Con sus más de cien kilómetros de extensión, la Ribera del Duero ocupa territorio en cuatro provincias castellanas: Burgos, Soria, Valladolid (en la comarca de Campo de Peñafiel) y Segovia. Del Duero, su eje vertebrador, recibe el nombre, además de bañar el paisaje y las viñas de la Ribera dándole identidad a esta zona de elaboración.

A partir de aquí, además, hay unos quince kilómetros en los que se asientan destacadas bodegas de renombre, dentro y fuera de España, y razón por la que se ha rebautizado esta pequeña franja como 'la milla de oro de la Ribera', cuya localización, eso sí, queda limitada a la provincia vallisoletana.

"Esta pequeña zona de prestigio contribuye al valor y reconocimiento de la Ribera del Duero en el mundo"

En concreto, el recorrido va desde Peñafiel hasta Tudela del Duero, pueblo que no forma parte de la Denominación de Origen Ribera del Duero, pero que sí se cuenta entre los que conforman la milla dorada ribereña. Y es que entre sus ilustres vecinos está Bodegas Mauro, una de las grandes de la zona, propiedad del reputado enólogo Mariano García. Es una de las sonadas excepciones dentro de la denominación junto a Abadía Retuerta, otra de las que contribuye al prestigio de esta limitadísima zona pero cuya ubicación en Sardón de Duero la ha colocado también fuera de la DO. Ambas firmas, por tanto, salen al mercado como Vino de la Tierra de Castilla y León a pesar de que sus viñedos crecen en estas pocas tierras por las que discurre la milla de oro. Dos firmas conocidas y reconocidas por sus elaboraciones y, en el caso de Abadía Retuerta, con el atractivo de abrir sus puertas en lo que fuera una abadía del siglo XII, hoy perfectamente rehabilitada, en una finca en la que desde hace unos años conviven bodega, parte de sus viñas y el lujosísimo hotel Le Domaine.

Bodegas Pago de Carraovejas.
Bodegas Pago de Carraovejas.

Porque esta milla de oro lo es, ante todo, por esas firmas que congrega y los vinos que estas hacen, pero además contribuye a su atractivo el diseño y la arquitectura de los que hacen gala algunas de ellas, la posibilidad de alojarse entre viñedos que ofrecen otras y la rica propuesta enoturística a la que todas contribuyen. En este prestigiado cogollito de la comarca vallisoletana se sitúan, en el mismo Peñafiel, Protos, Pago de Carraovejas, ambas con nuevas y modernas salas de cata, o Alión, la otra bodega que tiene el grupo Tempos Vega Sicilia en la Ribera del Duero. En este pueblo, además, el Castillo del Museo Provincial del Vino es visita obligada para los amantes del vino.

Emilio Moro, Hacienda Monasterio, Dehesa de los Canónigos y la popular Pesquera, del afamado Alejandro Fernández, son vecinas de Pesquera de Duero, y a pocos kilómetros, en el término municipal de Curiel de Duero, Comenge o Legaris, cuyas instalaciones y viñedos se sitúan entre los castillos de Peñafiel y Curiel, y otra de las bodegas con una novedosa enoteca.

Bodegas Protos.
Bodegas Protos.

En Quintanilla de Arriba se sitúa Aalto, casa en la que también Mariano García pone su sello desde la elaboración, y en Valbuena de Duero, la famosísima Vega Sicilia o Matarromera, casa madre de otro potente grupo vinícola. A continuación llegamos a Quintanilla de Onésimo, pueblo al que atribuyen el ‘corazón’ de esta milla de oro por las casas que congrega, Pingus –la bodega del aclamado Peter Sisseck, de donde salen los prestigiados Pingus y Flor de Pingus–, Arzuaga Navarro (con hotel y spa incluidos), Viña Mayor o Finca Villacreces, en una finca de 110 de hectáreas de las que 64 corresponden a viñedos salpicados entre un bosque de viñedos centenarios.

La carretera continúa por esos pueblos hasta los que no llega la denominación Ribera del Duero, pero sí el renombre como parte de esta pequeña zona de prestigio que, sin duda, contribuye al valor y reconocimiento de la Ribera del Duero en el mundo… (caprichos del destino o cosas de la denominación).