Uno de los principales alicientes de viajar es descubrir nuevas culturas y, como parte fundamental de ellas, nuevas gastronomías. Cuando se visita un país extranjero es fácil atisbar que su tradición culinaria es diferente. Siempre va a haber usos y concepciones distintos de ciertos alimentos, recetas que varían, formas de comer que difieren... incluso en lugares en los que a priori puede existir cierto parentesco, historia y similitudes con nuestra nación de origen.

El turismo gastronómico resulta interesante por el hecho de conocer a fondo y de verdad, más allá de los tópicos, la auténtica cultura culinaria de los países que se visitan. Para ello, hay una serie de claves que pueden ayudarnos a tener éxito en esta misión. Para que no visites Japón, por ejemplo, y te quedes solo con el sushi y el ramen, o para que salgas del fish and chips comercial de Reino Unido. Cinco pasos para profundizar en el arte de la comida de cada lugar:

Infórmate: busca comidas y recetas tradicionales

El primer paso es muy fácil de cumplir gracias a Internet: informarse. En la red podemos encontrar multitud de foros de viajes, sitios especializados, vídeos en YouTube, páginas oficiales de los diferentes ministerios de turismo y ayuntamientos, y por supuesto, el buscador de Google. En formato físico siempre han existido las guías de viajes. Antes de salir de casa conviene realizar una búsqueda sobre qué alimentos y productos son típicos en cada zona o región, cómo se elaboran las distintas recetas o la temporada del año en la que se consumen.

Informarnos con antelación nos ayuda a conocer las normas de protocolo que se siguen en los diferentes destinos

Informarse antes de viajar nos permite saber qué es lo que querremos probar, cómo se llama cada elaboración (algo importante cuando el nombre está en idiomas extranjeros) y hasta en qué zonas podemos encontrarlos. Esta previsión ayuda a evitar disgustos y decepciones. Y nos ayuda a conocer, por ejemplo, las normas de protocolo que se emplean cuando se come con palillos en algunos países asiáticos.

Las guías de viaje pueden resultar útiles
Las guías de viaje pueden resultar útiles

Evitar zonas turísticas

Las zonas más turísticas, aquellas donde se encuentran las visitas y monumentos más concurridos, suelen albergar siempre restaurantes, bares y puestos de venta con productos típicos. El problema es que buena parte de estos, a menudo, tienen precios más elevados. Además, a veces se aprovechan de que muchos extranjeros no conocen exactamente en qué consiste cada elaboración y ofrecen recetas poco logradas y trabajadas con las que solo buscan el máximo beneficio.

Ver dónde comen los locales

Es un tópico, pero se repite porque suele ser una garantía para evitar problemas como el citado en el anterior epígrafe. Cuando se viaja fuera conviene observar dónde comen los habitantes locales, pues son ellos los acostumbrados a disfrutar de sus propias recetas y elaboraciones más tradicionales. Posiblemente acudirán a los establecimientos con las mejores relaciones entre calidad y precio. Un establecimiento vacío puede ser una mala señal, pero uno abarrotado por los lugareños podría ser sinónimo de que ahí se puede degustar comida típica.

Siguiendo esta tónica se puede acudir y alternar entre restaurantes más o menos formales para así probar diversos tipos de comida. Es muy típico repetir en un establecimiento que nos ha causado buena sensación, pero esto podría dejarnos sin saborear otros platos.

Los locales siempre elegirán sitios con buena relación calidad-precio
Los locales siempre elegirán sitios con buena relación calidad-precio

Preguntar

Esta es la opción más práctica y eficaz. Preguntar en los puntos de información turística y, sobre todo, a los lugareños nos puede ayudar a conocer nuevos lugares para visitar. De esta manera podrán recomendarnos establecimientos alternativos para así evitar los más típicos y conocidos y poder degustar nuevos sabores y platos. Es la mejor manera para saber dónde encontrar lugares para comer lo más característico, a buenos precios y de calidad.

Si la barrera idiomática es un problema, conviene tener a mano una chuleta, bien en papel o en el teléfono móvil (los traductores online son siempre un gran aliado) con los nombres clave de las preparaciones que queremos comer. Y en caso de padecer alguna alergia alimenticia, también es importante tener apuntado el nombre de dicha intolerancia para poder comunicarla.

Acudir a mercados

Los mercados son uno de los mejores lugares para conocer la gastronomía de cualquier lugar. Es ahí donde se venden los productos que se emplean asiduamente en sus elaboraciones y donde se puede aprender más sobre ellos. Siempre se puede preguntar a los vendedores sobre los alimentos y recetas más típicas, al igual que ocurre en España cuando se acude a la pescadería y te aconsejan sobre la preparación del salmón. Además, en los mercados suele ser posible comprar productos típicos y de calidad para llevárnoslos como souvenir, aunque conviene averiguar antes si podrán traspasar la aduana.

Un mercado en una imagen de archivo
Un mercado en una imagen de archivo

Con estas cinco claves expuestas en forma de consejos es mucho más sencillo poder llegar a probar los diferentes platos que ofrece cada lugar y disfrutar del turismo gastronómico más allá de los cuatro tópicos de siempre. A fin de cuentas, ¿quién querría venir a España y solo probar la paella, la sangría y el jamón si sabe que existen también, por citar algunos, el pulpo a la gallega, el gazpacho, el cachopo o el rabo de toro?