"La leche me sienta mal", esta frase es cada vez más habitual entre los consumidores de este lácteo, sobre todo tras haber ingerido una cantidad mayor de la que su organismo está en disposición de tolerar. El malestar se origina porque el nivel de reservas de lactasa en el cuerpo es insuficiente, pues esta enzima es la encargada de facilitar al organismo la metabolización del azúcar de la leche o lactosa. Esta patología es lo que conocemos como intolerancia a la lactosa, la cual afecta al 34% de la población española, según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.

La solución para poner fin a los molestos síntomas -dolor abdominal, diarrea o hinchazón, entre otros- es muy sencilla: disminuir o retirar los productos que contienen lactosa de la alimentación diaria. Las elaboraciones que suelen incluir mayor cantidad de ingredientes con esta sustancia suelen ser las reposteras, obligándonos a renunciar a estos placeres dulces. Aunque en los lineales de los supermercados cada vez hay más alternativas golosas para los intolerantes a esta enzima, también podemos elaborarlas en nuestra cocina, que además es una opción mucho más saludable. Estas son algunas ideas.

Tortitas americanas

Tortitas americanas con plátano.
Tortitas americanas con plátano.

También conocidas como pancakes, son típicas de Estados Unidos donde ejercen de perfectas anfitrionas de los desayunos. Con una silueta similar a las crepes y una textura esponjosa, constituyen un excelente modo de disfrutar de la repostería casera sin tener que recurrir a las industriales, mucho menos saludables.

Ingredientes:

  • 180 g de harina de trigo
  • 2 huevos
  • 275 ml de leche sin lactosa
  • 50 g de azúcar
  • 15 g de levadura química
  • Aceite de girasol
  • Sal
  • Esencia de vainilla

Mezclamos todos los ingredientes a la vez y batimos enérgicamente hasta obtener una crema fina y homogénea. Después, pasamos la mezcla por un colador y la dejamos reposar en la nevera durante media hora, aproximadamente. Transcurrido este tiempo, la masa ya está lista para hacer las tortitas. Echamos porciones de masa, una a una, en el centro de una sartén pintada con aceite de girasol y dejamos que se vayan haciendo a fuego bajo hasta que comiencen a aparecer burbujas.

Mousse de chocolate

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Esta delicia heredada de los franceses es un clásico de nuestra carta repostera y una de las favoritas de grandes y pequeños. De textura cremosa y sabor dulce con matices intensos, esta elaboración es ideal para consumir como postre, a media tarde o como piscolabis de media mañana.

Ingredientes:

  • 100 g de chocolate negro
  • 3 huevos
  • 45 ml de agua
  • Azúcar
  • Aroma de vainilla

En primer lugar, troceamos el chocolate y lo fundimos al baño maría. Después, batimos las yemas, las agregamos al chocolate fundido y removemos bien hasta lograr una masa carente de grumos. Para terminar, montamos las claras a punto de nieve, las incorporamos poco a poco a la masa del chocolate, echamos la esencia de vainilla, y mezclamos con movimientos envolventes y suaves hasta lograr una mezcla fina y ligera. La colocamos en copas individuales y dejamos que enfríen en el frigorífico durante una o dos horas.

Bizcochos de soletilla

Foto: iStock.
Foto: iStock.

También conocidos como melindros, estas galletas con una singular silueta alargada son un clásico presente en nuestras mesas desde tiempos inmemoriales. Además de participar en numerosas recetas reposteras, como el tiramisú, endulzan el paladar a la hora de la merienda, en el desayuno o entre horas.

Ingredientes:

  • 90 g de azúcar
  • 3 huevos
  • 80 g de harina
  • 7 g de levadura
  • Sal
  • Azúcar para espolvorear

Por un lado, montamos las claras a punto de nieve con una pizca de sal y, por el otro, mezclamos las yemas con el azúcar. Después, unimos la harina y la levadura con las yemas. Incorporamos las claras montadas y removemos con suaves movimientos envolventes hasta que la masa quede bien ligada. Para terminar, colocamos tiras de masa sobre una bandeja de horno, espolvoreamos azúcar glas y las horneamos a 200ºC durante 20 o 25 minutos.

Flan de café

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Con pocos ingredientes creamos una versión suculenta y diferente a la receta tradicional, hecha a base de leche y huevos. Tiene una textura suave y fundente y un gusto intenso repleto de matices dulzones, lo que la convierte en una excelente propuesta para agasajar a nuestro paladar en cualquier momento.

Ingredientes:

  • 250 ml leche sin lactosa entera
  • 1 cucharada de café soluble
  • 200 g de leche condensada sin lactosa
  • 2 huevos
  • Esencia de vainilla

Para el caramelo:

  • 50 g de azúcar
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 2 cucharadas de agua

Empezamos haciendo el caramelo líquido. Calentamos el agua, el azúcar y el zumo de limón en un sartén; removemos hasta que los ingredientes estén bien disueltos y lo vertemos en una flanera. A continuación, calentamos la leche con el café y la esencia de vainilla en una cazuela. Después, incorporamos los huevos batidos y la leche condensada, y mezclamos todo bien. Finalmente, vertemos la mezcla en el molde y hacemos el flan al baño maría en el horno, que debe estar a 180ºC.