El acto de comer fuera de casa es algo que lleva practicándose desde hace miles de años. Y es que el buen yantar siempre ha gustado a todo tipo de personas. Ya existía desde los tiempos de la Antigua Grecia con los termopolios, pequeños establecimientos que vendían comida para tomar al momento. Desde entonces ha cambiado mucho la tradición hostelera y gastronómica. No obstante, hay unos cuantos lugares que han pervivido cientos de años para presenciar la evolución del sector y la comida, y dejar un legado único. Locales que, a día de hoy, ostentan el título de ser los más antiguos del mundo.

El más vetusto, y considerado como toda una institución, se encuentra en España: Botín. O al menos así lo establece el Libro Guinness de los Récords, aunque hay otros que podrían ser más viejos. Para conocerlos y explorar su historia y tradición, Alimente lista los restaurantes más antiguos del mundo para aquellos amantes de la comida interesados en estos enclaves.

Botín – Madrid

El Libro Guinness de los Récords determinó que el restaurante Botín, ubicado en el número 17 de la la madrileña calle Cuchilleros y abierto en 1725, es el más antiguo del mundo. Pese a esta distinción, podría haber otros establecimientos con mayor longevidad a lo largo y ancho del mundo, pero el español obtuvo el reconocimiento por haber permanecido en la misma ubicación desde su apertura y con prácticamente la misma estructura.

Independientemente de si es el más antiguo o no, Botín ha sido, durante cientos de años, un referente de la comida castiza y castellana en Madrid. Un lugar donde el cochinillo asado es el plato estrella; un restaurante que ha sido mencionado en escritos de autores tan relevantes como Benito Pérez Galdós o Graham Greene, y que Ernest Hemingway, por ejemplo, visitaba de manera asidua en sus estancias en España. Además, según llegó a asegurar el Libro Guinness de los Récords, Goya trabajó allí fregando platos. En resumen: un enclave único con mucha historia.

La Tour d´Argent – París (Francia)

Es en el año 1582 cuando abre este establecimiento, según reivindica dicho restaurante. La Tour d’Argent asegura que el mismísimo rey Enrique IV frecuentaba el lugar y que fue dicho monarca quien inauguró la primera colección de tenedores que llegó al país galo. Por estos aspectos y por su comida es uno de los más conocidos de la capital francesa, donde sus recetas de pato destacan, siendo el prensado la principal especialidad. Tal es su fama que la película de Píxar 'Ratatouille' se inspiró en este lugar para algunas de sus escenas.

Honke Owariya – Kioto (Japón)

Lo que nació como una antigua pastelería en Nagoya en 1465 acabó mudándose a Kioto después de que el emperador pidiera el traslado de dicho local. Acabaron dejando de producir pasteles de arroz para pasar a hacer fideos soba hacia el año 1700. Esta receta sigue siendo a día de hoy una de las principales especialidades del restaurante, por la que muchas personas acuden al mismo. Dicha elaboración es preparada con harina de trigo sarraceno de alta calidad de la región de Otoineppu en Hokkaido. No obstante, desde el propio establecimiento aseguran que el secreto del sabor de todas las recetas es el agua pura de Kioto que emplean para cocinar.

Zum Franziskaner – Estocolmo (Suecia)

Corría el año 1421 cuando un grupo de monjes alemanes fundaron Zum Franziskaner, según explican sus dueños. El origen del mismo se remonta el rey Erico de Pomerania, que les permitió vender comida y bebida. En 1520 se trasladaron a Österlånggatan y un siglo después, en 1622, llegaron a Estocolmo, a su ubicación actual. En años posteriores fue evolucionando la estructura del mismo. Desde sus inicios tuvo una importante influencia de la gastronomía germana y a día de hoy continúa preparando muchos platos y cervezas de los que hacían por aquel entonces.

Fachada de Zum Franziskaner.
Fachada de Zum Franziskaner.

St Peter Stiftskeller – Salzburgo (Austria)

El establecimiento gastronómico más antiguo del mundo fue construido en el año 803 en la Abadía de San Pedro. Esta se encuentra en Salzburgo, Austria, la ciudad natal del famoso compositor Wolfgang Amadeus Mozart. O al menos se cree que data de aquel año después de que fuera mencionado por el académico inglés Alcuin de York en un texto en el que explicaba que el mismísimo emperador Carlomagno comió en las mesas de este lugar.

El restaurante destaca por la estructura que posee y por los salones, algunos de los cuales continúan manteniendo la misma forma con la que fueron construidos en los bloques de piedra originales de la abadía. Uno de sus atractivos son las Cenas de Mozart, en las que una banda toca música del compositor al tiempo que visten trajes tradicionales mientras los comensales disfrutan de la comida.

St Peter Stiftskeller.
St Peter Stiftskeller.