El verano no solo llega para castigarnos con el calor más sofocante, también está unido a la playa, la piscina, los viajes inesperados y las vacaciones soñadas. Situaciones que comparten un denominador común: el consumo habitual de alcohol. No resulta extraño ver a un grupo de amigos degustando una cerveza, un cubata o una copa de vino en pleno apogeo de su descanso estival. Sin embargo, a pesar de la diversión que suelen evocar estos momentos, la presencia de alcohol en el organismo durante los días de mayor bochorno resulta contraproducente para la salud. ¿A qué se debe esta reacción?

Alcohol y calor, mala combinación

Los golpes de calor son uno de los problemas más frecuentes durante los meses de verano, provocando incluso la pérdida de vidas humanas. También conocida como hipertermia, esta reacción física es consecuencia directa del mal funcionamiento del organismo ante una subida drástica de la temperatura corporal. Hablamos de una situación de riesgo cuando esta supera los 38º centígrados, que van acompañados de mareos, vómitos, calambres y sensación de cansancio o debilidad muscular. Para poner fin a estos síntomas es importante mojar la piel a conciencia, beber abundante agua o situarnos en lugares frescos y acondicionados. Pero, sobre todo, evitar la ingesta de alcohol a toda costa.

La ingesta excesiva y brusca de bebidas alcohólicas puede provocar una aceleración del ritmo cardiaco

A pesar de la creencia popular, esta sustancia está relacionada con el aumento de la temperatura corporal y, por lo tanto, con el riesgo de sufrir un golpe de calor inesperado. El responsable de esta reacción es su efecto vasodilatador, que provoca que los vasos sanguíneos aumenten su diámetro interno para que fluya una mayor cantidad de sangre. “El alcohol produce dilatación de las arterias cutáneas, con lo que llega más sangre a la piel y esta se calienta, estimulando las terminaciones nerviosas sensibles al calor”, explica Ángel Luis García Villalón, catedrático de Fisiología en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, en uno de sus escritos.

Sin embargo, la cosa no acaba ahí. Tal y como alerta la Fundación Española del Corazón, “la ingesta excesiva y brusca de bebidas alcohólicas puede provocar una aceleración del ritmo cardiaco, lo que se conoce como el síndrome del corazón en vacaciones”. Estamos ante una arritmia supraventricular que se genera en las aurículas y que puede afectar incluso a las personas más jóvenes, sanas y sin diagnósticos similares previos. Ante esta situación, ¿cómo podemos disfrutar del verano sin poner en peligro nuestra salud? Muy fácil, cambiando las bebidas alcohólicas por cócteles abstemios de igual o mejor sabor.

Mocktails para un verano libre de riesgos

¿Has oído hablar alguna vez de los mocktails? Esta tendencia healthy nació como alternativa predilecta a los tradicionales cócteles con alcohol y con el objetivo de brindar las mismas oportunidades a aquellas personas preocupadas por su estado de salud y forma física. Los mocktails son poco calóricos, incluyen ingredientes con múltiples ventajas nutricionales y, por supuesto, no llevan alcohol. Así pues, son la opción perfecta para cuidarse sin prescindir de la experiencia cóctel. ¿Cuáles son las modalidades que triunfan en el mercado?

Foto: iStock.
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  • Lassi. Empezamos la lista de recomendaciones con esta bebida tradicional de la India, donde es legal y se consume durante las festividades religiosas. Un mocktail de lo más refrescante y nutritivo cuyo ingrediente principal es el yogur. Este va acompañado de otros alimentos como el comino, la pimienta, el plátano, el mango o la papaya. En Bangladesh, donde también es muy popular, incluyen unas hojitas de menta.

  • San Francisco. El clásico cóctel sin alcohol que sigue triunfando a pesar de estar a punto de cumplir el medio siglo de historia. Entre sus ingredientes destacan los zumos de limón, naranja, piña y melocotón, que después deben ser aderezados con un buen chorro de granadina. Una delicia que nunca pasa de moda.

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  • Roy Rogers. No nos referimos al famoso cantante y actor cowboy estadounidense, sino al mocktail que lleva su nombre. Para prepararlo solo necesitas tres ingredientes: refresco de cola, granadina y un par de cerezas al marrasquino. Estas últimas nacen de la combinación de distintas variedades de cerezas dulces y amargas que, tras ser sumergidas en salmuera, son endulzadas con un jarabe especial. Ideales también para helados y pasteles.

  • Agua de Jamaica. Este cóctel sin alcohol está basado en una infusión hecha con los sépalos de la rosa de Jamaica. Numerosos estudios en la materia alaban sus propiedades medicinales, entre las que se encuentran su poder para reducir la hipertensión, fortalecer el sistema inmunológico, combatir las células cancerígenas o rebajar los niveles de colesterol en sangre. Un elixir muy beneficioso al que hay que añadir jengibre rallado, azúcar y zumo de lima exprimido.

  • Shangai. Si buscas un trago mucho más exótico y suculento, escoge este mocktail hecho a base de zumo de papaya y naranja, sirope de mango y maracuyá. La papaya o fruta bomba, como se conoce en Latinoamérica, comparte con esta bebida su gran cantidad de antioxidantes, vitaminas, minerales y enzimas digestivas, una combinación antibacteriana y antiinflamatoria que actúa también como antiparasitario natural y remedio medicinal contra el estreñimiento.