En temas de fresas, un nombre, el de calinda -contracción de dos palabras: calidad y linda- empieza a ganar presencia en Huelva, el templo de la fresa. Para muchos es una perfecta desconocida, pero más vale que alguien haga las pertinentes presentaciones pues esta variedad reclama para ella todo el protagonismo, dado que ha sido especialmente concebida para el clima mediterráneo y para convertirse en una viajera consumada.

Como decíamos, la calinda alberga intenciones conquistadoras. Y no es de extrañar, pues el número de plantas que los productores freseros emplearon durante la última campaña de la fresa ascendió a 17 millones, pero se espera llegar a los 24 millones en la presente, que apenas acaba de empezar. La variedad calinda tiene como característica su transportabilidad y su gran duración, pues es capaz de llegar a la mesa del consumidor, aunque esta se localice en un país del norte de Europa, con aspecto de recién cosechada.

Una fresa viajera

No en vano, esta variedad nace tras casi dos décadas de investigación por parte de la compañía holandesa Fresh Forward en colaboración con la Universidad de Wageningen UR. ¿El escenario del trabajo? Las instalaciones de la empresa en Eck & Wiel, una aldea localizada en la provincia holandesa de Gelderland (Holanda) y, por supuesto, en su campo de ensayo en Huelva, donde la fresa brilla con luz propia.

La fresa calinda ha nacido tras casi dos décadas de trabajo y tiene mucho sabor y una larga vida útil

Como decíamos, uno de los mayores atractivos de la calinda es su larga vida útil, que permite que llegue en perfecto estado de revista a los mercados europeos más lejanos. Todo ello redunda en un menor desperdicio y, por supuesto, en unas mayores ganancias para el productor, quien ya no teme al cuentakilómetros de esta fruta.

Intenso sabor

Su sabor también es un plus. Según explican en la web de Fresh Forward, “su pulpa destaca por su suavidad. Calinda es una verdadera caricia para el paladar, muy adaptada al gusto del consumidor noreuropeo, que ya nos ha mostrado su preferencia por calinda”. Esta especie destaca por ser la que goza de más vida útil de todas las que se producen en Huelva. Esta circunstancia permite que llegue en las mejores condiciones posibles para su consumo a países como Finlandia, Suecia o Noruega. Tal y como sus productores describen, “la fruta de calinda es bonita y uniforme, de color rojo intenso brillante. Es muy jugosa y tiene un excelente sabor y textura. Las semillas están ligeramente hundidas”.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Hace dos años que la variedad se lanzó en España y ya ha conseguido que en Huelva disponga de una producción por encima de las 13.000 toneladas. Con el objetivo de seguir creciendo, la compañía ha participado en Fruit Attraction para promocionar las propiedades de esta fresa prémium que, sin duda alguna, es la candidata perfecta para incrementar las exportaciones de la fresa al resto de Europa.

Dado que su lanzamiento comercial es muy reciente, Fresh Forward ha autorizado a cultivadores y comerciantes el uso de la marca y logo de calinda. Todo ello con el propósito de que esta fresa sea más reconocible en el lineal de los supermercados.

Fresas españolas en toda Europa

España lidera ahora mismo las exportaciones de fresas en el continente europeo, del que se ha convertido en el principal proveedor. Por lo tanto, resulta más que lógico su desvelo por ofrecer una fresa capaz de viajar hasta cualquier rincón de Europa en un estado óptimo.

Aunque es cierto que el 90% de la producción se concentra en Almería, también otras regiones de España ocupan un digno puesto en el sector de la fresa. Así, según explican en Viveros California, en la comarca del Maresme (Barcelona) encontramos la segunda zona de producción más extensa de España que incluso cuenta con una jornada, la del 31 de mayo, dedicada a rendir honores culinarios a esta fruta. Otras áreas importantes son Begonte y San Adriano (Lugo), Godella (Valencia), Manacor (Mallorca), Valsequillo (Gran Canaria) y Aranjuez (Madrid).

Vorágine de nuevas variedades

A la calinda aún le resta un largo recorrido, pues es una debutante en el mundo de las variedades de fresas con un porvenir todavía dudoso. Lo cierto es que no es la única que trata de hacerse un hueco en el mercado, pues nuevas variedades como Melissa o Marisol intentan convencer primero a los agricultores, para que apuesten por su cultivo, y luego a los consumidores.

Resulta indudable que el sector se enfrenta a un aluvión de nuevas variedades, y otras muchas todavía en estudio, que presentan cualidades diversas. Melissa, por ejemplo, ha sido desarrollada por Nova Siri Genetics, empleando métodos clásicos de mejora genética -sin organismos modificados genéticamente- y que se caracteriza por su gran producción. Con estos antecedentes, únicamente cabe aguardar con impaciencia a finales del mes de enero, cuando empieza la cosecha de las primeras fresas de la temporada, que se alarga hasta mayo.