El Salón del Gusto de Turín es una exposición internacional de gastronomía que se celebra cada dos años en la célebre ciudad italiana, gracias al trabajo de la organización Slow Food, dedicada a promover la cocina local y tradicional, y Terra Madre, una red internacional de comunidades de alimentos. Desde 1996, esta cita indispensable del calendario culinario reúne a miles de productores, marcas y artistas de todo el mundo para agasajarlos con toda una suerte de talleres, catas y conferencias, entre otras actividades. El tema que este año ha unido toda la feria ha sido la alimentación que a día de hoy todavía siguen los pueblos indígenas existentes.

Tal y como han demostrado durante los cuatro días que ha durado la exposición, este tipo de dietas son ricas en propiedades nutricionales y beneficios para la salud al estar compuestas casi en su totalidad por ingredientes totalmente naturales. Y es que, afortunadamente, la mayoría de estas pequeñas civilizaciones se mantienen ajenas a los productos procesados, los cuales sustituyen por alimentos de cultivo propio. ¿Cuáles son las dietas indígenas más saludables?

Dieta de los esquimales

También conocidos como inuits, nombre genérico que denomina a los grupos humanos que habitan en el Ártico, los esquimales son un pueblo indígena que reside desde tiempos inmemoriales en las regiones árticas de América del Norte y parte de Siberia. Las extremas condiciones de habitabilidad a las que se enfrentan les obligan a seguir una dieta cuyos ingredientes ejercen un efecto protector para la salud cardiovascular y el cerebro. Los ácidos grasos omega 3 y el pescado son, probablemente, los elementos más importantes ya que llegan a consumir un promedio diario de 400 gramos de pescado.

Foto: iStock.
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Como bien es sabido, este tándem protege sobremanera las células, reduce el nivel de colesterol y los triglicéridos plasmáticos, y mantiene a raya el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Aunque el pueblo de los inuits limita su dieta prácticamente al pescado, otros ingredientes como las semillas de chía, la linaza, el aceite de soja o las nueces también proporcionan una buena cantidad de omega 3.

Dieta del pueblo nubio

Ahora viajamos hasta Egipto, más concretamente al valle alto del Nilo. Allí ha vivido durante años el pueblo nubio. Siguiendo una economía basada fundamentalmente en la agricultura, su dieta alimentaria está compuesta de ingredientes tan variados como el trigo, las alubias, los guisantes, las cebollas, la sandía o el mango. Sin embargo, el protagonismo recae especialmente en dos elementos: los dátiles y el dura, un pan aplastado que acompañan con verduras y salsas. También pescan y crían ganado, que les proporciona carne y leche fresca. ¿El resultado? Un régimen que, según ellos mismos aseguran, beneficia considerablemente la salud y evita el consumo de medicamentos.

Dieta de la milpa

Foto: iStock.
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En este caso, estamos ante un modelo de alimentación saludable de origen mesoamericano que tiene como centro nutritivo y cultural todos los productos procedentes de la milpa, es decir, la tierra dedicada al cultivo del maíz, el frijol, el chile y la calabaza. También forman parte de esta dieta los “alimentos de origen mesoamericano que se consumen en México, junto con aquellos adoptados por la cocina tradicional mexicana de origen externo, combinados de forma saludable”, explican desde El Poder del Consumidor, como las plantas y frutos comestibles, las verduras, los insectos y las hierbas medicinales.

Bajo esta premisa, sus seguidores consiguen los alimentos en mercados locales, aprovechan los productos de temporada, rechazan el exceso de grasas y reducen de manera significativa el consumo de cárnicos, especialmente de los embutidos. Esta actitud queda reflejada en un balance proteico que estimula la saciedad, la inhibición del colesterol, la disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares o la eliminación de toxinas, entre otras ventajas.

Dieta masái

La vida de los masáis se organiza alrededor del ganado, que constituye su principal fuente de alimentación debido a la extrema aridez de sus tierras. Especialmente las vacas, las cabras y las ovejas que ellos mismos crían en Tanzania y Kenia, su lugar de origen. Este curioso pueblo indígena también complementa su dieta con miel, leche, mantequilla y sangre de res, uno de los ingredientes estrella. Sin embargo, por la tradición de su consumo, para adquirirla no necesitan matar a los animales, basta con hacerles una pequeña incisión en la vena yugular con la punta de una flecha. Y es que según su cultura, los masáis tienen prohibido alimentarse a la vez de animales vivos y muertos.

Dieta de las tribus de Papúa

Foto: iStock.
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Y finalizamos este recorrido en Papúa Nueva Guinea. En las profundidades de la selva, viven multitud de tribus y pueblos indígenas que permanecen ajenos a las costumbres propias del siglo XXI. Debido a ese exilio voluntario, su alimentación consta de ingredientes tan variados como el sagú, un extracto de fécula que se suele acompañar con jugo de palmera, tubérculos como el taro o el ñame, y productos más conocidos como el arroz, los plátanos o el pescado. Además, en los pueblos más desarrollados se consume también una especie de patata dulce, conocida como kaukau, que trajeron los españoles de Sudamérica.

En contraposición, algunas de las tribus que todavía habitan en la jungla son principalmente vegetarianas, aunque en ocasiones recurren a un ingrediente que para algunos resultará demasiado escabroso: cerebros humanos. Una investigación realizada por científicos de Gran Bretaña y Papúa Nueva Guinea descubrieron que los miembros de diversas tribus se comían los cerebros de sus parientes ya fallecidos, que les había ayudado a desarrollar una resistencia genética a una enfermedad llamada kuru, muy similar a la enfermedad de las vacas locas.