Si ya celebramos Halloween y nos entusiasmamos con las compras del Black Friday, ¿por qué no celebrar Acción de Gracias y cocinar un estupendo pavo? De perdidos al río… Lo cierto es que siempre es una buena excusa para reunirse con los más allegados, disfrutar de la comida y dejar que nuestro paladar se vaya de turismo, al menos por un día, por las tradiciones culinarias de un país. Además, con ocasión de esta efeméride, los estadounidenses aprovechan para inaugurar sus abigarradas decoraciones navideñas.

Los orígenes de la celebración

Los orígenes de esta fiesta suponen todo un homenaje a la concordia y la solidaridad. No en vano, todo comenzó en 1621, cuando los primeros colonos llegaron a la actual Plymouth (Massachussets) a bordo del mítico Mayflower. El invierno se presentó duro y los recién llegados pasaron las de Caín, pero los indios les ayudaron a sobrevivir a tan adversas circunstancias. Los pioneros decidieron agradecérselo con una fiesta donde el pavo salvaje no faltó. El festín se alargó durante tres días.

Sin embargo, fue el primer presidente de la nación, George Washington, quien declaró de manera oficial el primer día de Acción de Gracias el 19 de febrero de 1795. Más tarde, Abraham Lincoln escogió el 3 de octubre de 1863 como día de reflexión y agradecimiento. El presidente Theodore Roosevelt cambió de nuevo la fecha en 1941 al elegir para su celebración el cuarto jueves del mes de noviembre, elección que sigue vigente.

Muchos estadounidenses aprovechan para comenzar con las decoraciones navideñas

Eso sí, es importante armarse de paciencia porque seguramente nunca antes os habéis enfrentado a una elaboración que requiera 17 horas de cocinado. En Alimente hemos tratado de dar con la receta más genuina, a la par que sencilla, de este plato de gran recorrido en el recetario estadounidense. Por supuesto, no hace falta que lo cocinemos para Acción de Gracias -el último jueves de noviembre, antes del Black Friday-, pues es una receta perfecta también para la Navidad.

Ingredientes

  • 1 pavo entero

  • 2 tazas de sal kosher (un tipo de sal de origen judío)

  • 1/2 taza de mantequilla derretida

  • 2 cebollas largas, peladas y troceadas

  • 4 zanahorias

  • 4 tallos de apio troceados

  • 2 ramitas de tomillo fresco

  • 1 hoja de laurel

  • 1 vaso de vino blanco seco

Salsa

  • 2 tazas de sidra de manzana

  • 3 tazas de sirope de arce

  • 3 cucharadas de tomillo fresco

  • 3 cucharadas de orégano

  • 2 1/2 de piel de limón rallada

  • 3/4 taza de mantequilla

Preparación:

En primer lugar, debemos frotar el pavo tanto por dentro como por fuera con sal kosher. Este tipo de sal resulta la más apropiada porque se disuelve con facilidad, aunque no es sencilla de encontrar en España. Podemos probar suerte en grandes superficies y tiendas especializadas en comida de origen israelí.

Asado en el horno. (iStock)
Asado en el horno. (iStock)

A continuación, colocamos el ave en una fuente grande donde lo cubriremos con agua fría. Lo dejamos reposar en la nevera para que macere durante doce horas. Podemos aprovechar el descanso nocturno para dicha operación. No hay que subestimar este paso de la receta pues es básico para obtener un pavo jugoso y tierno. Otro importante elemento es la salsa, que cuenta con dos ingredientes muy propios de la cultura americana como la sidra de manzana y el sirope de arce que se cosecha tanto en los estados del norte del país como en la vecina Canadá. Para ello, debemos hervir la sidra y el sirope en una sartén a una temperatura media-alta, hasta que observemos que queda medio vaso.

Lo retiramos del fuego y lo mezclamos con la mitad del tomillo y el orégano, además de la ralladura de limón. Incorporamos la mantequilla y la batimos hasta que se haya derretido. Añadimos la sal y la pimienta a nuestro gusto. Lo cubrimos y lo dejamos reposar en la nevera a la espera de que se enfríe. Para ir adelantando tareas, podemos incluso tenerlo preparado dos días antes del gran día -el tiempo que aguanta en óptimas condiciones-. Eso sí, habrá que derretirlo al fuego previamente.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

¡Turno para el relleno del pavo! Colocamos el ave boca abajo en una rejilla para asar dentro de una bandeja poco profunda, así resultará más fácil. Aplicamos la mitad de la mantequilla derretida dentro del pavo.También usaremos la salsa que preparamos previamente para untar. En cuanto al relleno, empleamos una cebolla troceada, zanahoria, apio, una ramita de tomillo y la hoja de laurel. El resto de los vegetales y el tomillo los esparcimos alrededor del pavo en el fondo de la fuente. No olvidéis cubrirlo con vino blanco.

Finalmente, untamos el exterior con mantequilla e inyectamos la salsa. Lo hemos dejado para el final para evitar que el pavo quede resbaladizo. Eso sí, no olvidéis inyectar todas las partes para que tenga un sabor magnífico. Por último, lo introducimos en el horno con la pechuga hacia abajo y descubierto entre tres horas y media y cuatro horas con el horno precalentado. Lo giramos hacia las dos o tres horas para que se haga bien. Una vez fuera, aguardamos media hora antes de hincarle el diente. ¡No olvidéis un buen trinchador!