Merci ocupa un antigua carbonera novecentista de fachada modernista, hoy reconvertida en un agradable e inspirador espacio. La propuesta gastronómica del establecimiento de Pablo González del Tánago se concreta en una atractiva y ecléctica carta, muy al gusto actual, entre cuyos platos destacan clásicos de la cocina tradicional española, como, por ejemplo, una delicada ensaladilla rusa, un sabroso salmorejo, unas apetecibles alcachofas, unos fenomenales huevos estrellados con jamón, unos estupendos chipirones con arroz o un suculento rabo de toro.

Merci.
Merci.

Entre los pescados, destacan los tacos rebozados de merluza, un conseguido bacalao confitado o un excelente lenguado meunière. No faltan los ya habituales guiños a las cocinas orientales; desde el típico pollo al curry, pasando por los inevitables tartares de atún o sashimis de salmón hasta los nems vietnamitas. Además, todos los días Merci prepara un plato de cuchara, como unas gustosas verdinas con pato. Los postres caseros son de lo mejor del sitio. No hay que perderse su tarta de manzana o el ruso de café.

Merci.
Merci.

Merci no es como esos establecimientos en los que el protagonista es algún plato concreto o un tipo determinado de cocina. No es tampoco uno de esos típicos lugares, con llamativo interiorismo o decoración, ni el característico local de moda en el que se da cita gente guapa y famosa. En el nuevo restaurante de Petit Appetit, aunque todo está a gran altura, nada destaca de forma especial. Lo que de verdad hace singular al lugar es su idea de conjunto. Decoración cálida y agradable, comedor luminoso y bien insonorizado, amplio espacio entre mesas, una carta apetecible y variada - ideal para compartir-, un servicio atento y profesional..., y todo, entre 35 y 50 €.

Ah, antes o después de cenar, en Merci uno también se puede tomar una agradable copa

En Merci se está bien, te tratan bien y se come bien, por un precio muy razonable. No se puede pedir mucho más, ¿no?