Castilla-La Mancha es tierra de labriegos, de molinos, de grandes plantaciones, de ciudades señoriales, de pueblos con encanto y, además, de buena gastronomía y ricos dulces. No en vano el recetario manchego incluye una suerte de recetas (y, dicho sea de paso, muchas de las cuales conocemos gracias al noble hidalgo ‘Don Quijote de La Mancha’) sencillas, humildes y sin ostentaciones.

Pero Castilla-La Mancha también puede vanagloriarse de ser una de las comunidades más golosas del mapa patrio. Cada provincia dispone de un recetario dulce propio, el cual hunde sus raíces en la cocina conventual, en el acervo popular, en la herencia musulmana y en la tradición pastoril de sus tierras, donde a menudo hay una elaboración que la representa y que recoge su esencia. En Alimente, para resarcimiento de los paladares más dulzones, proponemos una dulce ruta por los postres más tradicionales del mapa manchego.

Miguelitos de la Roda de Albacete

De los obradores de la localidad albaceteña de la Roda salen los miguelitos. Esta receta no cuenta con mucha antigüedad, pues se remonta a los años 60. Cuenta la historia que un habitante de la localidad, Manuel Blanco López, solía hacerlos en su casa habitualmente. Un día agasajó con uno de estos dulces a un amigo que lo visitó, Miguel, de ahí el nombre. Este los probó y quedó fascinado, tanto que siempre volvía a probar estos bocados tan ricos que hacía su amigo. Y es que es difícil resistirse a la textura crujiente de su fino hojaldre, al sabor de la crema que guardan en su interior y al toque que le confiere el azúcar glas espolvoreado.

Los miguelitos más tradicionales son los rellenos de crema pastelera. Sin embargo, con el tiempo se han ideado otras variedades, como los de chocolate, los "centenarios", que se elaboran con hojaldre frito, los "minimiguelitos", los cuales tienen un tamaño más pequeño que el miguelito convencional, y los miguelitos bombón, que presentan una suculenta cobertura de chocolate. Como mejor saben es con un café, aunque también se hacen acompañar de sidra, sobre todo en la feria de Albacete.

Alajú de Cuenca

Su significado, panal de miel, ya anticipa el festival de ingredientes que integran esta dulce preparación conquense. Estos son masa de almendras (a veces, son sustituidas por piñones o nueces), miel cocida, especias finas, pan rallado y tostado. Además, este bocado de raíces árabes tiene forma de torta y, el toque de gracia, se cubre con dos obleas por ambos lados. El resultado es una elaboración cuya apariencia recuerda a la del turrón duro de almendras, aunque tiene una textura con un crujiente más rebajado, y presenta un sabor con un adecuado equilibrio entre dulce y salado. Una elaboración que suele consumirse en Navidad, pero está disponible durante todo el año en todas las pastelerías.

Hunde sus raíces en la cocina conventual, en la herencia musulmana y en la tradición pastoril

Flor frita en Ciudad Real

Recalamos en nuestro dulce periplo en Ciudad Real, más concretamente en la comarca del Campo de Calatrava, donde se crean las flores fritas con más sabor del mapa patrio. También conocida como "floreta" o "florón", esta elaboración de origen medieval rebosa singularidades. La más llamativa es su apariencia, la cual emula a la cruz de la Orden de Calatrava, ya que muestra cuatro brazos coronados con una flor de lis. Este diseño se consigue introduciendo la masa, elaborada con harina de trigo, huevo y, a veces, leche, en un molde de hierro. Después se fríe y se aromatiza con anís. Esta "fruta de sartén" endulza una sobremesa, acompaña a un café o a un chocolate, pero sobre todo pone el sabor a la Semana Santa y al Carnaval, pues es cuando más se consumen.

Mazapán de Toledo

El mazapán solo tiene presencia en las mesas españolas en las fechas navideñas, pero en Toledo se degusta durante todo el año, al menos desde 1512. Aunque hay fuentes que insisten en que este placer se creó mucho antes, tras la batalla de las Navas de Tolosa. La teoría más aceptada es la que atribuye la paternidad del mazapán a las monjas del monasterio de San Clemente, quienes elaboraban estos dulces mezclando almendras y azúcar para dar sustento a las gentes que arribaban hambrientos a sus puertas.

Sea como fuere, es el dulce por excelencia de esta provincia manchega. De hecho, tiene Indicación Geográfica Protegida, es decir, los auténticos mazapanes de Toledo deben hacerse con ingredientes oriundos de sus tierras. Aún hoy se siguen elaborando con la misma receta (donde reside su éxito) y con los mismos ingredientes de antaño: almendras molidas, crudas o peladas y azúcar.

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Patas de vaca en Guadalajara

Finalizamos nuestra ruta pastelera en Guadalajara, donde su recetario repostero guarda una dulce sorpresa: las patas de vaca. Estos manjares típicos de la localidad de Molina de Aragón se presentan en forma de bizcocho y se caracterizan por su textura esponjosa y su relleno de fina crema pastelera. Los ingredientes de dicha crema se desconocen, pues los locales guardan el secreto con mucho celo. Por tanto, los lectores tendrán que conformarse con saber que su sabor recuerda al de la tradicional leche frita, aunque con matices más suaves y menos dulces. O, mucho mejor, probarlos.