"Quizá Dios no alcanza a estar en Marte" exclama ante su desoladora existencia uno de los personajes de 'Los tres estigmas de Palmer Eldrich', una de las distopías más valoradas del prolífico escritor de ciencia ficción Philip K. Dick. Puede que la presencia de la divinidad se pierda en este rincón del cosmos; sin embargo, lo que todo el mundo da por hecho es que el ser humano aterrizará en la superficie del planeta y eso podría suceder en una fecha tan próxima como 2030, según las estimaciones efectuadas por la propia NASA.

En las novelas del autor americano el planeta aparece como un infierno para los aislados colonos que aspiran a crear un ecosistema en un medio que no está preparado para la vida. Tras las breves estancias lunares, nuestro destino, fuera del confort que nos brinda la atmósfera terrestre, se dirige hacia los pedregales ricos en óxido de hierro que se extienden por los desérticos suelos de la corteza de Marte. Los experimentos para establecernos en estos parajes llevan años en marcha y, ante las dudas sobre qué acabaremos comiendo y bebiendo en un lugar del universo tan lúgubre y penoso, los estudios científicos dedicados a la agricultura y a la alimentación despiertan no poca curiosidad.

Fotograma de 'Desafío Total'. ¿Serán así los bares marcianos?
Fotograma de 'Desafío Total'. ¿Serán así los bares marcianos?

A finales del pasado año, Edward F. Guinan, profesor de astronomía y astrofísica en la Universidad de Villanova propuso a sus 25 alumnos la posibilidad de convertirse en granjeros extraterrestres para experimentar y verificar qué cultivos serían capaces de brotar en el suelo del planeta rojo: "Les dije: 'Estáis en Marte, hay una colonia y vuestro trabajo es alimentarla. Depende de vosotros", cuenta el experto a 'The New York Times'. Los resultados de este ensayo fueron presentados en enero a la American Astronomical Society y el informe en cuestión se puede revisar en la revista 'Plos One'.

Campos baldíos

Como no podía ser de otro modo, la primera dificultad con la que se toparon los participantes de esta simulación fue hallar un tipo de tierra que tuviera unas características similares a las de Marte. Se trata de un suelo particularmente denso y seco, más adecuado como materia prima para la fabricación de ladrillos que como campo de cultivo. Nadie ha podido traer muestras de allí, pero gracias a la tecnología de la NASA, como la sonda Phoenix Mars Lander, los científicos estimaron que una buena copia sería el tipo de basalto de un antiguo volcán situado en el desierto de Mojave.

Un profesor propuso a sus alumnos simular plantaciones en Marte. El lúpulo y la cebada estaban entre las especies elegidas

La mayoría de alumnos eligieron para el experimento cultivos con fines prácticos y nutricionales como la soja, el kale o las patatas. Otros se atrevieron a darle un toque de sabor a los potenciales platos de la futura gastronomía extraterrestre y plantaron hierbas aromáticas como albahaca o menta. Un osado grupo escogió, sin embargo, el lúpulo como banco de pruebas: “En fin, son estudiantes. Cerveza marciana”, justifica el Doctor Guinan, quien, por precaución, había vetado las pruebas con plantas de marihuana. Considerando que otro de los ingredientes fundamentales de la cerveza, la cebada, también dio sus brotes, elaborar la bebida universal más allá de los límites de nuestra atmósfera se presenta como toda una realidad.

Posibilidades de negocio

No es el primer paso que se lleva a cabo para conseguir la primera cerveza que tenga “Marte” como denominación de origen. La multinacional Budweiser anunció el pasado año su proyecto “Bud on Mars”, aún en fase inicial. La preocupación de la empresa supera la mera elaboración y tiene en cuenta cuestiones como la forma en la que se consumirá una bebida carbonatada en un ambiente de poca gravedad o las modificaciones que suceden en el sabor por la pérdida de sensibilidad de las papilas gustativas en situaciones de baja presión (algo que conocen muy bien los viajeros habituados a volar).

Logotipo de la campaña de Budweiser.
Logotipo de la campaña de Budweiser.

En una conferencia celebrada en marzo del pasado año, Ricardo Marques, vicepresidente de la compañía, anunciaba: “ Gracias a nuestro firme compromiso con la calidad y la innovación, Budweiser puede ser consumida hoy en cualquier rincón del mundo. Creemos, sin embargo, que ha llegado la hora de que el Rey de las Cervezas ponga su mirada en otros horizontes. Cuando el sueño de colonizar Marte se haga realidad, Budweiser estará allí para brindar por el siguiente gran paso de la humanidad”.