Cuando en 1968 Massiel ganaba el Festival de Eurovisión y nacía el rey Felipe VI, José Limeres, por su parte, fundaba Portonovo. Desde esa fecha hasta ahora han cambiado muchas cosas en nuestro país. Donde antes había una dictadura, hay ahora una democracia; donde antes vivían 30 millones de personas, hoy lo hacen 46; donde no había más que una televisión, ahora hay cientos de canales…, pero entre las cosas buenas que se han mantenido desde entonces, una es la invariable calidad de las materias primas y la cocina de Portonovo.

Plagado de celebridades, Richard Gere acude cuando está en Madrid y Manuel Fraga era otro habitual

No hay muchos negocios, y mucho menos en el mundo de la restauración, que permanezcan abiertos y saludables medio siglo después de su apertura. El secreto o la clave de ello quizás esté en el propio lema o principal receta de la casa: “Trabajo, trabajo y más trabajo”. A lo largo de los años, este clásico de la cocina gallega ha visto pasar por sus mesas, y salir de sus comedores, miles y miles de clientes satisfechos; la mayor parte de ellos comensales anónimos que no tenían problemas en hacer unos kilómetros, a la salida de la ciudad, en busca de ese lugar tranquilo y agradable en el que se comía y se estaba tan bien. Esa sencilla razón es la que sigue moviendo y motivando a los más que nunca exigentes clientes actuales para acercarse a Portonovo.

Almejas. (Portonovo)
Almejas. (Portonovo)

Sin probablemente ser muy consciente de ello y sin haber variado lo más mínimo su tradicional filosofía de calidad, calidad, calidad y producto, producto, producto, Portonovo esté en plena tendencia; pues entre los muy ictiófagos clientes madrileños se valora y aprecia, más cada día, la excelencia en la calidad de la materia prima y las preparaciones y elaboraciones más sencillas.

Terrazas con sabor a mar

En sus magníficas terrazas y comedores –recientemente reformados­ con un agradable interiorismo– se puede disfrutar de la carta de siempre, aquella que en su día valorase tanto Manuel Fraga y la misma que hoy hace las delicias de Richard Gere.

No solo hay mariscos: los pescados como el rodaballo o la lamprea del Miño son imprescindibles

Entre los mariscos, fresquísimas ostras, almejas de carril, centollas, nécoras, langostinos, langostas, camarones, percebes, angulas. Entre los entrantes, salpicón de marisco, zamburiñas a la plancha, vieira gratinada, empanadas, calamares de potera, pulpo a feira, mejillones al vapor o vinagreta, tortilla paisana, ensaladilla…Entre los platos principales, changurro tradicional, cogote de merluza de pincho a la espalda, rodaballo salvaje a la plancha, o la gallega, lamprea del Miño, lomo de lubina salvaje a la plancha, a la bilbaína o al horno, lenguado a la plancha, merluza la gallega, taco de rape negro a la plancha, merluza a la romana…..

Aunque los reyes de la carta son los pescados; en la oferta de Portonovo no falta ni un sabrosísimo arroz marinero o con bogavante; ni unos buenos guisos o buenas carnes: lacón con grelos, callos a la gallega con garbanzos, chuletón de Lalín, solomillo de vaca, entrecot de vaca… En fin, Portonovo es uno de esos sitios que, siendo fiel a sí mismo y sin inventar nada, puede seguir haciendo felices a muchas generaciones de futuros clientes.