Para muchos comensales, los torreznos son el snack perfecto: jugoso, crujiente, de increíble sabor y con un aroma que invita a cualquiera a hincarles el diente. Sin embargo, con el paso de los años, este bocado que nos traslada a las tabernas del Madrid de antaño ha perdido seguidores frente a otras tapas en continuo auge como, por ejemplo, las patatas bravas, los boquerones, el pincho de tortilla o la ensaladilla rusa. Al menos hasta ahora. Los torreznos han renacido cual ave fénix, liderando las barras de las tascas y los bares más castizos de la capital.

Como la mayoría de lectores ya sabrán, los torreznos nacen de las costillas del cerdo y se caracterizan por tener una parte de tocino y otra de piel. En los fogones, los torreznos se saltean a la sartén o se tuestan a la parrilla, logrando una corteza de lo más crujiente que ha conquistado a la mayoría de comensales. Desde el año 2013, el torrezno de Soria es el más famoso del territorio nacional, gracias a la Marca de Garantía que avala su exclusividad y calidad según las normas establecidas. Afortunadamente, son muchos los restaurantes que ofrecen en Madrid unos torreznos de gran índole. ¿Cuáles son los mejores?

Foto: iStock.
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Casa Justo

Avenida de Europa, 11, Pozuelo de Alarcón

Este restaurante de cocina segoviana es uno de los principales puntos de peregrinaje de los amantes de los torreznos. Más de 50 años de experiencia frente a los fogones acreditan el nivel de sus platos, entre los que también destacan el cordero lechal, el cochinillo y los ya célebres torreznos de Velázquez. En Casa Justo también triunfan sus excelentes asados y otras especialidades típicamente castellanas como, por ejemplo, los embutidos ibéricos, la morcilla y el chorizo de Cantimpalos o las carnes rojas.

Los Torreznos

Calle Goya, 88

Su nombre no lleva a equívocos. Esta famosa franquicia de la capital, que suma ya tres locales, pone a disposición de la clientela toda una suerte de torreznos hechos al estilo castellano. Una tradición culinaria que se remonta hasta el año 1956, cuando la familia Blázquez abrió las puertas del restaurante situado en la calle Goya y que actualmente está regentado por dos hermanos: José Luis y Alberto Blázquez. Su extensa carta está compuesta por platos representativos de la cocina española como las berenjenas de Almagro, los pimientos del Padrón, los boquerones fritos, las patatas revolconas o las tablas de queso manchego. ¿Qué más se puede pedir?

Ponzano

Calle de Ponzano, 12

La calle de moda también ofrece a los amantes de los torreznos una de las alternativas más suculentas. Elaborado con una panceta adobada procedente directamente de Muñana, un pequeño pueblo de Ávila, los torreznos del restaurante Ponzano son tan famosos que solo se sirven los fines de semana, cuando más afluencia recibe el local. El resto de días, la carta está compuesta por delicias como los corazones de alcachofa fritos, la caña de presa ibérica, las anchoas de Santoña en aceite de oliva arbequina y los clásicos callos a la madrileña. Una cocina saludable y de tradición.

Foto: iStock.
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La Raquetista

Calle del Dr. Castelo, 19

Siguiendo la elaboración tradicional del torrezno de Soria, los hermanos Francisco y Javier Aparicio han triunfado en Madrid con su oferta, a la que no le falta el adobo de pimentón y un cocinado largo y a baja temperatura. Factores que ofrecen al comensal una pieza de tocino única en su especie. Sin embargo, la carta no se limita a este aperitivo, también incluye platos llenos de creatividad como el dim-sum de txangurro de centolla, la lasaña fría de escalivada, avellanas y codorniz escabechada, garbanzos con butifarra negra, setas y foie, y el laminado de picanha de rubia gallega madurada.

Roostiq

Calle Augusto Figueroa, 47

No obstante, si lo que buscáis es originalidad y sofisticación a partes iguales, no dudéis en visitar Roostiq, donde sirven unos torreznos ahumados y cortados muy finos acompañados de una copa de champán. Una combinación cuando menos extraña, pero de lo más efectiva. Este restaurante, de gran acogida en la capital, también es famoso por su horno napolitano y su cocina al fuego, donde nacen elaboraciones tan apetitosas como las acelgas salteadas a la llama, el rodaballo entero a la brasa y terminado al horno de leña, el chuletón de vaca de Guikar a la parrilla de carbón de encina o la dulce tarta de manzana artesana con crema inglesa.

Los Galayos

Calle Botoneras, 5

Y finalizamos esta lista de recomendaciones con Los Galayos, un restaurante especializado en cocina castellana con más de 120 años de historia. Desde que abrió sus puertas en 1894, los torreznos se han convertido en uno de sus platos estrella. Y no es de extrañar pues antes de freír la panceta, la secan en el horno durante al menos dos horas, luego la extienden -con peso por encima para que quede prensada- hasta que se enfríe para retirar la grasa sobrante. Un proceso complejo que da grandes resultados. La ensaladilla rusa, el cochinillo asado, las croquetas de jamón ibérico y dos quesos, las puntillitas con huevos de corral y las alcachofas naturales de Navarra con queso idiazábal son otras de sus especialidades.