La ensalada es uno de los platos omnipresentes en las mesas españolas. Comprensible, pues refresca el paladar y ayuda a soportar las altas temperaturas veraniegas, al tiempo que ejerce de perfecto plato principal en una comida o una cena, o de rica y saludable guarnición de un sinfín de elaboraciones culinarias. Además, estos combinados vegetales son versátiles, pues admiten la inclusión de una buena amalgama de viandas (en realidad, tantas como gustos personales), y fáciles de preparar, ya que no roban demasiado tiempo en la cocina.

Los aderezos permiten innovar, dar un toque diferente a las ensaladas y potenciar su sabor

El combinado por excelencia, el más tradicional, es el que tiene como ingrediente principal la lechuga y va aderezado con la clásica vinagreta de aceite de oliva, sal y vinagre. Claro que, para muchos, dicha elaboración puede acabar resultando monótona y, por tanto, poco apetecible. Sin embargo, las ensaladas, además de admitir otras muchas hortalizas, afortunadamente casan a la perfección con una larga retahíla de aderezos, los cuales enaltecen y potencian su sabor y, por ende, las hacen mucho más suculentas. Y es que los aliños y las salsas permiten innovar, darle un toque diferente a estos platos y, en definitiva, saborear una receta distinta y sabrosa cada día. Para quienes no acaban de encontrar el gusto a este combinado de vegetales o para los que buscan ideas que le aporten sabor y distinción, he aquí unas cuantas ideas.

Otras salsas para ensaladas

  • Salsa de yogur. La salsa elaborada a base de este lácteo es una excelente opción para quienes persiguen conferir un extra de sabor y quieren aportar un toque ácido a las ensaladas, en particular a las que incluyen frutos secos, frutas o lechuga. Además, es ligera y no es generosa en calorías, lo que la convierte en una alternativa idónea para quienes están a dieta o para los que quieren cuidar la línea. Está hecha a base de yogur natural, limón, ajo (opcional), aceite de oliva, perejil y sal.

Foto: iStock.
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  • Vinagreta de hierbabuena. Es innegable que la vinagreta hecha a base de sal, aceite de oliva y vinagre hace el matrimonio perfecto con cualquier combinado de vegetales, al que siempre le aporta un toque mediterráneo, un sabor uniforme y un retrogusto suave. Pero hay vida más allá de este tradicional aliño. Esta propuesta de aderezo de hierbabuena es un buen ejemplo. Para crearla, hay que mezclar una cucharada de vinagre de sidra, dos de aceite de oliva, unas hojitas de hierbabuena, sal y pimienta. El truco para lograr una ligazón equilibrada y homogénea, que se reparta equitativamente por todos los ingredientes que contiene la ensalada, está en la inclusión de un emulsionante o, lo que es lo mismo, un ingrediente que ayude a la unión del jugo. La miel va bastante bien con esta receta, pues le aporta un toque agridulce al sabor mentolado que presenta.
  • Salsa de queso. Este aliño, el cual constituye un homenaje a los paladares más queseros, ofrece tantos modos de elaboración como quesos hay en el mercado. Las versiones calientes de dicha salsa casan mucho mejor con las elaboraciones cárnicas o pastas, mientras que las frías maridan estupendamente con las preparaciones del tiempo, como las ensaladas. En este caso, nos decantamos por una propuesta hecha con queso cremoso. Se elabora batiendo 50 gramos de este junto con tres cucharadas de aceite de oliva, otra de vinagre (mejor de sidra) y sal. Combina a la perfección con las ensaladas que incluyen hojas con sabor intenso, como la rúcula, a las que les confiere un suculento contrapunto gustativo.

Foto: iStock.
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  • Vinagreta de ajo y jengibre. Este aliño, capaz de transportar hasta el otro extremo del planeta, cumple las expectativas de los comensales que buscan dar a esta reina de los entrantes fríos un extra de sabor y de creatividad y conferirle un toque oriental. Nace de mezclar una cucharada de aceite de oliva, un diente de ajo pequeño, media cuchara de jengibre, dos de salsa de soja, una de vinagre de arroz y una pequeña de azúcar. Un aliño ideal para ensaladas que apuestan por hojas con sabores intensos y que proporcionan un retrogusto diferente, como la rúcula o el berro.
  • Salsa de aceitunas. Este aderezo se elabora triturando anchoas, alcaparras, aceitunas negras deshuesadas, zumo de medio limón y aceite de oliva. Es una excelente opción para 'animar' cualquier ensalada y conseguir un desenlace con un toque marino y ligero gusto salado. Para lograr una textura suave y homogénea, se puede agregar un cucharadita de mayonesa. En caso de querer lograr un final con un sabor umami, podemos optar por echar un poco de alioli, el cual además ejercerá de perfecto emulsionante.

Foto: iStock.
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  • Aderezo agridulce. De este aliño de origen chino hay numerosas versiones y admite varias combinaciones. Pero es indiscutible que aporta un sabor con un delicado equilibrio de matices dulces y ácidos, el cual se erige ideal para las ensaladas camperas, para los combinados que incluyen hojas de sabores suaves o ingredientes cárnicos. Crearla es sencillo. Primero, se carameliza zumo de naranja junto con una cucharada de azúcar. Cuando el caramelo haya adquirido un tono dorado, añadimos tres cucharadas de aceite de semillas, dos de vinagre de arroz y una pequeña de salsa de soja. Finalmente, trituramos la mezcla. El resultado es una salsa diferente, que aporta un toque chispeante a las elaboraciones vegetales.