Los platos de la cocina asturiana que debes probar (y no son ni el cachopo ni la fabada)
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UNA REGIÓN DE GRAN SABOR

Los platos de la cocina asturiana que debes probar (y no son ni el cachopo ni la fabada)

Asturias es famosa por su gastronomía. ¿Quién no ha oído hablar nunca de la fabada asturiana o del cachopo? Dos de sus máximos representantes, pero no son, ni de lejos, los únicos

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La cocina asturiana es un conjunto de tradiciones culinarias, ingredientes de primera calidad y recetas propias que ha sabido permanecer en los fogones generación tras generación. Este cúmulo de factores hace de su gastronomía una apuesta segura, gracias también a sus dos principales características: las costas del mar Cantábrico y los profundos valles de la cordillera Cantábrica, que proporcionan las mejores materias primas.

Cualquier persona que visite el principado de Asturias no saldrá de allí con hambre, eso es un hecho. La fabada y el cachopo se encuentran detrás de esta fama, dos platos que representan a la perfección la simplicidad, contundencia e increíble sabor de la cocina del norte. Sin embargo, su recetario no se limita a estas dos elaboraciones. ¿Qué otros platos típicos de Asturias merecen ya salir del olvido?

Pitu de caleya

Detrás de este extraño nombre se encuentra una de las comidas más suculentas del recetario asturiano y los pollos de raza autóctona que se crían en los pueblos bajo una alimentación 100% natural, es decir, lombrices, semillas, cereales o insectos. Este es el ingrediente protagonista de uno de los guisos más recurrentes de la zona, ya que su carne es más oscura y menos grasa que el resto. Además, destaca por su intenso sabor y suavidad, ideal para niños y mayores. El pollo suele ir acompañado de patata, verduras, semillas o arroz azafranado. Toda una delicatesen.

Pixín

Y pasamos de la carne al pescado. En este caso se trata de una especie de rape propio de la zona, que se puede encontrar en multitud de restaurantes siguiendo diferentes elaboraciones. Frito, al ajillo, a la sidra, guisado con bugre… Las opciones son infinitas. No obstante, la más recomendada por los paisanos es la caldereta, que incluye otros ingredientes como el tomate, la cebolla, el vino blanco, las almejas y un fumet de gambas. Todo ello aderezado con almendras picadas, ajo y perejil. “El pescado poco graso y el marisco son los principales ingredientes de este plato y hacen que esta receta tenga un bajo contenido energético y aporte a la dieta proteínas de alto valor biológico”, revela la Guía Repsol. Además, con su cabeza también se pueden elaborar sopas y caldos de excelente calidad.

placeholder Arroz con pitu de caleya.
Arroz con pitu de caleya.

Pastel de cabracho

El acompañamiento perfecto para cualquier comida o cena. El pastel de cabracho es una variación del budín de merluza que se elabora en otros puntos de España y que encuentra su principal inspiración en el libro de recetas que María Mesteyer publicó en 1933. Para lograr ese sabor tan característico – además eliminar el veneno de sus espinas–, la carne semigrasa del cabracho se cuece en caldo de pescado. Después, esta se mezcla con salsa de tomate, nata, huevo y verduras cocidas. A continuación, se tritura todo y se forma una masa que posteriormente se hornea al baño maría en un molde alargado, dando lugar a uno de los platos más exquisitos de la cocina asturiana.

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Tortos de maíz

Los famosos tortos se elaboran únicamente con harina de maíz, sal y agua, y se presentan fritos en aceite de oliva. En el pasado, su elaboración tenía lugar sobre la chapa de las antiguas cocinas de carbón –un método que algunos restaurantes están intentando recuperar– siguiendo la receta de los panuchos mexicanos, que algunos señalan como principal fuente de inspiración. En un primer momento, los tortos estaban escoltados por carne de pollo o de res y diferentes condimentos. No obstante, con el paso del tiempo, esta lista de acompañantes ha dado la bienvenida a otros ingredientes como los huevos fritos, el queso cabrales, el picadillo de chorizo, las verduras, los langostinos o la morcilla.

Oricios

El marisco del Cantábrico es excelente, sin embargo, hay uno que destaca entre la multitud: el erizo de mar u oricio. Plato predilecto en los tradicionales chigres y sidrerías asturianas, este producto se consume tanto crudo como gratinado, además de emplearse como ingrediente en otras elaboraciones más complejas como mayonesas o aceites aromatizados. Tal es la popularidad del oricio en Asturias que algunos se atreven incluso a degustar este suculento manjar directamente desde la roca. Afortunadamente, para los comensales más precavidos, “la conserva del oricio es uno de esos productos que en este formato mantiene sus características organolépticas intactas”, aseguran desde el portal Productos de Asturias.

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Oricios rellenos.

Casadielles

Y cerramos esta lista de recomendaciones con uno de los dulces más típicos del lugar, una especie de empanadilla frita elaborada con masa de harina y rellena de una mezcla hecha con nueces, avellanas, azúcar, anís, miel o vino blanco, dependiendo de la zona de Asturias donde se haga. También se puede preparar con masa de hojaldre y al horno. A la hora de emplatar, los casadielles se cubren con una fina capa de azúcar que termina por encumbrar un postre que conquista a propios y extraños. Si alguna vez visitáis la región durante las fiestas del carnaval, conocido allí como Antroxu, veréis miles de casadielles por las calles, pues es una elaboración propia de esas fechas.

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