Es pensar en Europa y resulta casi imposible no evocar sus hermosas ciudades, su variada gastronomía o la historia que durante siglos ha marcado al Viejo Continente. Sin embargo, con la llegada del buen tiempo, son las playas las que disfrutan de todo el protagonismo. Y si no que se lo digan a la revista National Geographic, que ha vuelto a publicar las mejores referencias de Europa de cara al verano de 2018. La Cala del Naufragio, en la isla griega de Zakynthos; Palombaggia, en Córcega; la Playa de Benagil, en Portugal; o la Playa Stiniva, en Croacia son solo algunas de las afortunadas.

Sin embargo, como en cualquier otro ámbito relacionado con el litoral europeo, nuestro país ocupa un lugar privilegiado en dicha clasificación. Hasta un total de seis puntos de la costa española aparecen en la selección publicada por el medio especializado. Y qué mejor forma de celebrarlo que recorriendo los mejores chiringuitos de la zona. Aguas cristalinas, un paisaje de ensueño y el festín más suculento de la temporada, ¿qué más se puede pedir?

Primera parada: Ribadeo, en Lugo

Foto: iStock
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La playa As Catedrais es, sin duda alguna, una de las más hermosas de España. Este arenal protegido por unas monumentales agujas de piedra se encuentra en la Mariña de Lugo. Tras disfrutar de la paz y el descanso de este enclave paradisíaco, acércate al Restaurante La Yenka, situado solo a 500 metros del punto donde nos encontramos. Dentro de su menú a la carta podrás degustar los pescados y mariscos más exquisitos de la zona.

Otra opción a tener en cuenta es el Bar Restaurante O Lar de Carmiña, comida casera, tradicional y gallega. Una auténtica delicia y justo a las puertas de la playa As Catedrais, recientemente nombrada la mejor de la región y sexta de Europa. Además de incluir en su cartera de productos los mejores pescados de las lonjas cercanas, también cuentan con algunos tipos de carne de producción propia. Sinónimo de calidad y buen gusto.

Playa de Benijo, en Tenerife

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Viajamos del norte del país a una de las islas más hermosas. Esta playa en concreto es una maravilla de origen volcánico, ideal para evadirse de la gran ciudad y disfrutar de uno de los atardeceres más evocadores de nuestra geografía. Se trata de un área salvaje, por lo que deberás andar un poquito para ir al restaurante más cercano: El Mirador, parada obligatoria para cualquier turista que visite la isla.

Es un local con mucho encanto y una fachada de color amarillo que enseguida llamará tu atención. Una vez dentro, no dejes pasar la oportunidad de probar el pescado fresco, las papas arrugás con mojo, el queso asado canario o el célebre gofio escaldado. Eso sí, lo mejor del lugar son las vistas espectaculares que hay desde su terraza, una de las mejores de todo Tenerife.

Playa Ses Illetes, en Formentera

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Una playa habitual en este tipo de clasificaciones. Será por su arena blanca, sus aguas de color turquesa o por la belleza del parque natural en el que se encuentra. Uno de los cuatro chiringuitos que aprovechan estas virtudes es El Pirata, una referencia de excepción dentro de la cultura hippie tan presente en la isla. Es el más económico de todos y sigue manteniendo la misma esencia que en el pasado. Sin embargo, si hablamos de tradición es imposible evitar Es Molí de Sal, un restaurante con más de cuarenta años a sus espaldas y situado en un edificio con siglos de historia. ¿Lo mejor? El tartar de tomate con helado de parmesanos o los boquerones marinados fritos.

Juan y Andrea es otra de las opciones, famoso por sus platos de pescado, almejas y bogavante. Abrió sus puertas a principios de la década de 1970 y desde entonces se ha convertido en el local preferido de los amantes de la gastronomía local, además de la jet set nacional e internacional. Y acabamos con Es Ministre, que incluye en su distribución una selección de mesas a pie de playa y una amplia variedad de vinos en su exclusiva carta. La mejor forma de aprovechar el encanto de Formentera en su totalidad.

Las Dunas de Corralejo, en Fuerteventura

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Este conjunto de playas, dentro de la zona protegida con la que comparte nombre, posee multitud de parajes y calas de diferentes características, pensadas para todo tipo de bañistas. Sin embargo, donde no hay división de opiniones es en el ámbito gastronómico. Reynaldo’s Bistro es uno de los chiringuitos más frecuentados. A pesar de haber cambiado de dueños recientemente, la comida sigue fiel a su antigua esencia. Una carta reducida y sin pretensiones, pero con los mejores productos de temporada. Muy cerquita se encuentra también El Chiringuito Snack Bar Restaurant, situado a pie de playa y con platos suculentos y de cuidada presentación. Si puedes, prueba el calamar a la plancha, las papas arrugás o el pollo tikka masala.

Playa de Poo, Asturias

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Una de las playas más pintorescas de la lista, próxima a la desembocadura del Río Vallina, donde el mar adquiere un hermoso color esmeralda y las olas apenas llegan a la orilla. La combinación perfecta entre la playa y la vegetación de montaña. Disfruta de este paraje natural desde el restaurante La Farola del Mar. Los responsables del establecimiento seleccionan “productos frescos, ecológicos, libres de aditivos y transgénicos. Nos caracterizamos por la elaboración propia. Producimos y criamos artesanalmente para que deguste los mejores sabores de Asturias”, describen en su página web. Entre sus productos destacan las especies autóctonas como el corderu xaldu, la ternera asturiana o el gochu asturcelta.

Macarella y Macarelleta, Menorca

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Unidas por un pequeño sendero, estas dos playas rodeadas de imponentes acantilados y frondosa vegetación son el paraíso perfecto para aprovechar las vacaciones de verano. Para saciar tu apetito, el Bar Restaurante Susy está a tu entera disposición y a la sombra del pinar de la playa. Este pequeño chiringuito se encuentra en un entorno natural y muy cerca de un manantial de agua dulce que aporta un encanto especial a la zona. Además, poseen dos cartas distintas donde la ensalada de gambas y piña, el cordero asado o los calamares a la plancha llaman especialmente la atención.