En pleno mes de julio, con una temperatura media que oscila entre los 24 ºC y los 36 ºC, lo normal es recurrir a un gazpacho fresquito para calmar el bochorno durante la hora de la comida. ¿Os imagináis a los cordobeses degustando un plato de cuchara calentito con 46,9 ºC a pleno sol? Parece cosa de broma, pero esta fue la temperatura que la región andaluza alcanzó el año pasado en estas fechas, la más alta registrada en España. Un hecho histórico que no impidió a algunos comensales disfrutar de los guisos y estofados más exquisitos de nuestra gastronomía. ¿Quién ha dicho que los platos típicos de invierno no pueden comerse también durante el verano? Una combinación curiosa y sabrosa a partes iguales.

En el norte no pasan de moda

Las sopas, cremas y guisos calientes que tanto repudiamos en verano suelen ir acompañados de unos beneficios para la salud que decaen en esta época del año. ¿Sabías que las comidas calientes facilitan la digestión? Esto se debe a que la temperatura media de nuestro cuerpo es de 37 ºC, por lo que al ingerir un alimento de características similares el aparato digestivo lo acepta con mayor rapidez, a diferencia de las comidas frías. Además, su poder saciante se multiplica, ayuda a controlar el peso y comparte las propiedades de sus ingredientes principales, ricos en proteínas, fibra y agua.

Las comidas calientes facilitan la digestión del individuo, con quien también ponen a prueba su poder saciante

Cualidades que comparten con las especias picantes o las bebidas calientes, también rechazadas en verano. A pesar de su naturaleza, ambas son consideradas alimentos contra el calor pues potencian la sudoración liberando el calor que reside en el cuerpo. Así que fuera prejuicios, no temas a este tipo de recetas incluso en los meses más calurosos. Y si no que se lo digan a todas aquellas personas que siguen recurriendo a los platos de cuchara más tradicionales para saciar su apetito.

Aunque en el norte sea mucho más fácil su consumo, los guisos y estofados calientes siguen en alza entre los comensales. Hablamos de las caldeiradas gallegas, elaboradas con una selección de peces cocidos, cachelos, laurel y pimentón; la célebre fabada asturiana, las marmitas santanderinas o los clásicos chipirones en su tinta que tanto triunfan en el País Vasco. Pero ¿cómo está la situación en el sur de España?

Con 40 ºC y al rico estofado

Marmitako. (iStock)
Marmitako. (iStock)

El sur de la península sufre el calor sofocante de un verano que cada año tarda más en despedirse y dar la bienvenida a las primeras brisas del otoño. El gazpacho, el salmorejo, el ajoblanco, la vichyssoise o las sopas de frutas y verduras frías copan la mayoría de menús. No obstante, un grupo de 'rebeldes sin causa' siguen fieles a los platos de cuchara tradicionales que levantan pasiones durante el invierno y donde el pescado suele ser el principal protagonista. ¿Qué recetas lideran la resistencia?

  • Marmitako. A pesar de ser un plato típico del País Vasco y la gastronomía del Cantábrico oriental, su fama ha llegado hasta otros puntos de la geografía española como la Comunidad de Madrid, donde los comensales buscan su increíble sabor incluso con 34 grados a la sombra. La receta original está hecha a base de patatas, bonito y otros ingredientes adicionales como el pimiento verde, la zanahoria o la cebolla. Algunos restaurantes de la capital ofrecen su propia versión, donde el pescado predilecto es sustituido por el salmón, el atún o el bacalao.

  • Lomo con col. En Mallorca, tanto los turistas como los nativos no pierden la oportunidad de degustar uno de sus guisos más célebres y representativos. Como su propio nombre indica, se trata de un plato elaborado con filetes de lomo de cerdo envueltos en hojas de col, que a su vez están aderezados con un poco de sobrasada, butifarrón y panceta, y cuyo caldo nace gracias a la participación de medio vaso de brandy.

Bullit de peix.
Bullit de peix.

  • Cocido de verano. Murcia es una de las regiones más calurosas de España, rozando cada verano una temperatura media de 34 ºC. Una situación que ellos llevan con mucho humor y acompañados de su particular cocido de verano, cuyo nombre está inspirado en las verduras de temporada que se utilizan para su elaboración. Garbanzos, calabaza, judías verdes y las mejores piezas de carne conforman este plato que los murcianos disfrutan, cuchara en mano, en pleno mes de agosto.

  • Bullit de peix. El guiso de pescado ibicenco por excelencia, también muy popular en Formentera. El mero, el gallo, el rape o la rotja son las especies más utilizadas en dicha receta, un alimento propio de la zona que recibe toda clase de matices del resto de ingredientes implicados: las ortiguillas de mar, el cangrejo, la patata, el azafrán, la salsa alioli, la sepia o el arroz abanda. Una combinación explosiva ideal para descubrir frente al mar Mediterráneo.

  • Papas con chocos. Típico de la costa andaluza, principalmente de Huelva y Cádiz, donde cada verano se convierte en el plato estrella. Para aquellos que no lo sepan, el choco es el nombre con el que se conoce a la sepia en esta zona, un ingrediente que a veces cede el relevo a productos similares como los calamares o las anillas de pota. La patata, el pimiento verde, la cebolla, el tomate, medio vaso de vino, el laurel o el pimentón cierran una receta que te hará la boca agua.