El café se toma prácticamente en todo el mundo. Raro es el país donde no se pueda encontrar un lugar para tomar una taza en el desayuno, tras el almuerzo o en la merienda. No en vano, a lo largo y ancho del globo, hay una serie de países y ciudades en los que hay una amplia tradición cafetera. No nos referimos a los principales productores, sino a aquellos en los que destaca la preparación de bebidas con este vegetal. Localizaciones en las que los amantes de este grano podrán disfrutar de todo su sabor.

En Alimente explicamos a continuación cuáles son los países y ciudades en los que se preparan algunos de los mejores cafés del mundo. Perfectos para los que aman el turismo gastronómico y quieren saber dónde disfrutar de una buena taza caliente.

Italia

Foto: iStock.
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El país europeo es uno de los más conocidos por su tradición cafetera, una prueba de ello es que es la nación donde se inventó la máquina de espresso a comienzos del siglo XIX. Con ella se popularizó el café del mismo nombre, que es el más típico y el que conforma la base con la que los baristas expertos crean todo tipo de elaboraciones. Así, el café es toda una institución en Italia y es muy común encontrar una alta cantidad de establecimientos que sirven el espresso más clásico. Y tampoco faltan bebidas originarias de este país del Mediterráneo como son el machiatto o el capuchino. Un lugar donde cualquier amante del café puede disfrutar sin problema.

Colombia

Si hay un lugar archiconocido por su café, ese es Colombia, uno de los principales productores de este grano. Tradicionalmente, este se ha dedicado a la exportación, con casi 13 millones de sacos destinados a países extranjeros cada año, según cifras oficiales. Pero esto no quita que allí también se consuma mucho café, donde hay una amplia variedad de granos cultivados en diferentes condiciones que ofrecen diversos resultados a la hora de prepararlos. Por ejemplo, cuentan con denominaciones de origen como el de Nariño o el de Cauca. Por todo ello, en Colombia es posible disfrutar de una taza de café autóctono y apreciar su sabor en una tierra donde saben cómo preparar a la perfección lo que ellos mismos producen.

Vietnam

Foto: iStock.
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Vietnam es otro de los grandes productores de este grano, concretamente de la variedad robusta, e incluso cuenta con una elaboración muy famosa que se ha extendido por los rincones más cafeteros del planeta: el cà phê sữa đá, que en esencia vendría a ser un café con leche y hielo. En él se utiliza un filtro de metal tradicional muy característico. Una de las formas más habituales de preparar esta receta es mezclar el café con leche condensada endulzada y después verterlo todo sobre un vaso con hielo. Un clásico que se puede disfrutar en este país del sudeste asiático con los granos cultivados allí mismo.

Australia

En este país oceánico, el café forma parte de la cultura y es común encontrar una amplia cantidad de cafeterías y ofertas de trabajo para baristas. Tomar allí una taza con dibujos sobre la espuma de leche no es solo cosa de los locales más hipsters, sino que está extendido por todos los lugares. De hecho, Melbourne es una de las ciudades más famosas del mundo por ello. En Australia incluso han creado una elaboración autóctona: el flat white, una especie de capuccino con mayor proporción de café.

Esta tradición encuentra sus orígenes en la inmigración procedente de Europa de mediados del siglo XX, tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la población italiana estuvo muy presente. Tanto que a día de hoy representa el sexto grupo étnico del país. La comunidad vietnamita también es muy amplia en Australia, por lo que se pueden encontrar multitud de restaurantes especializados en su gastronomía donde tomar su café más típico.

Etiopía

La planta del cafeto, de donde procede este grano, es originaria de Etiopía, según cuenta una antigua leyenda que define este país africano como la cuna del café. Verdad o no, sigue siendo uno de los principales productores del mundo y la tradición de consumirlo está muy arraigada. Ejemplo de ello es la famosa ceremonia que se realiza para prepararlo. Considerada prácticamente como un rito ancestral, se toma su tiempo para tostar los granos, infusionarlos y posteriormente servir la bebida resultante. Una costumbre que cualquier amante del café sabrá apreciar.