Para adelgazar, para entrar en calor, para que los niños coman verduras… Las cremas son una alternativa de lo más habitual en nuestra dieta diaria. Gracias en parte a su increíble versatilidad y sencillez. Y es que para elaborar una suculenta crema de verduras basta con elegir los ingredientes adecuados -el calabacín, la calabaza o las espinacas son algunos de los vegetales más usados- y un buen caldo de verduras, para después cocerlos y triturarlos con la batidora hasta obtener una textura espesa y fina. Eso es todo.

Sin embargo, son muchas las personas que consideran este plato una opción bastante insulsa. El problema es que no conocen ciertos trucos que enriquecen sobremanera el resultado final como, por ejemplo, la presencia de picatostes o croutons, el uso de especias o hierbas frescas y los aceite aromáticos. ¿Cómo podemos dar un toque diferente a las clásicas cremas de verduras?

Lácteos

Algunos comensales rechazan este plato por su consistencia, demasiado densa y compacta. Un truco para que las cremas sean mucho más ligeras, y a la vez más sabrosas y delicadas, es añadir un toque lácteo al final de la elaboración. Nata ligera de cocina, leche de cabra entera y fresca, yogur griego, mantequilla, crème fraîche, quesitos… Las opciones son infinitas, todo depende del gusto que queráis aportar: ácido o dulce.

Foto: iStock.
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Crema de zanahorias y yogur griego

Ingredientes:

  • 500 gr de zanahorias

  • 150 gr de puerros

  • 650 gr de agua

  • 2 yogures griegos naturales

  • 90 gr de queso de untar

  • 1 cucharadita de sal

Para hacer esta exquisita crema de verduras basta con pelar y trocear en rodajas las zanahorias y los puerros, colocarlos en una olla con agua y sal, y dejar que cuezan a fuego fuerte durante 20 o 25 minutos o hasta que la verdura esté blanda. Después, los pasamos por la batidora y luego por un colador chino. A continuación, añadimos el queso y uno de los yogures y volvemos a triturar. Servimos la crema y, a modo de decoración y para aportar una cremosidad extra, ponemos una cucharada sopera de yogur en la superficie.

Sofrito

Aunque cocer los ingredientes directamente también en una opción muy válida, es cierto que resulta de lo más insustancial. Algunos chefs de prestigio recurren al tradicional sofrito para dar sabor e intensidad a la base del plato. Ese proceso de caramelización que atraviesan en la sartén supone el toque de gracia.

Crema de verduras

Ingredientes:

  • 2 calabacines

  • 2 patatas

  • 2 zanahorias

  • 2 puerros

  • 1 cebolla

  • 1 pastilla de caldo de verduras

  • 250 ml de agua

  • 250 ml de leche

  • Aceite

  • 4 quesitos

En este caso, comenzamos sofriendo la cebolla y los puerros troceados en una sartén con un chorro de aceite. Después añadimos las patatas y las zanahorias en dados no muy grandes y, cuando esté listo, incluimos los calabacines y la pastilla de caldo de verduras. A continuación, vertemos la leche y el agua en la sartén y dejamos que cueza hasta que se reduzca casi todo el líquido -sin llegar a dejarlo seco-. Finalmente, lo apartamos del fuego, incorporamos los quesitos y, cuando esté templado, lo pasamos por la batidora para conseguir una textura lo más fina posible.

Verduras al horno

Al igual que el sofrito, las verduras previamente asadas aportan a la crema un gusto y una texturas inusitados, en comparación con aquellas que solo han sido cocidas. La calabaza, la coliflor, los pimientos, las patatas o la cebolla son algunos de los vegetales que más agradecen dicha elaboración, que además proporciona al plato una cremosidad adicional capaz de conquistar a cualquiera.

Foto: iStock.
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Crema de pimientos y tomates asados

Ingredientes:

  • 1 ¼ kg de tomates

  • 2 pimientos morrones

  • 1 cebolla roja

  • 1 cabeza de ajos

  • ½ cucharadita de comino majado

  • 1 cucharadita de pimentón picante

  • Aceite de oliva virgen extra

  • Sal

Antes de iniciar el cocinado, precalentamos el horno a 180ºC y ponemos las verduras a asar -en el caso del ajo y la cebolla envueltas en papel de aluminio-. Comprobamos cada media hora el punto de cocción. Una vez estén bien fritas, pelamos todas las verduras y las trituramos con ayuda de una batidora. A esta mezcla añadimos también el caldo que han soltado los pimientos durante el asado. Incluimos las especias y cocemos todo durante unos cinco minutos, de esta forma conseguiremos que todos los sabores amalgamen. Comprobamos que la cantidad de sal y picante es la adecuada y añadimos un buen chorro de aceite para que emulsione bien, al igual que el salmorejo.

Picante

Un sabor capaz de mejorar hasta la más insípida de las elaboraciones, y las cremas de verduras no son una excepción. Con añadir unas gotas de tabasco a la mezcla, un poco de pimienta fresca recién molida o pasta de guindillas es suficiente. Aunque para los paladares más sensibles, existen otros potenciadores de sabor como, por ejemplo, el miso, el curry, el pesto, el hummus, el cacao, la ralladura de limón o incluso algún encurtido o fermentado.

Crema de espárragos y puerros

Ingredientes:

  • 18 espárragos trigueros

  • 1 puerro

  • 2 patatas medianas

  • 600 ml de caldo de verduras

  • 1 guindilla

  • 2 cucharadas de aceite de oliva

  • Sal y pimienta

Pelamos las patatas, las lavamos y las troceamos. Retiramos las partes verdes y las raíces del puerro y lo cortamos en aros. A continuación, calentamos el aceite de oliva en una cazuela, donde rehogaremos el puerro durante cinco minutos. Después añadimos los espárragos y las patatas, salpimentamos y cocinamos durante otros dos minutos. Bañamos todos los ingredientes con el caldo, los llevamos a ebullición y los cocemos durante 20 minutos a fuego lento. Luego trituramos la mezcla y picamos la guindilla por encima antes de servir.