Cinco recetas que se hicieron famosas gracias a la literatura
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Cinco recetas que se hicieron famosas gracias a la literatura

Recopilamos algunos de las elaboraciones gastronómicas más conocidas de la literatura universal. Estos platos han llegado a trascender el texto para llegar, incluso, a hacerse realidad

placeholder Foto: Un fotograma de 'Juego de tronos', adaptación de la saga literaria 'Canción de hielo y fuego'. (HBO)
Un fotograma de 'Juego de tronos', adaptación de la saga literaria 'Canción de hielo y fuego'. (HBO)

La gastronomía literaria ha popularizado elaboraciones culinarias que han llegado a trascender más allá de las letras y el texto. No nos referimos a libros de recetas, sino a aquellas obras de la literatura, principalmente novelas, en las que se mencionan y/o explican ciertas preparaciones. A veces basadas en la realidad y a veces creadas desde cero y posteriormente exportadas al mundo tangible.

La aparición de estas recetas literarias contribuyó, y sigue haciéndolo, a que estas elaboraciones se hayan vuelto muy famosas (aunque algunas ya lo eran) y a que, en ciertas ocasiones, hayan cruzado fronteras y posteriormente incluso se hayan adaptado a cine o televisión. Para conocerlas, Alimente ha seleccionado y recopilado cinco de las recetas más célebres de la literatura.

Tomates verdes fritos

La película tuvo una mayor repercusión que la novela homónima de Fannie Flagg y fue la que popularizó extraordinariamente dicho plato de tomates. No obstante, fue en la obra literaria donde primero apareció esta receta. De hecho, es esta la que le da nombre al libro. Dicha elaboración aparece en 'Tomates verdes fritos' en el Café de Whistle Stop y Flagg se inspira en su tía Bess Fortenberry, quien tenía un restaurante en Irondale, Alabama. Esta ofrecía un aperitivo o guarnición que consistía en dicho plato.

Los tomates, al estar verdes y duros, tienen una mayor consistencia y un sabor más ácido que contraste con la fritura. La particularidad de esta es que primero se pasan las rodajas por huevo batido con 'buttermilk' (o suero de leche) y después se reboza en harina de maíz (que le otorga el color amarillento), sal y pimienta. Un plato sencillo y tremendamente popular tras el estreno de la película en 1991.

placeholder Tomates verdes fritos.
Tomates verdes fritos.

Duelos y quebrantos de 'Don Quijote'

Alonso Quijano podría ser acusado de loco por sus fantasías, pero en lo que no se equivocaba era en elegir un plato contundente para la comida de los sábados: duelos y quebrantos. Este es uno de los platos más tradicionales de la cocina manchega en el que precisamente no faltan calorías ni sabor pues consiste en la mezcla de chorizo, tocino de cerdo y cualquier otra carne obtenida por los labradores, con huevos. Todo ello revuelto en una sartén y servido en cazuela de barro. Fácil y efectivo. Y pese a ello, el hidalgo caballero Don Quijote mantenía siempre una figura esbelta. La aparición de este plato en la novela de Miguel Cervantes provocó que esta haya sido conocida internacionalmente.

Cerveza de mantequilla 'Harry Potter'

En la famosa saga escrita por J.K. Rowling aparecen multitud de extrañas e interesantes comidas mágicas y fantásticas. Pero si hay una que ha gozado de gran popularidad es la cerveza de mantequilla, la cual se cita que es algo menos empalagosa que el 'butterscotch', el típico caramelo de azúcar con mantequilla.

Muchos lectores de los libros de Harry Potter seguro que se preguntaron a qué sabría esta cerveza con tonos dulces y mantequillosos. Por suerte para ellos, The Wizarding World of Harry Potter, el parque temático ambientado en el universo creado por Rowling, comenzó a comercializar una versión de esta que ha llegado a vender millones de botellas. Por supuesto es una versión sin alcohol para que niños y adultos puedan disfrutarla, aunque en el libro se coquetea y se deja entrever que esta cerveza de mantequilla es capaz de alterar las sensaciones. Y que por supuesto se servía caliente en jarras con espuma en el Caldero Chorreante.

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Cervezas en el Wizarding World of Harry Potter.

Pasteles de limón de 'Juego de tronos'

La saga de literatura fantástica medieval 'Canción de hielo y fuego' ha ganado una enorme popularidad gracias a la adaptación televisiva de 'Juego de tronos'. En los libros, George R.R. Martin menciona multitud de comidas y bebidas, pero si hay una que logra ser muy recurrente son los pasteles de limón, los preferidos de Sansa Stark.

Para ahondar en todas estas recetas, hace unos años salió al mercado 'Festín de hielo y fuego', el libro que recopilaba la elaboración de todas estas creaciones culinarias y señalaba en qué partes de la historia eran mencionadas. Por supuesto, los pasteles de limón no podían faltar, los cuales están realizados con ingredientes tan comunes como harina, azúcar, mantequilla, limón, huevo y leche. Una receta simple que encandila a la nobleza de los Siete Reinos.

Guiso de conejo 'El señor de los anillos'

J.R.R. Tolkien no escatimó en palabras y descripción para que todo lector pudiera imaginar al detalle el universo de 'El señor de los anillos'. A lo largo de su trilogía (y una serie de libros más), el escritor inglés de origen sudafricano precisó y matizó cada elemento arquitectónico, armamentístico, paisajístico y hasta gastronómico. Para diferenciar entre las diferentes razas, el autor se mostró meticuloso explicando sus costumbres y tradiciones. Y nada como la comida para marcar el carácter de la más famosa de su obra: los hobbits.

En 'Las dos torres', Tolkien, nos mostró más sobre la pasión de esta raza de medianos por la comida, los cuales “por supuesto, saben cocinar, pues aprenden ese arte antes que las primeras letras”. Y para ejemplo de ello, el guiso de conejo que prepara Sam Gamyi, uno de los protagonistas de esta historia. Momento que también se inmortalizó en la película en una de las escenas más recordadas junto al retorcido Gollum. Pero nos quedamos con la descripción literal de Tolkien:

“No había perdido aún las esperanzas de utilizar los enseres que llevaba en el equipaje: un yesquero, dos cazuelas pequeñas –la menor entraba en la más grande–, en ellas guardaba una cuchara de madera y algunas broquetas; y escondido en el fondo del equipaje, en una caja de madera chata, un tesoro que mermaba irremediablemente, un poco de sal”. Con un par de conejos, agua, sal, nabos, zanahorias y hierbas aromáticas que encuentra por ahí (laurel, tomillo y salvia), Sam hace un guiso reconfortante que da fuerzas a Frodo para seguir el camino hacia el Monte del Destino.”

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