Es innegable. La pizza es el plato más internacional, versionado y versátil de Italia. Esta (acertada) receta surgió en el siglo XVII en los fogones napolitanos para dar sustento a las clases más humildes. Por aquel entonces, la receta de la pizza tenía menos ingredientes que en la actualidad. Estos eran, tal y como describe Alejandro Dumas (padre) en el libro 'Le corricolo', aceite de oliva, tomate, queso, tocino y anchoas en salazón.

Este manjar se internacionalizó gracias a la migración de los habitantes napolitanos a diversas partes del globo terráqueo, sobre todo a Estados Unidos. Y no tardó mucho en formar parte de la gastronomía de un sinfín de países y de alegrar el paladar de medio planeta. El mundo ha reconocido la pizza, pero también el arte de hacerla a los 'pizzaioli' napolitanos, pues la UNESCO ha incluido dicho arte dentro de la lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Tipos de pizza más tradicionales

La carta de las 'trattorias' italianas incluye especialidades clásicas que hacen las delicias de los amantes de esta receta y que constituyen el mejor modo de darse un homenaje gastronómico. En Alimente hacemos un rico recorrido por las pizzas más emblemáticas de Italia.

  • Marinara

Oriunda de Nápoles, la pizza marinera puede presumir de ser la receta más antigua. Aunque su nombre pueda llevar a engaño y hacernos pensar que incluye entre sus ingredientes mariscos y pescados, no es así. De hecho, se denomina de esta manera porque era el sustento que llevaban los pescadores para faenar en la bahía de Nápoles. En realidad las viandas que integran esta especialidad son alimentos clásicos mediterráneos: aceite, orégano, ajo y tomate (mejor de San Marzano, pues esta variedad tiene menor grado de acidez).

La UNESCO incluye el arte de los 'pizzaioli' napolitanos en la lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

  • Margherita

Esta versión procedente de Nápoles y muy tradicional en Milán es el clásico de los clásicos; el origen de todas las demás variedades. Cuenta una historia por ahí que la inventó Raffaele Esposito. Con motivo de la visita del rey Umberto I y la reina Margarita Teresa de Saboya, el cocinero elaboró tres pizzas diferentes para dar la bienvenida a sus majestades. La reina se decantó por la margarita aludiendo que la disposición y los colores le traían a la mente la bandera de Italia. Razón no le faltaba, pues esta pizza lleva hojas de albahaca fresca, tomate, queso mozzarella y aceite.

Foto: iStock.
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  • Funghi

Esta versión, también originaria de Nápoles, es la clásica de champiñones, omnipresente en la cartas de las pizzerías españolas. Obviamente, el ingrediente principal son las setas, de las que admite infinidad de variedades, las cuales siempre van acompañadas de queso mozzarella. Es, sin duda, un bocado apto para los paladares con devoción por los sabores campestres auténticos, sencillos y sin florituras.

Asimismo, los italianos han creado otras sabrosas versiones de esta pizza, algunas tan singulares, como la boscaiola, que incluye salchichas. Claro que, para que tenga todo el sabor que la caracteriza, las salchichas tienen que ser de origen italiano. La razón es que las italianas no tienen nada que ver con las que estamos habituados a ver en España. Son similares a nuestro chorizo, pero se hacen con carne de cerdo y especias.

  • Capricciosa

La pizza caprichosa es otra de las recetas típicas de Italia, la cual, sin duda, bien podría haber sido la perdición gastronómica de cualquier emperador romano. Queso mozzarella, tomate, alcachofas, aceitunas negras y setas son las honorables viandas con las que se crea esta sabrosa pizza. Su éxito radica en que aúna en un mismo bocado los sabores más gustosos de la huerta y los más suculentos del campo. Además, muestra una sinfonía de colores que constituyen un auténtico abanico de estímulos sensoriales.

  • Calzone

Aunque la calzone es una especialidad culinaria derivada de la pizza, constituye una sabrosa y diferente forma de saborear este clásico manjar italiano. Al mismo tiempo pone de relieve la creatividad y la predilección que tienen los napolitanos por este tipo de bocados, pues son sus creadores. A diferencia de la pizza convencional, esta variedad está formada por una base de pizza cerrada, similar a una empanadilla, y rellena de verduras, de carne de ricotta (requesón) y de mozzarella. Estos se funden en su interior y dan lugar a un bocado que se recomienda saborear caliente si se pretende sacarle el máximo placer gustativo.

Foto: iStock.
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  • Quattro stagioni

Su nombre anticipa el festival de ingredientes que incluye este clásico italiano, el cual se ha ganado por derecho propio un hueco de honor en el recetario pizzero de medio mundo. La receta auténtica de la pizza cuatro estaciones incluye un sinfín de alimentos de temporada que le aportan un singular contraste gustativo, como salami, alcachofa, aceituna, tomate, mozzarella, huevo duro y pimienta.