Los cortes cárnicos son bocados muy asiduos en los fogones patrios, sin importar su modo de elaboración. Y es que la carne es un alimento muy versátil pues permite crear preparaciones culinarias más laboriosas, como ricos guisos o estofados, y también recetas más rápidas y sencillas, para júbilo de los que carecen de tiempo para cocinar, no tienen destreza al mando de la cocina o no dominan los pasos de las recetas más complejas.

Claro que, a pesar de toda la atención que solemos dedicarle a las recetas cárnicas para que queden en su punto idóneo de cocción y rebosen sabor, muchas veces nos quedamos sin ideas para acompañarlas y acabamos recurriendo a los clásicos de siempre, como las patatas fritas y la ensalada, lo que puede restarle atractivo. Añadir la guarnición apropiada es la clave para conferir al plato un extra de sabor, darle un toque de distinción y, por lo tanto, hacerlo más apetecible. El recetario es pródigo en este tipo de propuestas; sin embargo, hay que tener en cuenta que cada tipo de carne tiene un sabor y una textura propios y, por ello, es importante acompañarla de los ingredientes adecuados.

Puré (y no es el clásico de patata)

Los purés, aunque tienden a consumirse como plato principal, funcionan muy bien como guarnición, pues aportan contundencia y un rico contrapunto de textura a los platos de carne. Aunque el clásico es el de patata, nunca está de más innovar un poco. Una alternativa sabrosa, que va muy bien con el pollo, el pavo o el pato, es el puré de calabaza, zanahoria e hinojo. Una receta sin muchas complicaciones: cueces la calabaza, el hinojo y la zanahoria. Una vez hervidos, extiendes los ingredientes sobre una fuente de horno pintada de mantequilla. A continuación, agregas pimienta, sal y semillas de cilantro. Cuando los vegetales estén tiernos, sácalos del horno y, finalmente, tritúralos.

Patatas a las finas hierbas

Foto: iStock.
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Para muchos comensales, un plato de carne debe ir siempre acompañado de patatas fritas, una guarnición que nunca falla. Pero este tubérculo admite un sinfín de elaboraciones que permiten dar un toque diferente a cualquier receta cárnica. Por ejemplo, a las finas hierbas. Esta propuesta forma el matrimonio perfecto tanto con carnes rojas como blancas, ya sean cocinadas a la plancha, a la barbacoa o en fritura. Hacerla es muy sencillo. En primer lugar, asas las patatas enteras en el horno o en el microondas durante unos diez minutos. A continuación, córtalas a la mitad y sazónalas con tomillo, romero, orégano, albahaca y sal. Para concluir, dora las patatas en una sartén con aceite de oliva.

Puerros, guisantes y cogollos

Las verduras encajan muy bien con todas las preparaciones culinarias, pero con la carne forman una comunión pletórica. Y es que los vegetales, además de aportar equilibrio nutricional y un extra de salud, confieren al plato un color y sabor adicionales. Como inspiración, te ofrecemos esta sencilla receta. Corta los puerros en rodajas y los cogollos en cuartos. A continuación, póchalos en una sartén durante cinco minutos. Después, agrega los guisantes y deja que se rehoguen conjuntamente durante cinco minutos más. Finalmente, sazona con aceite de oliva, sal y pimienta molida. En caso de querer añadir un toque dulce a esta guarnición, incorpora zanahoria cocida.

Ensalada de rúcula con naranja

Foto: iStock.
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La ensalada es otra compañera clásica de los platos de carne. Claro que, aunque la lechuga tiende a acaparar todo el protagonismo, estos combinados de vegetales admiten la inclusión de un sinfín de ingredientes y de una suerte de hojas. Por ejemplo, la rúcula. Combinada con naranja da lugar a una elaboración muy refrescante, saludable y con un gran potencial nutritivo. La receta es muy simple. Desgaja las naranjas y corta las zanahorias en bastoncitos. Mezcla en una salsera una cucharada de zumo de lima, una de aceite de oliva, una de mostaza y otra de semillas de sésamo y sal. Echa en una ensaladera la rúcula, la naranja y la zanahoria. Finalmente, agrega el aderezo y mezcla todo muy bien. Esta propuesta funciona a la perfección con la carne de cerdo, ya sea a la parrilla o a la brasa.

Champiñones (con un toque especial)

Estas setas son hipocalóricas, saludables y, además, tienen un sabor distintivo en el que predominan los matices suaves. Dichas propiedades las convierten en excelentes acompañantes de carnes rojas y blancas. Salteadas con ajo y perejil es posiblemente la opción más socorrida, pero hay otras que permiten disfrutar de este placer micológico. ¿Por qué no innovar agregándoles otras especias? Corta los champiñones en láminas y extiéndelos sobre una fuente de barro. Después añade un chorro de aceite de oliva, un diente de ajo picado, ralladura de limón, una pizca de tomillo y otra de pimienta y sal. Para concluir, rehoga todos los ingredientes durante 15 o 20 minutos. ¡Que aproveche!