Cada 1 de julio, los amantes de este típico postre veraniego celebran su particular homenaje a lo largo y ancho del planeta. La festividad quedó inaugurada por un personaje cuando menos sorprendente: Ronald Reagan, antiguo presidente de los Estados Unidos, al parecer todo un apasionado del helado. Y no es de extrañar, pues, según datos de la Asociación Internacional de Productos Lácteos, los norteamericanos consumen 24,5 litros de helado al año por habitante; una cifra únicamente rebasada por Nueva Zelanda, que supera los 26 litros anuales por habitante.

Estas estadísticas también dejan en evidencia los sabores preferidos del consumidor. En España, el chocolate se mantiene imbatible frente al resto de competidores con un 37,9%. Un triunfo desorbitado con relación a sus compañeros de podio: la vainilla con un 15,6% y la nata con un 10,1%, tal y como demostró la empresa Frigo en el 2º Estudio de Hábitos de Consumo de Helados de los Españoles. Sin embargo, ¿sabemos realmente cuál es el origen de este gélido manjar?

Un postre con más de 4.000 años de historia

Bol de helado con tres sabores.
Bol de helado con tres sabores.

A pesar de que los historiadores no terminan de ponerse de acuerdo con el origen exacto del helado, debido a las múltiples transformaciones que ha sufrido a lo largo de la historia, algunos ya sitúan su presencia en el año 4.000 a.C. Esta primera versión consistía en una pasta de arroz hervido, especias y leche que debía ser envuelta en nieve para solidificarse.

Una receta que no dista demasiado de la actual y que para los persas, siguiente civilización en mostrar interés por ella, era un delicioso tentempié reservado exclusivamente para la realeza. Estos disfrutaron durante siglos de un tipo de helado servido en un plato y hecho a base de agua de rosas, azafrán y frutas. Estos ingredientes eran muy similares a los que utilizaba Alejandro Magno para refrescarse durante las largas travesías: fruta, miel, zumos e incluso vino eran sus sabores favoritos.

En Estados Unidos se consumen más de 24 litros de helado al año por habitante

Sin embargo, no fue hasta el año 1686 cuando abrió sus puertas la primera heladería de la historia, un tipo de establecimiento que ahora es imposible eludir en cualquier pueblo o ciudad del globo. El mismísimo rey Luis XIV felicitó al propietario del Café Procope, el siciliano Francesco Procopio dei Coltelli, por su creación. De hecho, se dice que el monarca francés fue el responsable de la aparición del helado de vainilla y chocolate que ahora todos saboreamos durante los meses de intenso calor.

A partir de ese momento, las técnicas y métodos de producción levantaron su propia industria y dejaron para la posteridad descubrimientos como el descenso crioscópico para alcanzar antes la temperatura de solidificación, las soluciones salmueras, que a baja temperatura conseguían una textura cremosa; o las máquinas automáticas que ahora se utilizan para la elaboración de la mayoría de helados, cuya invención se remonta al año 1917.

Sabores que jamás creerías que existen

Junto a los ya conocidos chocolate, vainilla, fresa o nata; son muchos los sabores que han ido encontrando su hueco dentro del mercado, incluso los más extravagantes y variopintos. Seguro que hasta hace unos años los helados de menta, dulce de leche, queso idiazábal, zanahoria o yogur eran impensables para la mayoría de comensales. Sin embargo, esta tendencia aún se mantiene activa, aunque de manera mucho más excéntrica. ¿Probarías, por ejemplo, el helado de sepia? ¿Y el de jamón ibérico? Y esto es solo el principio:

Helado de calamar en su tinta.
Helado de calamar en su tinta.

  • Platos de cuchara. Una de las heladerías más populares del centro de Valencia, que lleva por nombre Sirvent, se hizo famosa hace ya varios años gracias a la increíble variedad de sabores que componen su carta. Más de 1.500, entre los que se encuentran el helado de mojito, de calabaza o de tocino de cielo. Estos son una minucia en comparación con el sabor a boquerones en vinagre que también ofrecen. Una lista abierta a otros platos típicos de nuestra gastronomía como la tortilla de patatas, el gazpacho andaluz, las alubias pintas o las lentejas. En realidad, la mayoría de estas opciones se utilizan como acompañamiento para otras comidas.

  • Marisco. Una auténtica revolución en Japón y Estados Unidos, donde el bogavante y la langosta lideran la lista de sabores extremos. Ambas modalidades se elaboran comprando el ingrediente estrella ya cocido, para después trocearlo, mezclarlo con mantequilla y añadirlo al helado base. Pero la cosa no acaba ahí, en el país nipón también es posible encontrar helado de pulpo, cangrejo, tiburón o calamar.

Helado de salmón.
Helado de salmón.

  • Salmón. En Helados Italianos Nápoli, situado en la avenida Ciudad de Barcelona de Madrid, es posible degustar el helado de salmón. Ideal para tomar a modo de postre o como condimento en la cocina. Un recurso que también sirve para otros de los sabores salados que incluye dicha heladería: aceituna negra, roquefort, fabada con chorizo o aceite de oliva.

  • Ajo. Aunque parezca uno de los sabores más difíciles de la lista, el helado de ajo es considerado una auténtica delicatessen en algunas partes del mundo. De hecho, son muchas las recetas disponibles en internet e incluso protagoniza su propio festival gastronómico. También es posible encontrarlo a modo de tarrina en algunos supermercados. Una sección que comparte con otras variedades como el helado de tinta de calamar, muy popular en Japón; o el de vainilla con virutas de beicon, que comercializó la marca Ben and Jerry’s.

Helado con virutas de beicon.
Helado con virutas de beicon.

  • Pizza. ¿Eres un amante de este célebre plato italiano? Pues si alguna vez viajas hasta Philadelphia, no dejes de ir a la heladería Little Baby's Ice Cream. Allí han creado el helado de pizza más auténtico del mercado. Un sabor que comparte vitrina con otras opciones igual de 'apetitosas' como el de palomitas o curry con calabaza.