En una época donde la comida rápida parece haber conquistado el sector de la restauración y en la que un estilo de vida dinámico y despreocupado resta importancia a una alimentación saludable, aquellos que intentan por todos los medios cuidar su organismo se enfrentan cada día a un sinfín de obstáculos. No solo hablamos del aumento de productos de dudosa calidad, sino también de las escasas propuestas culinarias que encontramos a la hora de comer fuera de casa.

Este inconveniente se multiplica durante los meses de primavera y verano. La llegada del buen tiempo nos empuja a disfrutar de un buen aperitivo o tapeo al aire libre. Una costumbre nacional en trámite para adquirir el título de Patrimonio Cultural Inmaterial. ¿No es injusto que algunas personas se priven de esta exquisita tradición gastronómica? Una decisión excesiva e innecesaria si se tiene en cuenta que hay opciones.

El jamón es siempre una buena opción.
El jamón es siempre una buena opción.

La salud y el tapeo no están reñidos

Para ello, el único hábito que debemos adoptar es saber qué ingredientes escoger correctamente en este tipo de situaciones, cuando el menú del día se escapa de nuestro alcance. Lo más importante es mantener a raya el hambre y qué mejor forma de hacerlo que con un buen desayuno a primera hora de mañana. De esta forma, tu cuerpo estará saciado hasta la hora del tapeo. Y recuerda: sigue siempre las cinco comidas diarias.

Limitemos las frituras: si nos apetecen unas croquetas, no pidamos también rabas, flamenquines, gambas en gabardina...

Los expertos también recomiendan optar por tapas sencillas, cuyos ingredientes sean distinguidos por el comensal. Además, para evitar equívocos, lo mejor es rechazar cualquier plato que incluya salsas en su receta, pues la mayoría son de origen artificial, intentando sustituirlas por aliños naturales. Y por supuesto, hay que eludir toda clase de fritos, es decir, croquetas, rabas, calamares o la opción más recurrente de todas, las patatas bravas. Eso sí, en el peor de los casos "limitemos las frituras: si nos apetecen unas croquetas, no pidamos también rabas, flamenquines, gambas en gabardina, berenjenas fritas con miel y patatas fritas. Limitémonos a una fritura para compartir", recomienda Aitor Sánchez, dietista-nutricionista y coordinador de Centro Aleris Madrid

El pulpo es una de las tapas más saludables.
El pulpo es una de las tapas más saludables.

Afortunadamente, estas no son las únicas opciones. "Hay medidas más drásticas para aplicar cuando por algún motivo nuestra dieta debe ser más estricta o cuando los bares que frecuentamos no nos dan realmente ninguna opción: comer o cenar en casa, y disfrutar solo de la compañía de nuestros amigos con una cerveza sin alcohol", añade Sánchez.

Tapas saludables para cualquier ocasión

No obstante, a la hora de elegir los alimentos más convenientes para la línea, hay que tener en cuenta que sean ricos en vitaminas, minerales y fibra. Estos elementos no aportan calorías en exceso y permiten al comensal disfrutar de un buen aperitivo sin necesidad de estar preocupado por su peso. ¿Por qué opciones decantarse?

  • Pulpo a la gallega: una de las más populares, deliciosas y saludables. El pulpo posee un escaso valor energético y su contenido en colesterol es relativamente bajo en comparación con el resto de mariscos. Además, posee una gran cantidad de proteínas y vitaminas del complejo B.
  • Jamón ibérico: otra tapa que nunca falla es también nuestro producto más internacional. El jamón proporciona al organismo infinidad de vitaminas y minerales, además de ser un alimento bajo en calorías y con un gran aporte de vitaminas. Estas propiedades se verán multiplicadas si se acompaña de unas rodajas de tomate.
  • Pincho de champiñones: el selenio, el fósforo o la riboflavina son solo algunos de los micronutrientes de la especie de hongo más cultivada en España. Entre sus beneficios destaca su poder antioxidante y anticancerígeno. Como alternativa, también se puede optar por una tapa de setas al ajillo.
Preparando champiñones.
Preparando champiñones.

  • Banderilla de encurtidos: con apenas 60 calorías por pieza, este ligero aperitivo es una de las opciones más recomendadas, además de por su variado sabor. Recordemos que, en este caso, entran en acción varios ingredientes como los pepinillos, las anchoas, las cebolletas, las aceitunas o el boquerón. Cualquiera de ellos se puede degustar también por separado siempre que sea con moderación.
  • Tortilla de patatas: acabamos con otro de los platos típicos españoles, propuesta obligatoria en cualquier bar que se precie y digna alternativa para aquellos preocupados por el estado de su línea. La tortilla, pese a las grasas que contiene, cuenta con un buen aporte nutricional gracias a sus dos ingredientes principales: el huevo y la patata. Ambos son una fuente de proteínas y vitaminas; mientras que la cebolla posee propiedades depurativas y diuréticas.
Aunque no hay que abusar, los encurtidos son una buena elección.
Aunque no hay que abusar, los encurtidos son una buena elección.

Todas estas opciones "ofrecen proteínas de elevada calidad que contribuyen a proporcionar sensación de saciedad y gran cantidad de micronutrientes. Sin embargo, debemos moderar el tamaño de las raciones y evitar encurtidos si tenemos problemas de hipertensión. También es aconsejable realizar actividad física a diario", aconseja Lydia Amador Martí, dietista-nutricionista en la Clínica Obésitas, en su página web oficial. En este caso, la elección es mucho más sencilla. Para empezar, hay que huir de cualquier bebida cuya composición se base exclusivamente en el azúcar como, por ejemplo, los refrescos o las bebidas energéticas. Todas ellas incluyen una gran cantidad de calorías vacías. Este rechazo debe extenderse también al alcohol, pues estimula la ingesta de alimentos y aumenta la sensación subjetiva de hambre.

El verano es época de tapeo.
El verano es época de tapeo.

¿Y qué pasa con la bebida?

Sin embargo, en este grupo nos encontramos con dos excepciones, dos de las bebidas más populares del tapeo: la cerveza y el vino. La primera opción será siempre una gran aliada, sobre todo si no incluye alcohol y el consumo se realiza de forma moderada, es decir, una caña al día para las mujeres y dos para los hombres. Por su parte, el vino blanco tiene muchas menos calorías que el tinto, ya que su graduación también es menor. Sin embargo, puestos a elegir la bebida más saludable, lo mejor es decantarse por la gaseosa, el zumo de tomate, el té helado o el agua con gas y limón. Eso sí, donde se ponga un vaso de agua mineral fresquita, que se quite todo lo demás.