Portugal, el país vecino, cuenta con una cocina llena de platos variados, algunos muy diferentes a los de España pese a la cercanía entre ambas naciones. Entre ellos hay una serie de recetas que son las más típicas y que cualquier visitante interesado en la gastronomía desea disfrutar. En Alimente queremos recopilar esas preparaciones lusas tan características, que permiten apreciar el gran abanico de ingredientes y sabores que emplean en este territorio de la península que tenemos tan a mano.

Caldo verde

Foto: iStock.
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Uno de los platos nacionales por excelencia es el caldo verde. Una sopa típica del norte del país que conforma un entrante muy habitual. Se toma incluso a modo de aperitivo y llama mucho la atención por lo colorido que resulta. Tradicionalmente, se elabora con col gallega, pero también admite el uso de berza o kale. Se prepara con un sofrito de cebolla y ajo en el que se doran patatas en rodajas, para posteriormente cocerlas con agua o caldo y triturarlas en un pasapurés. La receta finaliza añadiendo la col cortada muy fina y un chorizo ya dorado para que todo se cueza durante 5 minutos, adquiera un color verdoso y se mezclen los sabores.

Cozido à portuguesa

Su nombre lo deja claro. Este plato es un cocido y una de las elaboraciones más típicas y tradicionales de Portugal. Un guiso en el que, al igual que el que se hace en España, se emplean vegetales, legumbres y carnes. Feijoes -o habichuelas en castellano-, patatas, zanahorias, arroz, pollo, cerdo, oreja, morcilla, chorizo o la típica farinheira -un embutido a base de harina, pimentón y cerdo- conforman la base de un plato contundente y reponedor en los días más fríos del invierno. Además, destaca por tener un gusto ahumado gracias a los productos cárnicos que se utilizan, que le hacen ser diferente respecto a los estofados españoles.

Bacalao à brás

Foto: iStock.
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Si hay un ingrediente ampliamente conocido en la gastronomía portuguesa, ese es el bacalao. Un pescado con el que se elaboran multitud de platos, pero que brilla en todo su esplendor cuando se cocina con la receta à brás, también conocida como bacalao dorado. En ella se utiliza el citado pez cocido y desmenuzado para que así, mezclado con patatas paja y huevo batido, termine formando un vistoso y sabroso revuelto amarillo que resulta crujiente y a la vez suave en la boca. Un clásico de Portugal.

Francesinhas

Foto: iStock.
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Originario y típico de Oporto. Así es el sándwich más famoso y contundente de Portugal: la francesinha. Esta se elabora colocando carne y embutidos sobre un pan de molde tostado, entre los que puede haber salchichas, jamón, mortadela, filetes de ternera o cerdo. Posteriormente, se cubre con otra rebanada que se corona con lonchas de queso gratinadas y, a veces, un huevo en la cima. La guinda la pone la salsa picante hecha con cerveza y tomate, que es la que le da un gusto muy especial y lo convierte en un bocadillo muy jugoso. Una receta no exenta de calorías.

Feijoadas

Foto: iStock.
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Este plato elaborado con frijoles es un clásico de Brasil y tiene sus orígenes en Portugal. Una receta en la que la base es la citada legumbre, que se guisa con carne de cerdo o ternera, entre las que puede haber salchichas, embutidos o panceta, por ejemplo. Tradicionalmente, se cocina en una olla de barro a fuego lento que, posteriormente, se lleva a la mesa para que los propios comensales se sirvan. Esta preparación se acompaña con arroz blanco y naranja. Barato y muy nutritivo.

Pasteles de Belém

Entre los postres portugueses, hay un dulce que ha traspasado fronteras y es común encontrarlo hasta en España. Son los pasteles de Belém. Están elaborados con hojaldre y tienen un relleno hecho a base de leche, yema de huevo y azúcar que los hace muy dulces en la boca y proporcionan un contraste de texturas por dentro y por fuera. Se pueden comer en caliente y en frío y son muy llamativos por lo pequeños que resultan, por el tono amarillento y por lo tostados que acaban en la superficie.

Pasteles de Belém. (Creative Commons/Jpatokal)
Pasteles de Belém. (Creative Commons/Jpatokal)