La receta del pan perfecto no puede ser más sencilla: harina, agua, sal y mucho tiempo y dedicación. Cinco ingredientes que han pasado de generación en generación y que han inspirado toda clase de versiones y curiosas elaboraciones. Sin embargo, el pan artesano y tradicional todavía ocupa un puesto privilegiado en la mente del consumidor, sobre todo en un mercado donde predominan las barras industriales de masa cruda y sabor insípido. Afortunadamente, se trata de una rama de la gastronomía que se ha mantenido prácticamente intacta al paso del tiempo, pudiendo encontrar panaderías centenarias en todos los puntos de España. ¿Dónde podemos disfrutar de las mejores?

Forno do Carlos

Foto: iStock.
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Calle Faramontaos, s/n, San Cristovo de Cea, Ourense

Empezamos esta lista de recomendaciones con toda una eminencia en el ámbito de la panadería. Hablamos de Carlos Manuel Rodríguez, antiguo presidente del Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida del Pan de Cea y principal responsable de Forno do Carlos, que ya ha visto cómo siete generaciones han liderado el barco manteniendo el éxito de antaño. Su producto destaca entre la multitud por utilizar una masa madre de fermento natural y unos hornos de piedra de bóveda esférica. Por estos y otros muchos factores, no es de extrañar que se encargue también de la distribución de pan a otras partes de España como, por ejemplo, Madrid, Valencia o el País Vasco.

Cal Figuerosa

Carrer Major, 20, Barbens, Lleida

Con más de 110 años a sus espaldas, esta panadería del centro de Barbens ha recibido recientemente un premio por toda su trayectoria. Una referencia de excepción a la calidad de sus productos y la dedicación que siempre han mostrado por este arte culinario. Los responsables de este negocio familiar, que ahora está en manos de Pere Boleda -cuarta generación de la familia Teixidó-, preparan cada día con mimo y esmero toda una hornada de pan casero y artesano. Además de otros muchos productos como, por ejemplo, pastas, cocas y tartas. Toda una delicia tanto para los amantes del dulce como del salado.

Forn de Pa Can Moré

Foto: iStock.
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Carrer Gran, 40, Argentona, Barcelona

Pan de levadura madre, sin químicos y elaborado a través de una fermentación tradicional en armarios de madera. Este es el proceso que atraviesa cada día el pan de Can Moré desde la apertura del local original en 1855. “Nos esperamos y nos adaptamos al ritmo del pan, lo dejamos reposar todo el tiempo que necesita y, finalmente, la horneamos a mano en un horno de leña construido con suela de toba, como el 1855. Nos ilusiona hacerlo así, es nuestro criterio y también nuestro valor, un valor de más de 155 años”, explica Joan Rabassa Tubau, actual responsable del negocio. Además de su célebre pan casero y biológico, la clientela disfruta de la mejor bollería y pastelería de la zona, con mención especial a las trenzas, las ensaimadas, los brazos de gitano o el pastel de queso.

La Campana

Calle Sierpes, 1-3, Sevilla

Fundado en 1885 por Antonio Hernández, este establecimiento en uno de los más emblemáticos de la ciudad andaluza. Aunque sus más famosas elaboraciones salgan a la luz durante la Semana Santa, como es el caso de sus fantásticas torrijas y pestiños, La Campana también ha conquistado la fidelidad de sus clientes con un pan casero con el que además elaboran unos deliciosos bocadillos. La carta también incluye dulces tradicionales como los cortadillos de cidra, las lenguas de almendras, las yemas sevillanas, las milhojas de turrón o las tortas de polvorón.

La Flor del Pan

Foto: iStock.
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Calle Argensola, 17, Madrid

El origen de este despacho de pan se remonta al año 1888. Una panadería familiar y acogedora donde acudían todos los vecinos de Las Salesas, una zona situada cerca de Recoletos y que muchos consideran ahora el barrio de moda. Al abrir sus puertas, Ramona Pereira vendía pan artesanal, colines, pan rallado y vinagre. Una carta de lo más comedida que ha evolucionado hasta ofrecer toda clase de dulces, desayunos e incluso comidas caseras. Una transformación obligada por el paso del tiempo y la aparición de supermercados y panaderías similares. Afortunadamente, la calidad de sus productos ha ayudado a que se mantenga como uno de los locales de referencia de la capital.

Museo del Pan Gallego

Plaza Herradores, 9, Madrid

A pesar de su nombre, estamos ante una de las panaderías artesanas más conocidas de Madrid. Dentro de sus instalaciones, fundadas en 1735, cuentan con un horno de leña donde todos los días los mejores técnicos gallegos preparan ricos panes caseros y con multitud de ingredientes como, por ejemplo, pan de centeno, de verduras, de tomate o de maíz con pipas. También elaboran productos típicos del norte como los bollos preñados, las empanadas o el pan de moño; y dulces como la tarta de Santiago o el roscón de bizcocho. “Asimismo, para Navidad, tenemos exquisitos roscones de Reyes. Además, contamos con variedad en charcutería gallega, delicatesen y vinos”, añaden en su página web oficial. ¿Qué más se puede pedir?