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Los beneficios para la salud de la comida árabe
  1. Consumo
y dónde disfrutar de ella

Los beneficios para la salud de la comida árabe

El despliegue de hierbas aromáticas, vegetales crudos y aceite de oliva, junto a un uso excelente del yogur, sabiamente equilibrados con carnes, es de lo más delicioso y saludable

Foto: Restaurante Nômadâ.
Restaurante Nômadâ.

Cuando hablamos de dieta mediterránea y todos los beneficios que esta tiene para la salud, tendemos a olvidar la fuerte influencia que en esta han tenido los árabes. Probablemente, la cocina arábiga sea la que más ha contribuido al desarrollo de nuestra venerada forma de comer, incorporando a estas verduras –como berenjenas y espinacas–, arroz, cítricos y azúcar, además de los frutos secos y las almendras.

El despliegue de hierbas aromáticas, vegetales crudos y aceite de oliva, junto a un uso excelente del yogur y otros productos derivados de la leche, sabiamente equilibrados con carnes, es de lo más delicioso y saludable.

Los productos lácteos con los que se hacen la mayoría de las salsas de la gastronomía árabe, como el yogur, son un gran aliado para controlar los ácidos gástricos. Por otro lado, la abundancia de cereales y granos integrales aporta fibra que mejora la digestión. Además, las semillas y frutos secos son ricos en grasas monosaturadas, vitamina E, ácido fólico, magnesio, proteínas, fibra y antioxidantes.

Foto: Los suplementos de vitaminas, siempre en el punto de mira. (iStock)

Disfrutar de la gastronomía árabe y sus beneficios para la salud puede ser difícil si no se tiene manejo en la cocina o no se conoce un buen restaurante. Por suerte, en Madrid existe un local donde dejarse maravillar por este arte culinario: Nômadâ. Definido como “un paraíso terrenal para cenar, beber y sanar”, se trata de un restaurante único en la capital, concebido como una jaima rodeada de vegetación, cascadas de agua y una terraza con barra, sishas y cómodos sofás, un delicioso espacio al aire libre que aprobaría toda comunidad nómada, opuesta a los espacios cerrados. Este espacio está situado en el proyecto conocido como Galerías Serrano, en los números 41 y 45 de la calle homónima madrileña.

placeholder Nômadâ.
Nômadâ.

Al comensal se le recibe con un ritual pensado para purificar el alma —lavado de manos con agua aromatizada y recolocación de chakras—, y toda esta espiritualidad y buena energía le seguirá al interior, donde confluyen luces y sombras, tonos terracota, maravillosas lámparas árabes, apliques en forma de ojos, texturas y tejidos exquisitos y la calidez y hospitalidad propias del pueblo que inspira el proyecto. En Nômâda, naturaleza y diseño conviven en armonía gracias al interiorismo de Parolio, estudio que también firma Bar Carallo y Astro. En total, el espacio suma 800 m2, con 120 plazas en el interior y 80 en terraza.

Muhamara, hummus, falafel…

La mezcla cultural se refleja en la gastronomía, en la que confluyen raíces árabes —con predominio de Líbano— y mediterráneas e inspiración andalusí, aportando todos los beneficios para la salud de esta cocina. La carta es un compendio de recetas limpias y ligeras elaboradas por su jefe de cocina de origen sirio, como por ejemplo baba ganoush —berenjena asada con pimiento, limón y granada—, uno de los mejores dolma de la ciudad —hojas de parra rellenas de arroz con verduras y un toque de melaza de granada con yogur griego—, muhamara —crema de pimiento asado con pan rallado, cebolla, nueces y tahini— o un surtido de hummus exquisitamente presentados y pensados para compartir al centro de la mesa. Se ofrecen seis sabores: clásico, con tahini y limón; rose, con remolacha; zaatar, con tomillo y sésamo tostado; pesto; mudakhan, con pimiento dulce ahumado y har, con salsa picante casera.

placeholder Surtido de hummus.
Surtido de hummus.

Entre los platos calientes hay falafel, kebbeh —croquetas de masa de trigo y rellenas de carne de cordero y piñones— o batata kazbara —berenjenas cocidas a fuego lento con cebolla, pimiento, huevo, tomate y garbanzos—. Pero también pizzas muy distintas a lo habitual —de carne de cordero y salsa de granada, de pollo aliñado con pimiento verde y maíz, etc.— y carnes muy sabrosas en especialidades como shish —pinchitos de cordero o ternera halal espaciados al carbón—, phaki —pollo relleno de espinacas con huevo cocido y especias— o castaletas —chuletitas de cordero marinadas a la parrilla—. La carta se redondea con pescados del día al horno y a la brasa y golosos postres como surtido de baklava, pitas dulces y dos tartas: Selena —hojaldre de fideos, crema con aroma de vainilla y pistacho— y de queso y pistachos.

placeholder Batata kazbara.
Batata kazbara.

Solo da servicio de cenas, pues Nômadâ abre al atardecer, a partir de las seis de la tarde, para contagiarse de la magia del crepúsculo. Además, opera un formato late night, que brinda la opción de reservar una mesa a partir de las once de la noche, hora a la que da comienzo una performance de música y bailarinas.

La oferta global se completa con una carta de cócteles elaborados con una curiosa y exótica selección de ingredientes y especias, y que destacan por una puesta en escena muy elegante y delicada.

Cuando hablamos de dieta mediterránea y todos los beneficios que esta tiene para la salud, tendemos a olvidar la fuerte influencia que en esta han tenido los árabes. Probablemente, la cocina arábiga sea la que más ha contribuido al desarrollo de nuestra venerada forma de comer, incorporando a estas verduras –como berenjenas y espinacas–, arroz, cítricos y azúcar, además de los frutos secos y las almendras.

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