltos con huevos, en lasañas o en croquetas.

Una vez compradas, las acelgas se tienen que lavar profundamente con agua porque tienden a tener restos de tierra. Se pueden guardar en la nevera durante días en una bolsa con perforaciones, y también se pueden congelar cortadas. Cocinadas, se conservan dos o tres días en el frigorífico.

Cristina Román. Especializada en nutrición en UK.

Creadora y editora de I Am Bio

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