¿Rioja o Ribera? Muchos de nosotros nos hemos encontrado ante esta pregunta justo después de pedir una copa de tinto en un bar. Por supuesto, los más entendidos en el mundo de los vinos españoles no tienen ningún problema en elegir uno de los dos basándose tanto es sus gustos como en su conocimiento, como en la situación. Pero los que no entendemos de retrogustos, aireados o uvas o, dicho de otro modo, los que nos gusta el vino a secas, habremos elegido o al azar o basándonos en criterios que nada tienen que ver con el gusto particular de cada tipo de vino. Tal vez hayamos elegido Rioja, porque es la primera denominación de origen de nuestro país (en 1902, una Real Orden, justo al final de la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena, madre de Alfonso XIII, le concedió el término. Pero fue en 1926 cuando se creó el consejo regulador, que delimitó el uso del nombre Rioja). Otros, en cambio, pueden elegir el Ribera del Duero por relacionarlo con un vino de menor precio (aunque no tiene por qué ser así).

"A los franceses les molesta mucho que nuestros vinos sean más ricos, mejores y más baratos"

Sea como sea, ambos vinos disfrutan de una gran reputación tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Pero eso, aunque nos enorgullezca, no cambia el hecho de que queremos elegir siempre lo mejor, y en este caso, determinados factores pueden diferenciar la noche del día (en lo que a vinos se refiere).

Origen

Al llevar ambas denominaciones de origen los nombres de áreas muy determinadas de nuestra geografía es fácil saber, más o menos, dónde se producen. Pero no todo es tan sencillo. Por ejemplo, los Rioja se producen en las provincias de La Rioja (lógico), Álava, y Navarra, en tierras bañadas por las aguas del Ebro y sus afluentes: el Iregua, el Leza, el Cidacos y el Najerilla.

Viñedos en San Vicente de la Sonsierra, La Rioja. (iStock)
Viñedos en San Vicente de la Sonsierra, La Rioja. (iStock)

Por otro lado, los vinos de la Ribera del Duero se producen en las provincias de Soria, Valladolid, Burgos y algunos (aunque pocos) en el norte de Segovia. La fuente de agua particular de estos vinos, como no es difícil deducir, es el río Duero.

Uvas

La principal fuente del mosto utilizado para la preparación de los productos de estas denominaciones de origen es la tinta del país, más conocida como tempranillo. En el caso de los vinos de la Ribera del Duero, se exige a los productores que un 75% del mosto utilizado provenga de esta variedad (aunque la cantidad de tempranillo utilizado es mucho mayor, rozando el 90% del total de la producción de uvas en la zona). En los vinos de la Ribera del Duero se puede utilizar, además, otros tipos como las variedades merlot, malbec, garnacha y albillo.

"Nosotros, en la Rioja, somos los reyes de la barrica. Tenemos más de un millón trescientas mil"

En el caso de los vinos Rioja, la fuente principal sigue siendo el tempranillo. Para las variedades tintas (dado que Rioja también produce vinos blancos), se permite también el uso de garnacha tinta, graciano, mazuelo y maturana tinta.

Las diferencias en la producción

Aunque el proceso de elaboración del vino es muy similar en todos los rincones del mundo, dado que es un producto basado simple y llanamente en el sabor de la uva, hay pequeñas diferencias entre los de Ribera del Duero y Rioja.

Desde el Consejo Regulador de los vinos de Rioja, explica a Alimente que "nosotros somos conocidos por ser los 'reyes' de la barrica. Tenemos más de 1.300.000, todas y cada una de roble y con una capacidad de 225 litros, que le dan un buen cuerpo a nuestros vinos".

Eso sí, como nos aclara Miguel Ángel García, sumiller de Abadía Retuerta LeDomaine, "en Rioja es bastante común el uso de la barrica americana en contra de la barrica de roble francés que se usa en Ribera del Duero". Como veremos más adelante, esto tiene una importante repercusión en el sabor.

Miguel Ángel García, sumiller de Abadía Retuerta Le Domaine.
Miguel Ángel García, sumiller de Abadía Retuerta Le Domaine.

Y no es solo la barrica lo que le confiere determinados sabores al vino, sino a los diferentes climas y tipos de suelo propios de estas dos zonas geográficas. "Este año hemos tenido una cosecha atlántica", cuenta Marta Echávarri, del Consejo Regulador de Rioja. 486 millones de kilos de uva recogida es la cifra con la que se ha saldado el 2018 en lo que a vendimia se refiere en la Denominación de Origen Rioja. Una vendimia que dura mucho más que en sus competidores de la Ribera del Duero, pues el clima a las orillas del Ebro es mucho más benevolente. Las temperaturas menos frías en invierno y más templadas en verano, sin saltos bruscos y una baja presencia de heladas han permitido que la recogida de la uva se prolongue desde el 27 de agosto hasta el 15 de noviembre.

"La barrica francesa le da a los vinos un toque algo más especiado que la barrica americana"

Por su lado, la vendimia en el Duero es mucho más repentina debido a su clima que hace de los inviernos infiernos helados y de los veranos... bueno, infiernos a secas. Esto provoca que se aproveche el momento justo, normalmente a finales del mes de septiembre y en determinadas ocasiones como en el año 2016, a principios de octubre, para llevar a cabo la vendimia. La rápida maduración de la uva provoca que tenga una acidez menor que la de sus competidores norteños y también con una mayor cantidad de azúcar, lo que finalmente se traduce como mayor contenido alcohólico. Y sentencia Miguel Ángel García: "El problema es que en Ribera del Duero puede helar por las noches muy pronto, incluso a finales de septiembre, lo que pone en riesgo a las uvas"

La práctica

Todo esto está muy bien, pero a lo que vamos: ¿cómo los diferenciamos en la barra de un bar? Dos profesionales de la restauración y los vinos, el anteriormente mencionado sumiller de Abadía Retuerta LeDomaine y el maître de la Taberna Gaztelupe, Clemente Romero, nos dan las claves para saber qué elegir:

Clemente romero explica, en términos generales, qué diferencia su sabor: "Los vinos de Ribera del Duero son más redondos, menos ácidos y con un poco más de fruta que los de Rioja". Eso sí, para determinadas ocasiones es posible que el Rioja se adapte más a nuestras necesidades: "Para la hora del aperitivo, los Rioja son más ligeritos, mientras que los Ribera del Duero son más para sentarse a comer", explica el mâitre. Y sentencia: "Para alternar de vinitos es mejor un Rioja del año que un crianza, y menos si es de Ribera del Duero".

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Miguel Ángel García explica en qué hay dos factores que diferencian un vino de otro: "La rapidez de la recolección de la uva en Ribera del Duero permite que sean unos vinos que, a pesar de ser frescos, tienen un sabor potente. Pero la otra diferencia importante está en el sabor que le aporta a cada denominación de origen el tipo de barrica que utilizan. Por ejemplo, la americana que se usa en los vinos Rioja "aporta unas notas algo más golosas, avainilladas, con un roque de cacao, mientras que las francesas de Ribera del Duero le dan a los vinos unos toques algo más especiados".

No son los únicos vinos de España

Clemente Romero aprovecha la ocasión para dejar una cosa muy clara. A pesar de ser las dos denominaciones de origen (la de Rioja Calificada) más famosas de nuestro país, hay que tener en cuenta que "hay vinos muy buenos por toda España. Un gran ejemplo es Extremadura. Si hace 20 años te decían que te iban a servir un vino extremeño, te habrías imaginado que era de tetrabrick". Esto, por supuesto, tiene una repercusión en el exterior: "Esta es una de las razones por las que los franceses nos están cogiendo algo de tirria. Les molesta que nuestro vinos sean más ricos que los suyos, que tengamos mayor producción y que sean más baratos". Pero el mâitre apunta: "Eso sí, no sabemos venderlos fuera".

Hay mucho futuro para los vinos españoles. Y además, ahora, la próxima vez que nos pregunten "¿Rioja o Ribera?" sabremos exactamente qué significa.