Como cada 25 de octubre desde hace 20 años, se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Pasta. Se trata de un evento que cada año se celebra en cada país y que desde la primera vez, que tuvo lugar en Italia —como los años siguientes—, busca promocionar la pasta como pilar de la dieta mediterránea que, para más inri, es patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO. El escenario del primer Día Mundial de la Pasta fue Nápoles —los 'pizzaioli' napolitanos también son patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO—, ciudad que repitió en 2003 a la hora del albergar el acto. Entretanto, se trasladó a Génova (1999) y Roma (2000, 2001 y 2002), para luego saltar el charco e irse a Nueva York. En España se ha celebrado solo en una ocasión, en 2005 en Barcelona. Ahora, ha viajado más lejos, hasta Dubái.

Sin embargo, la pasta no es alimento de un solo día: en 2011, la ONG Intermón Oxfam publicó un informe en 2011 en el que explicaba cómo la comida occidental se había extendido por todo el mundo, de manera que la pasta, además de la pizza y el pollo, se convirtieron en la comida favorita en la mayor parte de los países. Además de en Italia, el consumo de pasta es muy alto en muchos otros lugares del mundo: en Venezuela se consumen una media de 12,3 kilos per cápita al año, frente a los 26 kilos anuales de los italianos; le sigue Túnez, con 11,9 kilos; Grecia, con 10,5 y Suiza, con 9,3. En España consumimos una media de 5 kilos de pasta al año, según los datos extraídos de la Encuesta de la Organización Internacional de la Pasta (OIP) sobre la industria de este alimento elaborada en octubre de 2012.

Lo cierto es que la pasta ha levantado mucho interés en todo el mundo, en especial con respecto a su origen: ¿de dónde viene? No son pocas las teorías que se han elaborado en torno a este rico alimento, cuyo origen se atribuye a Italia o China. Lo único que está más o menos claro es que los cereales para elaborar la pasta eran fáciles de transportar y almacenar, por eso la expansión del Imperio romano fomentó el cultivo de estos en toda la cuenca mediterránea y, por lo tanto, la expansión de la pasta.

Lo cierto es que la pasta se ha venido llamando de diferentes maneras a lo largo de la historia: el término macarrones, que se utiliza para la pasta larga (que se puede ver en la imagen), aparece en escritos romanos de los primeros siglos de nuestra era. Tal y como recoge la OIP, el bibliotecario del Vaticano Platina escribió en el siglo XII que los macarrones con queso eran una herencia de Génova y Nápoles; en un libro denominado 'Olla cocinera', del siglo XIII, se dijo que la lasaña se comía como tira de pasta en caldos... En 1400 la pasta se llamaba 'lasagna' y los fabricantes de pasta, 'lasagnare'; en 1800, pasaron a llamaverse 'vermicellai' y en medio nacieron los 'fidelli', hilos cilíndricos de pasta, cuyos fabricantes se hacían llamar 'fidellai'. Los nombres de algunos tipos de pasta son los siguientes:

  • Macarrones: aunque en castellano utilizamos este término, este tipo de producto en italiano se llama 'penne', que se traduce como 'plumas'. Su origen seguramente tenga que ver con su parecido a un plumín. Sin embargo, 'macarrones' procede de 'maccheroni', que según varios estudios procede del griego 'makaria', un tipo de plato elaborado con cebada y avena. La RAE, por su parte, señala que procede del griego 'makaroneia', que significa 'felicidad para siempre' y que era una frase que se decía en las comidas funerarias.
  • Espaguetis: es la transliteración al castellano de 'spaghetti', que es el diminutivo del término italiano 'spago', que significa 'cordón fino'.

[Un clásico italiano: espaguetis a la carbonara]

  • Lasaña: con la lasaña ocurre algo similar al fenómeno de la paella en España: este término se utiliza para nombrar no solo el conocido plato de arroz valenciano, sino al tipo de sartén en el que se cocina el mismo. Lasaña procede del italiano 'lasagna', que a su vez viene del latín 'lasanum', que hace referencia al cazo en el que se cocinaba este tipo de pasta.
  • Tallarines: los tallarines son la versión castellanizada de los 'tagliatelli' italianos. Este término es una derivada del verbo italiano 'tagliare', que significa 'cortar'. Si bien hay varias leyendas sobre quién los inventó, lo cierto es que el nombre de este tipo de pasta viene del proceso de corte de las planchas de lasaña, de donde también procede el tipo de pasta conocido como espagueti. A estos también se les conoce como 'fetuccine', del verbo italiano 'affettare', que significa 'rebanar' o 'cortar'.
  • Farfalle: este tipo de pasta se suele utilizar para las ensaladas. Tiene formza de lazo o mariposa y es precisamente de su forma de donde viene su nombre: 'farfalla' significa 'mariposa' en italiano.

Farfalle, tipo de pasta que se suele utilizar en ensaladas
Farfalle, tipo de pasta que se suele utilizar en ensaladas

  • Tortellini: como muchos de los platos típicos de cada país, éste nació como una receta de aprovechamiento. Para reutilizar la carne que los ricos no se comían, los pobres decidieron cocinar tiras de pasta y rellenarlas en pedazos con los restos. Entonces, se cerraba bordeando un dedo, de forma que la pasta quedaba retorcida. Del dialecto boloñés 'turtléin' recibió el nombre de tortellini, tal y como explica en el blog de cocina italiana La Restano. De este tipo de pasta derivan los tortelloni, que son iguales pero de más tamaño.
  • Fusilli: es una especie de macarrón pero de forma helicoidal, como si fuera un tornillo. Su nombre procede probablemente del término 'fuso', que significa huso en castellano, que es el instrumento que se usa para retorcer y devanar el hilo en una rueca. Los fusilli como los de Garofalo se elaboran de este modo: retorciendo la pasta a un alambre de hierro y secándolo. En algunas partes de Italia todavía se elaboran de forma manual.