Estamos oficialmente en otoño. Comienza una época gastronómica prolífica en productos a menudo caracterizados por tener gustos tostados, silvestres o frescos; así como por destilar aromas inconfundibles y por lucir llamativas tonalidades rojizas, anaranjadas o marrones. Su llegada conlleva el destrone de los alimentos clásicos del estío y el recibimiento de otras viandas, las cuales surten de un nuevo abanico nuestras despensas y, por tanto, nos permiten degustar elaboraciones culinarias con otros gustos y aromas. Es época de setas, de castañas, de miel, de frutas silvestres, así como de un sinfín más de productos que dan mucho juego en la cocina.

Asimismo, los alimentos que trae consigo el otoño no solo permiten idear ricos platos principales o sabrosos postres, sino que también ejercen de acompañantes infalibles de una larga retahíla de preparaciones culinarias. No obstante, las guarniciones son elaboraciones claves en la cocina, pues tienen el poder de enaltecer nuestros platos, de darles un toque de distinción, de sabor y, por tanto, de hacerlos más atractivos y apetecibles. Para quienes se han quedado sin ideas para acompañar sus platos o para los que buscan recetas evocadoras que les permitan gozar de los recién estrenados sabores otoñales, proponemos estas cinco ideas de acompañamientos.

Setas con jamón serrano

Esta época es el momento idóneo para descubrir el valor gastronómico de otras variedades micológicas, como el níscalo o el boletus, los cuales incluimos en esta receta. Al saltearlas con jamón conferimos un toque salado a este acompañamiento, que casa muy bien con carnes blancas, rojas y de caza. La receta es muy sencilla. Limpia y corta las setas. Después, sofríe cuatro dientes de ajo en una sartén y cuando hayan adquirido un tono dorado, agrega 100 gramos de jamón cortado en dados. Luego echa las setas, riégalas con un chorro de vino blanco, agrega pizca de sal y finalmente añade una guindilla. Deja rehogar durante 15 o 20 minutos aproximadamente.

Foto: iStock.
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Puré de castañas

Como primer plato es posiblemente la opción de consumo más tradicional (y caída algo en desuso). Sin embargo, los purés funcionan bastante bien como acompañamiento, pues le confieren un contrapunto de textura a nuestras elaboraciones, sobre todo las cárnicas. El otoño es tiempo de castañas, por lo que es cuando estos frutos muestran su máximo esplendor. Así que no hay mejor argumento para disfrutar de sus bondades en la cocina. Te proponemos una receta sin muchos artificios. Cueces las castañas en una cazuela con agua y una pizca de sal durante veinte minutos. Después, las pelas, las troceas y echas en un cuenco junto con 220 ml de leche templada y 50 gramos de mantequilla. Luego mezclas bien de cara a que todos los ingredientes queden integrados. Para concluir, trituras la mixtura con la batidora.

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Boniato con especias

Este tubérculo otoñal constituye una sabrosa manera de reinventar el clásico acompañamiento de patatas. Su textura harinosa y su gusto dulce permiten dar un toque diferente tanto a los platos de carne como a los de pescado, preferentemente blancos. A modo de inspiración, te proponemos esta receta con un toque de especias, las cuales le darán otro gusto y además un poco de alegría. Pelas y cortas dos boniatos en rodajas o en tiras. Luego extiendes dichas rodajas sobre una fuente de horno, le agregas un chorro de aceite de oliva, un poco de sal, una pizca de pimienta, otra de tomillo y una última de albahaca. Para concluir, horneas los ingredientes durante 20 o 25 minutos.

Ensalada con granadas y queso fresco

La ensalada es un acompañamiento eterno, que a menudo forma un maridaje delicioso con la mayoría de preparaciones culinarias. Además, estos combinados de vegetales nos abren un mundo de posibilidades en la cocina, por cuanto admiten de buen grado cientos de ingredientes. ¿Por qué no incluir granadas y, de paso, conferirle mayor potencial nutritivo? Elaborarla es muy fácil. Pelas y desgranas las granadas. Luego echas en una ensaladera unas hojas de lechuga, otras de escarola y algunas de canónigos. Después haces lo propio con las granadas y finalmente el queso fresco cortado en dados. Para culminar esta sana elaboración, aderezas con un chorro de aceite de oliva y con una pizca de sal. En caso de querer darle un toque crujiente y un gusto salado, tenemos la posibilidad de añadir nueces.

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Cardos salteados con jamón

Con la caída de las primeras hojas llegan a nuestras mesas los cardos. Esta verdura nos regala un singular sabor repleto de matices silvestres y deja en el paladar un ligero retrogusto amargo. Además, tiene cualidades que no pasan inadvertidas para nuestra salud, pues ofrece un alto contenido en cinarina, lo que dota a este verdura de un gran poder diurético y depurativo. Asimismo, posee interesantes cantidades de minerales, sobre todo hierro y calcio, de vitaminas y es escueta en hidratos de carbono.

Hacerla solo requiere unos pocos pasos. Le quitas las hebras a los cardos, los troceas y los cueces en una olla con agua y una pizca de sal. Después salteas ajo en una sartén con aceite de oliva. Cuando estén dorados, agregas el jamón serrano cortado en tacos, los cardos y además un chorrito de vino blanco. Un acompañamiento que funciona muy bien con carnes rojas y con pescados.