¿Qué fue del frigopie? Los helados de toda la vida, hoy
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¿Qué fue del frigopie? Los helados de toda la vida, hoy

Drácula, Colajet, Frigopie... Estos son solo algunos de los que han dado sabor a muchos de nuestros veranos. Hacemos un nostálgico recorrido por los más clásicos de las cartas heladeras

Foto: Clásicos de nuestra infancia. iStock
Clásicos de nuestra infancia. iStock

Los helados son los compañeros indiscutibles de los días de verano pues refrescan el paladar, ayudan a hacer más llevadera la canícula estival, endulzan el gusto y proporcionan un sinfín de placeres gustativos. Es por eso que cada año las cartas heladeras se colman de multitud de propuestas ricas, sorprendentes, de sabores inimaginables y para todos los gustos. Algunos de estos manjares han sido año tras año los protagonistas de las jornadas más soleadas de la temporada. Sin embargo, para pena de sus incondicionales, algunos han abandonado el mercado dejando un grato recuerdo en la mente de los consumidores.

Y es que los sabores, como los aromas, apelan a la nostalgia, recrean las sensaciones más placenteras y rememoran una larga retahíla de recuerdos agradables. En Alimente proponemos un recorrido por aquellos helados que endulzaron el paladar y cautivaron el corazón de varias generaciones y que, por desgracia, ya no están disponibles en las heladerías. Sin olvidar los clásicos que, para suerte de muchos otros, todavía permanecen entre las opciones más solicitadas.

El recuerdo más dulce

  • Drácula. No es posible hablar de helados míticos sin hacer referencia al Drácula. Este clásico lo tenía todo: una atrayente combinación de colores -negro y amarillo por fuera y rojo por dentro- y una composición de sabores irresistible a base de una cobertura exterior helada de cola y un interior relleno de fresa y vainilla. Aunque lo mejor era el final que dejaba un regusto explosivo y no exento de una buena dosis de emoción, pues existía la posibilidad de ganar otro helado totalmente gratis.
  • Frigopie. Este helado es un honorable tributo al arte del trampantojo, una ilusión óptica que juega con el sentido de la vista y cuya finalidad es sorprender a quien lo saborea. Y es que esta joya heladera luce un color rosado que invita a pensar que su sabor es de fresa. Pero no, su textura cremosa sabe a nata. La singular silueta en forma de pie todavía despierta la curiosidad, principal motivo de compra de algunos consumidores. Su éxito desembocó en la aparición de otras versiones como el Frigodedo, que tenía la silueta de una mano con el índice levantado. A diferencia del Frigopie, se trataba de un polo helado con un intenso sabor a fresa.
  • Colajet. Con sabor a limón y cola, recubierto de chocolate y de aspecto futurista, este polo helado apareció en la década de 1980. Su apariencia en forma de nave espacial fue un guiño para los incondicionales de 'Star Wars', saga que por aquel entonces triunfaba en la cartelera cinematográfica. De hecho, fue el primero en promocionarse conjuntamente con el mundo del cine: lo anunciaban Luke Skywalker y C3PO. Este aspecto y su combinación de sabores lo convirtieron en el placer más demandando de la época estival.
  • Mikolápiz. Este helado se ganó por derecho propio un hueco privilegiado entre las opciones más populares. El secreto de su éxito radica en su particular forma que, como su nombre anticipa, simula la de un lapiz y a la que no le falta detalle. Su interior relleno de vainilla y de chocolate y la inclusión de los 'Mikopremios' lo convirtieron en uno de los helados predilectos de los años 80.
  • Negrito. "Ahí viene el negro, negrito, el Frigo con meneíto... Este verano, Negrito". Así rezaba la canción del anuncio que promocionaba este clásico de la carta de helados de la marca Frigo. Este cucurucho de galleta, coronado con una bola de nata y chocolate y recubierto de una capa del mismo ingrediente, formaba parte de los helados prémium de la célebre firma y todavía resulta inolvidable para los amantes de los sabores dulces más tradicionales.
  • Calippo. También apareció en la carta de helados durante los años 80. Fue el primer polo sin palo de la historia, resultado del ingenio de Frigo y cuyo objetivo era competir con el creciente consumo de bebidas carbonatadas. De ahí la singularidad de su envase, que emula una lata de refresco. Supuso una auténtica novedad en el mercado, aunque muchos consumidores no entendieron el concepto y rompían el envase para llegar al producto. Pero el anuncio promocional, que cantaba "sube, baja, sube, baja... fresquito", ayudó a comprenderlo, convirtiéndose enseguida en uno de los helados más demandados. Hoy, más de 30 años después, sigue estando presente en las propuestas de la marca y además funciona muy bien, sobre todo entre el público infantil.

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  • Twister. La fórmula de este polo, cuyos colores se disponen emulando un muelle, no tardó en hacerse un hueco entre los incondicionales de los placeres helados más refrescantes. De hecho, sigue formando parte de la carta de Frigo, marca que lo lanzó al estrellato. Los sabores iniciales fueron el chocolate y los frutos rojos, los cuales se han ampliado hasta un sinfín de propuestas: fresa y limón, grosella, vainilla...
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